30 de noviembre de 2022
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FIN DE SEMANA

El conflicto se remonta a 1995, cuando la Iglesia reordenó el mapa eclesiástico en nuestro país que enfrentó a las parroquias de Aragón con Cataluña

La documentación de las obras de "la Franja" no se ha enviado por la Generalitat al Museo de Barbastro-Monzón

Tras más de 20 años de litigios entre la Diócesis de Barbastro-Monzón y el Obispado de Lleida, por fin se consiguió, en marzo de 2021, que las piezas de arte sacro conocidas como "bienes de la Franja" volvieran al municipio de Huesca. Sin embargo, la documentación relativa a las restauraciones de las obras jamás llegó al Museo diocesano de Barbastro-Monzón, algo imprescindible para la buena conservación de las obras. El director del museo, Ángel Noguera, afirma que están esperando su llegada.

Hace ya algo más de dos años que la Justicia puso orden en el conflicto entre Cataluña y Aragón que tiene como protagonistas a 111 obras de arte conocidas como “bienes de la Franja”. Esta colección de arte sacro se conformó hace más de un siglo por el Obispado de Lleida con piezas artísticas que se trasladaron desde distintas parroquias de Huesca hasta la ciudad catalana, aprovechando que, en ese momento, los municipios pertenecían a la Diócesis de la provincia catalana.

Después de más de 20 años de conflicto, litigios y sentencias eclesiásticas que se incumplieron, las 111 obras de arte descansan ya en el Museo diocesano Barbastro-Monzón. Sin embargo, aunque las piezas se encuentran en el municipio oscense desde el 10 de marzo del pasado 2021, la documentación relativa a las modificaciones que han vivido las obras para su restauración aún no está en manos del Museo de Barbastro. “Tengo entendido que nos la mandarán porque no se han negado a entregarla”, dice el director del museo, Ángel Noguero, y añade: “esperaremos, confiamos en que llegue, y si no, volveremos a pedirla”.

Un largo conflicto

Este conflicto, más conocido como el caso de los “bienes de la Franja”, viene de largo. Fue en 1995 cuando la Iglesia llevó a cabo una reordenación del mapa eclesiástico y lo adaptó a los límites administrativos. Entonces, todas aquellas parroquias oscenses que pertenecían a la Diócesis de Lleida pasaron a formar parte del Obispado de Barbastro-Monzón. Sin embargo, pese a este cambio de comunidad autónoma por parte de varias parroquias, las obras de arte que en ellas se encontraban y que fueron trasladadas años atrás a Lleida no les fueron devueltas.

Desde la Diócesis de Barbastro-Monzón se reclamaron las piezas de arte sacro, pero toparon con la negativa del Obispado ilerdense. Con la intención de terminar el conflicto y recuperar las obras, desde la parte aragonesa se recurrió a la jurisdicción de la Iglesia y, pese a obtener la razón en la causa, no consiguió que las sentencias eclesiásticas funcionaran. Por este motivo y tras algún que otro intento fallido más, la Diócesis de Barbastro-Monzón recurrió a la Justicia civil, donde encontró apoyo y consiguió que las piezas de arte sacro le fueran devueltas.

La devolución de las piezas

La vuelta a casa de las obras de arte sacro dio comienzo el 15 de febrero de 2021, cuando devolvieron 23 de ellas, aunque una semana después, el 22 de febrero, se haría entrega de cinco piezas más. El 5 de marzo se desplazaban desde Lleida hasta Barbastro 41 obras más, a las que seguirían las últimas 42 piezas, acompañadas de una gran concentración frente al Museo de Lleida en contra de la salida de las obras de arte sacro del museo.

El obispo Ángel Pérez, el consejero Felipe Faci y los alcaldes de Barbastro, Tamarite y Monzón en la recepción de las primeras obras.

Pese a todo el tiempo que las obras han pasado en depósito en el Museo de Lleida, la documentación relativa a sus restauraciones no se ha recibido aún en Barbastro. La recepción de estos documentos es fundamental para garantizar el bienestar y conservación de las piezas. La colección de arte sacro, conformada por 111 obras, está valorada en más de 8 millones de euros.

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