12 de diciembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Tenía 19 años y el emperador 46 cuando se conocieron y fruto de su historia de amor nació Don Juan de Austria conocido como Jeromín y héroe de Lepanto

Bárbara Blomberg: La última y apasionada conquista de Carlos I de España y V de Alemania

Bárbara Blomber y Carlos V.
Bárbara Blomber y Carlos V.
Los grandes protagonistas de la Historia han llenado páginas de libros, ocupan estatuas en lugares públicos o se utilizan sus nombres para bautizar calles, edificios y hasta hoteles. Paralelas a sus vidas están las de sus amantes. Hombres y mujeres que asistieron desde la retaguardia doméstica a los grandes acontecimientos. Los hubo desinteresados, arribistas, enloquecidos, conspiradores y hasta espías. Observaron el devenir de la política desde la atalaya de lo íntimo.

Carlos V fue el hombre más poderoso de su tiempo. Dominaba gran parte de Europa y los territorios descubiertos como el Nuevo Mundo. Casado con Isabel de Portugal tuvo cinco hijos dentro del matrimonio y varios extramatrimoniales. Su último gran amor fue una joven de 19 años que animó los últimos años del emperador.

Bárbara Blomberg, alemana, pertenecía a una nueva clase social incipiente: la burguesía. Nacida en la ciudad bávara de Ratisbona, su sueño era triunfar en el canto. Cuando el emperador visitó la ciudad para la reunión de la Dieta con los príncipes alemanes su vida experimentó un giro inesperado.

Carlos I de España y V de Alemania tenía 46 años era viudo desde hacía siete y, a pesar de las continuas infidelidades, el monarca cayó en una gran depresión. La situación política no era tampoco fácil. La Reforma Protestante de Lutero había prendido con éxito en el corazón del imperio alemán y se lo ponía difícil a la administración, que tenía su centro en Madrid. En la actual Alemania surgió la Liga de Skalden formada por prohombres germanos influenciados por la doctrina de Lutero que exigían más autogobierno y amenazaban con tomar el poder.

Juan de Austria, 'Jeromín'. 

En mitad de todas estas preocupaciones, Bárbara suponía un hálito de esperanza. Durante un año no se separó del Rey y dio a luz un niño que nunca podría criar. De hecho, le fue arrebatado. El crío se convertiría en Don Juan de Austria, Jeromín, y pasaría a la historia por su papel en la Batalla de Lepanto.

Apartada del emperador y de la vida pública, Bárbara se casó con Jerónimo Píramo Kegel, tutor del hijo que había tenido con Carlos V. El emperador nombró al marido de su antigua amante Comisario de la Corte de María de Hungría en Bruselas, donde se instaló la familia.

En 1555, el emperador abdica en su hijo Felipe II y decide retirarse del mundanal ruido. El monasterio de Yuste sería la última morada del que fuera hombre más poderoso del mundo. Entre sus paredes falleció en 1558.

Nueve años después, en 1569, Bárbara quedaba viuda y al cargo de su hijo Conrado, nacido de su unión con Píramo Kegel. Su vida desde entonces fue de una libertad llamativa para la época. Los escándalos llegaron a oído del Duque de Alba quien exigió a Jeromín, ya entonces Gobernador de los Países Bajos, que pidiera a su madre más recato en su vida.

Ana Mariscal encarnando a Bárbar Blomberg en 'Jeromín' (1.953). 

Don Juan de Austria engañó a su madre para enviarla a España. Desembarcó en Laredo en 1577 y de ahí se trasladó a Valladolid donde fue encerrada en un convento, el de Santa María la Real. Fue enclaustrada en dicho lugar contra su voluntad. Sin embargo, un año después fallecía Jeromín y Bárbara retomó su libertad.

Se instaló en la localidad de Ambrosero junto a su hijo pequeño Conrado. Viviría feliz pero alejada de la vida política y de la corte española durante casi dos décadas. Según algunos autores, vivió un romance de con Juan de Escobedo que había sido el secretario de Jeromín, pero la documentación existente no prueba que existiera tal vínculo entre ambos.

Bárbara moría el 18 de diciembre de 1597, prácticamente olvidada del mundo y casi nadie recordaba que fue la última pasión de Carlos V y madre de Don Juan de Austria, uno de los políticos más influyentes de su época. Sus restos mortales fueron enterrados en el Monasterio de Montehano.

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