07 de diciembre de 2021
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FIN DE SEMANA

Se convierte en la cuarta mujer en toda la Historia en obtener este reconocimiento de la Academia sueca

Andrea Ghez gana el galardón de Física: Victoria contra el ostracismo femenino en los premios Nobel

El hallazgo de Ghez y su colega Genzel ha sido premiado con el Nobel de física.
El hallazgo de Ghez y su colega Genzel ha sido premiado con el Nobel de física.
La física estadounidense Andrea Mia Ghez ha recibido el premio Nobel de física por el hallazgo de un objeto gigantesco en el centro de la Vía Láctea, un agujero negro capaz de generar el movimiento de las estrellas. Se trata de la última mujer galardonada con esta condecoración, continuando la estela de las escasas mujeres que lo habían logrado previamente. Hoy, analizamos la vertiente femenina de unos premios donde las mujeres han ocupado tradicionalmente un segundo plano.

Andrea Mia Ghez se ha convertido en la cuarta mujer en la historia en ser galardonada con el premio Nobel de Física. Y es que, junto a su compañero Reinhard Genzel ha conseguido hallar un objeto compacto de naturaleza masiva en el mismo centro de nuestra galaxia, un descubrimiento espectacular premiado por la Academia con la máxima distinción en lo que a la Física se refiere.

Desde muy niña, esta neoyorkina quedó fascinada por las aproximaciones humanas al espacio y soñaba, como tantas otras, con ser astronauta y poder viajar hacia lo desconocido. No lo consiguió, pero como contrapartida se ha convertido en una de las astrofísicas más reputadas del globo. El camino no ha sido corto. Cursó sus estudios en el célebre Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y se doctoró cinco años más tarde.

Desde entonces, ha dedicado casi treinta años de su vida profesional, además de impartir clases en la Universidad de California, a cartografiar de la forma más precisa posible nuestra galaxia. Tras décadas de trabajo, la convergencia de su equipo con el de Genzel ha resultado fundamental para corroborar la presencia de un ente gigantesco en el centro de la Vía Láctea. Un agujero negro descomunal con un peso tal que puede desencadenar el movimiento de las estrellas.

De Donna Strickland a Marie Curie

Ghez es el último eslabón de una larga lista de brillantes mujeres físicas. Aunque en su caso su trabajo ha sido convenientemente premiado, lo cierto es que antes que ella solo tres mujeres más habían recibido el Nobel de esta disciplina. La más reciente fue la canadiense Donna Strickland, que obtuvo esta distinción tan solo hace dos años, en 2018, por su trabajo para generar pulsos ópticos láser de alta intensidad y muy cortos, una aplicación que se ha implementado en oftalmología.

Marie Curie ganó el premio Nobel de física y también el de química. 

Para encontrar a la siguiente mujer de la lista debemos retrotraernos en el tiempo mucho más atrás. Concretamente, al año 1963, cuando la polaca nacionalizada francesa María Goeppert-Mayer se hizo con este Nobel merced a su análisis de la estructura de capas nuclear. En su caso, llama la atención que una física de su talento experimentara problemas para encontrar a un empleo acorde a su dimensión profesional.

La pionera en este campo fue la legendaria Marie Curie, un auténtico genio que, además de recibir el Nobel de física en 1903, se haría posteriormente con el de Química, algo que solo ha sucedido en tres ocasiones más, todas ellas con protagonista masculino. Curie contó con el respaldo de su marido y, de esta forma, pudo salvar, en la medida de lo posible, los convencionalismos sociales de la época, dedicándose al estudio de la radiación.

Las mujeres, un colectivo olvidado en los Nobel

A lo largo de la historia de los premios Nobel, únicamente 54 mujeres han conseguido el galardón, o lo que es lo mismo, el 5% de los premiados. Un bagaje muy escaso para una distinción que se lleva concediendo ininterrumpidamente desde el año 1900. Como se ha mencionado, la aportación de Marie Curie es especialmente destacada pues, además de haberlo recibido en dos disciplinas, fue madre de otra mujer premiada, Irène Joliot-Curie, premio Nobel de Química.

El mérito de Curie es doble teniendo en cuenta que, en el contexto de los Nobel, el que fuera su campo de estudio ha sido tradicionalmente un coto casi exclusivo de los hombres. Y es que, en el contexto de las ciencias naturales, solo 21 mujeres – ahora 22 contando a Ghez – han recibido un Nobel.

La madre Teresa de Calcuta recibió el Nobel de la paz en 1979.

El segundo plano al que ha sido condenado el género femenino en los Nobel no oculta la brillantez de las mujeres galardonadas. La madre Teresa de Calcuta, la poeta Gabriela Mistral, la activista Rigoberta Menchu o la economista Esther Duflo son solo algunas de las mujeres que han visto reconocido su trabajo con un Nobel mostrando a las claras el dominio de sus disciplinas.  El año 2009 ha sido, hasta la fecha, el momento en que más féminas se alzaron con un premio de este calado. En concreto, lo recibieron Elizabeth Blackburn, Elinor Ostrom, Herta Müller, Ada E. Yonath y Carol W. Greider.

Sea como fuere, además de los argumentos que apuntan a la preponderancia de los hombres en los diversos campos del conocimiento hasta hace apenas unas décadas, tenemos que buscar los motivos de esta tremenda descompensación de género en los premios en la composición de los comités electores, compuestos en su inmensa mayoría por hombres pese a los avances que se han constatado en los últimos años en este sentido. Habrá que ver si en los próximos años se invierte la tendencia.

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