05 de febrero de 2023
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FIN DE SEMANA

La escritora Kate Andersen Bower publica, tras tres años de investigación, la primera biografía autorizada de la oscarizada intérprete americana

Sale la vida secreta de Elizabeth Taylor: Amor, maltrato y adicciones de la actriz

Elizabeth Taylor.
Elizabeth Taylor.
'Elizabeth Taylor: The Grit & Glamour of an Icon' es la biografía autorizada de la reconocida actriz publicada recientemente por la escritora Kate Andersen Bower. En ella, se desvelan algunos de los secretos de la vida de la oscarizada intérprete de Hollywood, como el maltrato que sufrió durante su infancia y matrimonios, sus historias de amor más idílicas o sus adicciones.

Su mirada violeta y su doble filo de pestañas fueron el epítome de la belleza pura, sin aditivos ni conservantes. A lo largo de siete décadas de profesión, Elizabeth Taylor se convirtió en una de las mujeres más fotografiadas del siglo XX, pero también en una de las más desconocidas a tenor de la última biografía que acaba de publicarse en Estados Unidos.

Por increíble que parezca, la poliédrica actriz tenía más caras ocultas que Kate Andersen Bower (42) desvela en la primera biografía autorizada publicada recientemente, Elizabeth Taylor: The Grit & Glamour of an Icon. La prestigiosa escritora ha tardado tres años para ofrecer el único retrato fidedigno de la protagonista de La gata sobre el tejado de zinc, la autora tuvo acceso a 7.358 cartas, más de 10.000 entradas de diarios y realizó más de 250 entrevistas a sus más allegados. Sus cuatro hijos, Michael (69), Christopher (67), Liza (65) y Maria (61), hablan por primera vez sobre Elizabeth Taylor; su único marido vivo (el sexto), el senador John Warner, la recordó por última vez antes de su fallecimiento en 2021; también aparecen dos de las personas que le robaron el corazón, los actores Robert Wagner (92) y George Hamilton (83) y, por supuesto, intimísimos amigos de la talla de Carol Burnett (89), Demi Moore (60) o Colin Farrell (46).

Amor, maltratos y adicción

Hay datos que asustan. Tras quedarse viuda de su tercer marido, el productor Mike Todd, la actriz buscó consuelo en el cantante Eddie Fisher, que estaba casado con su mejor amiga, Debbie Reynolds. Lo uno llevó a lo otro y a la Taylor le acusaron durante meses de ser una roba maridos. Lejos de ser una relación idílica, la actriz sufrió maltratos. En el libro se describe el momento en el que Fisher apunta con una pistola a su esposa y le recrimina: “No te preocupes, eres demasiado hermosa para matarte”. Menos mal que durante el rodaje de Cleopatra (1962) Richard Burton le tiró los tejos y ambos cayeron en la trampa del amor que supuso uno de los grandes escándalos de Hollywood, ya que ambos estaban casados. Su infidelidad la captó en exclusiva el paparazzi Marcello Geppetti mientras ambos retozaban en la cubierta de un yate y, ante tal situación, el Vaticano tomó cartas en el asunto. Los intérpretes fueron excomulgados e injuriados por las Ligas de Decencia.

Biografía autorizada de Elizabeth Taylor.

Con Burton, con quien se casó en dos ocasiones (1964-1974 y 1975-1976) y cuya relación se podría resumir en "no podían vivir juntos, pero tampoco separados", se convirtió en una alcohólica empedernida cuyas vivencias quedaron plasmadas en ¿Quién teme a Virginia Woolf? (1966), que supuso el segundo Óscar para la actriz.

Sus inicios en la Meca del Cine fueron traumáticos porque su madre, una actriz fracasada llamada Sara Southern, quiso vivir la fama que ella jamás tuvo a través de su única hija. De ahí que en 1939 emigraran desde Londres a Los Ángeles. Cuando Taylor se convirtió en una niña prodigio como lo fueron en esa época sus íntimos amigos Mickey Rooney o Roddy McDowall, su padre se ponía tan furioso que la maltrataba físicamente al odiar que ganara más dinero que él.

Empezó a tener una mala vida que se complicó tras caerse de un caballo durante el rodaje de Fuego de juventud (1944) cuando Elizabeth tenía 12 años. Fue el inicio de un largo peregrinaje por la adicción a los analgésicos, antidepresivos y tranquilizantes que solía tomar como si fueran golosinas. En el libro, su segundo hijo, Christopher, confiesa que en los años setenta su madre le dijo que le inyectara Demerol en la rodilla para calmar ciertos dolores pero que al ver su mirada perdida se negó a hacerlo. Aquello supuso un distanciamiento entre madre e hijo.

Elizabeth Taylor y sus dos hijas.

Su entorno desconocía todas esas tragedias que Elizabeth Taylor escondía con dignidad. Su resiliencia le ayudó a (sobre)vivir entre la jauría de Hollywood y las lentes hambrientas de los paparazzi.

Uno de los episodios más tiernos es la relación descrita entre Elizabeth Taylor y Colin Farrell (44). Aunque nunca llegaron a consumar su amor, la pareja estuvo tonteando durante dos años a pesar de casi el medio siglo de diferencia que les separaban. Se conocieron en 2009 en el Hospital Cedars Sinai porque el actor acababa de ser padre de su primer hijo, Henry, y ella estaba ingresada porque le tenían que poner un stent en el corazón. A Elizabeth le fascinaba “su acento irlandés y su reputación de inconformista” que le hacía recordar a Richard Burton, por lo que no tuvo inconveniente en invitarle a su mansión-fortaleza de Bel Air, uno de los barrios angelinos más lujosos. El protagonista de Alejandro Magno (2004) le leía libros de poesía, ella le contaba anécdotas del Hollywood dorado y hablaban por teléfono hasta altas horas de la madrugada.

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