27 de septiembre de 2022
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FIN DE SEMANA

¿Cómo crear tu propio espacio para almacenar vino en tu casa?

El vino es uno de los grandes placeres de la vida. Ya sea al volver del trabajo o para acompañar un buen bistec con un tinto o un buen pescado con una de nuestras botellas de vino blanco.

Sin embargo, esta bebida debe ser almacenada siguiendo unos cuidados muy precisos si queremos que se conserve en óptimas condiciones para su consumo.

Por ello necesitaremos un lugar adecuado para su almacenaje.

Además de las soluciones más económicas como los armarios o las vinotecas, existen soluciones más acertadas, como emplear una bodega.

En este artículo te mostramos cómo crear y decorar una bodega que permita conservar todas las cualidades del vino durante el máximo tiempo posible.

Si hay una bodega en la casa

Si tenemos una casa con bodega, tenemos casi todo el trabajo hecho. Las bodegas de construcción cuentan ya con todas las condiciones necesarias para la conservación del vino, ya que, al estar en un sótano, regulan bastante bien la temperatura de las botellas, así que únicamente es necesario pensar si queremos decorarla, ya que suelen ser de estilo rústico y sobre gustos no hay nada escrito. Por ejemplo, podemos poner una barra de bar y unas mesas que ayuden a crear un ambiente de taberna antigua que seguro impresionará a las visitas.

Si no hay una bodega construida

No todas las casas tienen bodega. En estos casos tendremos que emplear nuestro ingenio y tal vez nuestras habilidades como manitas para construir nuestra propia bodega.

El garaje

Si disponemos de un garaje individual, podemos reconvertirlo en bodega con una cierta facilidad. Tendremos que hacer algunas reformas y dejar el coche durmiendo en la calle, pero gracias a eso y un poco de aislamiento térmico, podemos lograr una bodega tan impresionante como cualquier bodega de construcción.

En este caso, también tendremos que pensar en la decoración, con la ventaja de que, al construirla de cero, no hay problema si queremos darle un toque más moderno, ya que todos los muebles serán nuevos.

Debemos considerar la instalación de un aire acondicionado independiente si vivimos en una región muy calurosa.

Una habitación vacía

Si tenemos una habitación vacía, tenemos una bodega en potencia.

Lo único que debemos hacer es tapar las ventanas o colocar un sistema de persianas que proteja nuestros vinos de la luz y un sistema de aislamiento en las paredes.

Al ser una habitación más reducida, podemos decorarla simplemente con estanterías económicas de IKEA u otro proveedor, atendiendo eso sí a sus características para evitar que colapsen por el peso de las botellas.

También podemos instalar una salida de aire acondicionado que ayude a refrigerarlas en verano aprovechando el aire acondicionado que ya tengamos en la vivienda.

Si queremos un toque más rústico, podemos instalar paneles falsos de madera sobre el revestimiento de las paredes, lo que le dará a la habitación el toque ideal que suelen tener las bodegas.

Un armario de gran tamaño

Es posible que no dispongamos de ninguna bodega u habitación extra que emplear, sin embargo, esto se puede resolver mediante la instalación de un armario grande en una habitación que sea adecuada, como, por ejemplo, el salón.

El armario tiene la ventaja de proteger las botellas de la luz, y al ubicarlo lejos del calor de la cocina, ayudamos a regular la temperatura de nuestras botellas de modo que no sufran cambios bruscos de temperatura. Además, el salón es el lugar más habitual para instalar un aire acondicionado, lo que nos permite refrescar nuestras botellas a la vez que la casa, ahorrando así energía.

Una vinoteca

Si no disponemos de una habitación, y el espacio es algo más reducido, podemos instalar una vinoteca, también en el salón y protegida de la luz.

Las vinotecas compactan su tamaño, por lo que incluso una vinoteca de 180 botellas tiende a ocupar lo mismo que una nevera común.

Así, el salón puede convertirse en nuestra “bodega” sin tener que redecorar o recurrir a costosas obras que alteren nuestro día a día.

Tan simple como abrir, tomar nuestra botella favorita y volver a cerrar.

En conclusión

Hay distintos métodos para guardar nuestro vino en función de nuestras necesidades. Desde una imponente bodega, hasta una cómoda vinoteca que se integre con el mobiliario de nuestro salón.

Lo que decidamos dependerá de nuestro gusto personal.

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