05 de diciembre de 2022
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FIN DE SEMANA

Raphael y Natalia Figueroa se casaron hace medio siglo y han formado una familia con tres hijos que les llevó a emparentar con el político José Bono

Aniversario de la saga Martos-Figueroa: Una boda secreta celebrada en Venecia y su vínculo con el PSOE

El Cierre Digital en Familia Martos-Figueroa.
Familia Martos-Figueroa.
Una de las grandes sagas del panorama artístico nacional es la familia Martos Figueroa. En la década de los sesenta, un joven jienense conocido como Raphael empezaba a despuntar como una de las grandes voces nacionales y por su parte, Natalia Figueroa, una joven noble, aspiraba a convertirse en comunicadora. Tras un romance fugaz, se casaron en Venecia. Tres hijos, ocho nietos y cincuenta años de amor les convierte en uno de los matrimonios más consolidados de la sociedad española.

Raphael, “El Niño de Linares”, ha cumplido 60 años de carrera en el mundo de la interpretación musical. El que se proclamara uno de los pioneros de la balada romántica en España continúa como uno de los pesos pesados de la interpretación y, desde este viernes, se une al músico malagueño Pablo López como asesor en el programa La Voz. 

A pesar de ser uno de los grandes de la música internacional, el intérprete de Qué sabe nadie ha logrado mantener su vida personal y familiar en un segundo plano mediático. El pasado mes de abril celebró su 50º aniversario junto a su esposa, la escritora Natalia Figueroa, un apoyo fundamental en la trayectoria del artista.

La boda secreta que se convirtió en portada

A principios de la década de los sesenta, España bailaba al ritmo de la generación yé-yé y un joven humilde, del municipio jienense de Linares, comenzaba a ser conocido por su prodigiosa voz. Miguel Rafael Martos Sánchez, “El Divo de Linares”, había dejado su tierra natal para triunfar en la música ya que, como él mismo afirmó desde niño, “yo quiero ser artista”. 

El de Linares, conocido como Raphael, se convirtió en uno de los pioneros del fenómeno fan y comenzó a conquistar escenarios con grandes temas como Yo soy aquel o Mi gran noche. Al igual que sus compañeros de profesión, como Juan y Junior o Julio Iglesias, arrasaba entre el público femenino, aunque únicamente a él le conquistó una mujer, Natalia Figueroa, descendiente de una de las sagas nobiliarias más relevantes a nivel nacional, pues es una de las nietas del Conde de Romanones e hija de Agustín de Figueroa, Marqués de Santo Floro. 

En pleno franquismo, mientras que Raphael se convertía en un artista muy cotizado y cantaba frente a Carmen Polo, la joven noble aspiraba a convertirse en una de las mejores comunicadoras del país. Sus caminos se cruzaron durante la celebración de una entrega de premios que organizó la periodista Encarna Sánchez. El flechazo surgió de inmediato, aunque el de Linares tuvo que hacer frente a una difícil conquista y a los obstáculos de su futuro suegro, pues el marqués no aceptaba los orígenes humildes del artista.

Raphael y Natalia Figueroa: la boda secreta que triunfó digan lo que digan  | Vanity Fair

Raphael y Natalia Figueroa durante su boda.

Tras un breve romance, la pareja culminó su historia de amor y se dieron el sí quiero en la Iglesia veneciana de San Zacarías el 14 de julio de 1972. Ninguno pretendía que su boda se convirtiera en un evento multitudinario y de hecho, solo unos pocos eran conocedores de la fecha y el lugar donde se celebraría el enlace. Sus deseos no se hicieron realidad y a su llegada al templo, miles de periodistas les esperaban para presenciar lo que se convertiría en uno de los eventos sociales de la sociedad de la época. La boda se convirtió en portada de numerosas cabeceras y el matrimonio a día de hoy, presume de un amor que ha perdurado Digan lo que digan.

Manuel, Alejandra y Jacobo: la discreta descendencia del matrimonio

La discreción que ha reinado en el matrimonio entre Raphael y Natalia la han heredado sus tres hijos: Jacobo, Manuel y Alejandra. El primer hijo de la pareja, Jacobo Martos, es uno de los miembros más desconocidos de la saga por deseo propio ya que pidió de manera expresa a su padre que no le expusiera a los medios de comunicación. A sus 49 años, el primogénito del jienense ha evitado los flashes y ha escogido mantenerse tras las cámaras, pues ha orientado su formación a la realización audiovisual.

Fue en la serie Periodistas, uno de los proyectos profesionales en el que tuvo la oportunidad de participar, donde conoció a la actriz Toni Acosta, con quien contrajo matrimonio en 2002 en Tenerife, tierra natal de la intérprete, y con quien ha tenido a sus dos hijos. Tras 13 años de matrimonio, la pareja anunciaba su separación, aunque a día de hoy mantienen una excelente relación. 

Jacobo, Alejandra y Manuel Martos: así son y así se llevan los tres discretos hijos de Raphael.

De izda. a dcha.: Manuel Martos, Amelia Bono, Toni Acosta, Jacobo Martos, Natalia Figueroa, Raphael, Alejandra Martos y Álvaro Arezana,

Por su parte, Manuel Martos, el pequeño de la pareja, ha sido el único que ha decidido continuar por la senda musical. A mediados de la década de los noventa el joven formó parte de dos grupos musicales y posteriormente, junto a Álvaro Azcárate creó el dúo musical Mota. Actualmente ostenta el cargo de productor ejecutivo de Universal Spain y fue uno de los miembros del jurado del talent show Operación Triunfo a su regreso a Televisión española en 2017. El músico ha sido muy receloso de su intimidad y fue en 2007 cuando se le conoció su primera pareja. Se trataba de Amelia Bono, una de las hijas del ministro socialista José Bono.

En 2008 su historia de amor culminaba en una multitudinaria boda en Toledo a la que asistieron numerosos rostros del ámbito de la política o la música. Fue allí donde dos de las grandes sagas familiares de este país se unían. Tras 13 años de matrimonio y cuatro hijos en común, el pasado año sorprendían con el anuncio de su separación. Actualmente, el matrimonio se ha reconciliado. 

Alejada de los escenarios, Alejandra Martos, la hija mediana de la pareja, trabaja, desde 2004, como restauradora de arte en el Museo Thyssen y prefiere mantenerse en un segundo plano en la medida en que lo permite ser una de las hijas del artista de Linares. Desde su infancia ha sido testigo de cenas y fiestas en su casa por donde se han paseado artistas, políticos o periodistas, a los que ella llama “amigos de la casa”.

Alejandra se casó con Álvaro Arezana en 2001 aunque se divorciaron en 2020 tras 18 años de convivencia y dos hijos en común. 

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