02 de octubre de 2022
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FIN DE SEMANA

Fernando León de Aranoa firma la producción rodada en Argentina, México y Úbeda sobre la vida del artista estrenada en el Festival de San Sebastián

Los 'excesos' de Joaquín Sabina: El cantante vuelve a chocar con la realidad en el documental 'Sintiéndolo mucho'

/ Sabina y León de Aranoa
El testamento vital de Joaquín Sabina se verá próximamente en los cines gracias a Fernando León de Aranoa, que ha estado durante trece años persiguiendo al autor de 'Contigo' o 'Pongamos que hablo de Madrid' por México, Argentina o Úbeda (Jaén).

Joaquín Sabina se desnudará próximamente en los cines gracias al testamento vital que ha rodado durante trece años Fernando León de Aranoa, que le ha perseguido por Argentina, México o su Úbeda natal para poner en pie el documental 'Sintiéndolo mucho'.

El poeta y cantautor, que deslumbró a inicios de los ochenta en la madrileña sala La Mandrágora junto a su cuate Javier Krahe, rememora sus éxitos noventeros, el disco '19 días y 500 noches' escrito bajo los efectos de la cocaína o el ictus que sufrió en 2001 y que le obligó a dejar las drogas.

Pudor

Sabina aseguró en la presentación, en el Festival de San Sebastián, que ha disfrutado mucho con este trabajo: "Me gustaría dar una nota cursi y facilona, no hay nada mejor que hacer cosas con amigos, en el documental se ve la alegría de estar con gente querida".

"Soy más pudoroso que lo que dice mi caricatura. Mi mujer, que no es dada a echar piropos, me dijo que Fernando me había sacado el alma. Y eso ya me parecía una tremenda grosería a mí que no me gusta ni enseñar el culo", añade.

En el documental Sabina reconoce que lo mejor de su carrera ya ha pasado: "No creo que vaya a mejorar canciones como 'Contigo', 'Y sin embargo' o 'Yo me bajo en Atocha'. No lo creo". Y recuerda su pasado canalla: "Lo del sexo, drogas y rock and roll duró hasta los 50 años. No está mal, ¿eh? Para mí fueron experiencias felices. Y cuando dejaron de serlo, simplemente lo dejé. ¿Que si las echo de menos? Sí. ¿Que si caeré otra vez? No".

También rememora sus dificultades para ser una persona madura: "Tengo la sensación de que he pasado de la adolescencia a la vejez sin tocar la madurez".

Emoción

Sabina también echa la vista atrás: "Uno de los nubarrones que casi nunca cuento y que llevo en el alma es que, cuando empecé a tocar en sitios grandes, mi padre estaba con alzhéimer y mi madre muy enferma. Murieron enseguida. No disfrutaron del éxito del niño, que lo hubieran disfrutado como locos".

Sobre su trabajo, explica: "El artista debe tomarse en serio lo que pinta, rueda, escribe o canta, pero nunca debe tomarse en serio a sí mismo. El fin de cualquier aventura artística es la solemnidad".

Heterodoxo

Sabina ha desvelado que le ha escrito una canción al documental: "Casi la primera canción que hemos escrito Leiva y yo es la de la película. Fernando nos ofreció una maravillosa manera de salir de tanta tristeza. Vimos que Fernando nos estaba haciendo un favor tan grande que nosotros pensamos que teníamos que hacerle uno, una canción inédita que se pareciera mucho al documental. Es letra mía y música de Leiva".

Sabina2

Sabina en San Sebastián. 

León de Aranoa, tras su éxito en 'El buen patrón', asegura que "cuando haces ficción todo está muy bloqueado, sabes cómo va a empezar y acabar, una cosa cartesiana que es aburrida, pero aquí es muy diferente, yo me tenía que adaptar a la forma de fluir de ellos, no podía tener un plan, lo primero porque Sabina no me iba a hacer ni caso. La maravilla era integrarme en ese dulce caos que veo yo alrededor de ellos y luego intentar darle orden".

El protagonista del documental aprovecha 'Sintiéndolo mucho' para mostrar su heterodoxia: es "ateo pero semanasantero", "amante de los animales pero taurino" y es "de izquierdas pero con un lado anarquisistón y otro liberal"

La película

Retrato de Joaquín Sabina sin bombín, hecho a muy pocos centímetros de su piel, con nocturnidad y alevosía, por su amigo, el cineasta Fernando León de Aranoa. Un relato como su voz, áspero, directo y sin ecualizar, que cuenta sin atenuantes la intimidad del artista, sus bambalinas, su cara B. Que comienza cuando baja del escenario, que le acompaña en lo cotidiano, y así en lo inesperado: en la risa y en el drama. Sintiéndolo mucho es el resultado de trece años de rodaje juntos, y recorre todos los escenarios de Joaquín Sabina, públicos y privados, luminosos y ocultos. Un paseo por las claves de su vida y de su trabajo: por lo que le mueve, por lo que le inspira, por lo que le duele, desarrollado siempre a partir de situaciones vivas, compartidas, entre músico y cineasta.

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