14 de octubre de 2019
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FIN DE SEMANA

Esta feria de San Isidro 2019 se cierra con un récord trágico de más de doce cogidas graves a varios toreros en 34 corridas

Máxima actividad en la enfermería de Las Ventas hasta el último día: la cogida de Aguado cierra un San Isidro sangriento

La enfermería de Las Ventas, dirigida por García Padrós, ha tenido este San Isidro más trabajo.
La enfermería de Las Ventas, dirigida por García Padrós, ha tenido este San Isidro más trabajo.
Este domingo había gran expectación en Las Ventas. Se cerraba la feria de San Isidro con la Corrida de la Prensa. Una feria más sangrienta que la de otros años. Más sangre y, por tanto, más cogidas. 34 corridas ha habido este año , muchas más que en temporadas anteriores. Y en la última tarde de Las Ventas, también hubo cogida. La del sevillano Pablo Aguado, el gran y esperado protagonista cayó herido en la suerte de matar y fue operado con anestesia general en la enfermería de dos cornadas.

Aguado sufrió una cornada en el muslo derecho. El torero dió su estocada. El toro no caía y el diestro se ensañó con nada menos que cinco descabellos, hubo avisos, por supuesto. Aguado caminó cojeando hasta la enfermería, donde fue operado y después le enviaron a un hospital. No fue la más grave de la temporada. Queda claro, tras las semanas de sobresaltos que hemos vivido en este largo y sangriento San Isidro.

Aguado en el momento de la cornada en la última tarde de San Isidro en Las Ventas. 

Para tener una retrospectiva general de esta temporada, hablamos en la enfermería de las Ventas con su cirujano jefe, Máximo García Padrós, quien nos confirma que “este año, es verdad que ha sido una temporada muy agitada, con mucho trabajo y muy sangrienta con dramáticas cogidas. La de Manuel Escribano, David Mora, Román Collado (cogido por el toro en sus dos corridas), Juan Leal, Roca Rey, Gonzalo Caballero, Ritter y Pablo Aguado...  De los doce  incidentes registrados, uno fue muy grave y cinco graves. Pero todas las cogidas han sido trágicas, muy aparatosas”, recuerda el veterano García Padrós.

El cirujano jefe de Las Vetas, Máximo García Padrós.

Este balance supera la suma de las dos anteriores ediciones de San Isidro. En 2018, hubo cuatro cogidas de las cuales,  una grave, y en 2017, con dos corridas menos, fueron seis de las que dos fueron graves.  En 2016 hubo cuatro cogidas y en  2015, siete.  García Padrós cree, como algunos toreros, que “a esta plaza vienen toros de las mejores ganaderías, no como a otras que llevan ejemplares más pequeños.  En las Ventas hay toros muy íntegros”.  Este año ha quedado demostrado que la mayoría delos toros tenían cinco años y eran más sólidos y grandes.

Mucha competencia y autoexigencia aumentan el riesgo

Pero además hay otro factor que quizá ha hecho que se dispararan las cogidas este año. García Padrós opina que “hay toreros que vienen apretando, como Roca Rey y Aguado, y aquellos que tienen una sola corrida, una sola oportunidad de mostrarse ante el público, arriesgan todo por quedar bien y hacerlo lo mejor posible”. La escasez de buenas corridas al año y, por tanto, de oportunidades, provoca en los toreros un ansia por triunfar en la única ocasión que se les ofrece. Y salen a por todas, cueste lo que cueste porque hay que arriesgar para lograr más contratos. Todos saben que un éxito en Las Ventas garantiza más contratos veraniegos. La competencia es fuerte y se arriman, a veces, de manera fatal.

Roca Rey tras ser cogido por el toro en Las Ventas. 

De todos modos, todos los toreros viven para contarlo gracias al cirujano García Padrós y a su gran experiencia. Cuando los heridos llegan a la enfermería, él ya sabe lo que puede tener porque sigue por televisión desde la enfermería toda la corrida. Sabe cómo ha entrado el pitón y cómo ha caído el matador. Los medios con los que cuenta en su quirófano de Las Ventas son ya avanzados. Pero tras la primera intervención quirúrgica de urgencia, los toreros son rápidamente derivados a un hospital con medios más sofisticados.

El torero decide si torea en plazas sin recursos médicos

¿Y si una cogida así de seria se produce en otra plaza con una enfermería sin tantos medios quirúrgicos? “Un torero nunca piensa que le va a coger el toro. Un torero tiene muchas cosas que pensar y no se preocupa de eso”, señala el doctor García Padrós. “Pero un torero puede siempre negarse a torear en una plaza si no hay medios médicos. Es responsabilidad suya si acceden a torear en un sitio con una enfermería sin recursos”, concluye el veterano cirujano que está documentando en un libro todas las cogidas desde la primera que tuvo lugar en la plaza en la que pasa intensas e interminables tardes mirando al tendido a través de la televisión de su enfermería.

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