23 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

Galardonada con el Premio Ondas en 1957, perteneció al Cuadro de Actores de la Cadena Ser y fue también locutora en la primera etapa de 'Hora 25'

Fallece Juana Ginzo, actriz legendaria de la radio española y voz de la popular 'Ama Rosa'

Juana Ginzo.
Juana Ginzo.
La estrella de los seriales radiofónicos de la SER, Juana Ginzo, mítica actriz de su cuadro de actores y la voz de 'Ama Rosa', fallecía este viernes a los 99 años de edad. Ganadora de un Premio Ondas en 1957 por sus interpretaciones dramáticas, su vida siempre estuvo ligada a los micrófonos. Ginzo fue también locutora durante la primera etapa del programa informativo 'Hora 25', y colaboró años más tarde en Días de radio', con Concha García Campoy, y en 'Lo que es la vida', de Nieves Herrera.

El mundo radiofónico perdía ayer a una de sus grandes voces. Juana Ginzo, memorable actriz del cuadro de dobladores de la Cadena SER, fallecía este viernes a los 99 años. Una dolorosa pérdida que se suma a la de Matilde Vilariño, el pasado 20 de agosto.

Juana Ginzo nació en Madrid en 1922. Voraz lectora y aficionada al teatro, trabajaba como sirvienta para ganarse la vida cuando, en 1946, se presentó a ‘Tu carrera es la radio', un concurso que buscaba nuevos talentos. Fue de este modo como entró a formar parte del Cuadro de Actores de Radio Madrid, que dirigía Antonio Calderón, y donde protagonizó guiones melodramáticos de los que ella años después hablaría con ironía.

El más exitoso sería 'Ama Rosa', un serial radiofónico de Guillermo Sautier Casaseca estrenado en 1959, que se convirtió en todo un fenómeno sociológico. Cabe recordar que era la España de finales de los años 50, y este culebrón interminable tocaba temas candentes para la sociedad de aquel entonces, empezando, por ejemplo, por el hecho de que su protagonista era una madre soltera. El éxito fue tal que 'Ama Rosa' se llevó a la pantalla grande, aunque para interpretar el papel protagonista se escogió a Imperio Argentina, en lo que era su regreso al mundo cinematográfico.

Juana Ginzo. 

Lo que alegaron fue que Juana no era cinematográfica. Fue esta siempre su asignatura pendiente aunque se lo tomaba con humor. "En aquella época había que ser como Sara Montiel, si no sólo te llamaban para hacer de Monja 3", contó en una ocasión. Y, efectivamente, su debut fue con togas de monja guiri en 'La hermana San Sulpicio' (1952), a mayor gloria de Carmen Sevilla. También participó en roles secundarios en filmes como 'Novio a la vista' (1954) de Berlanga o 'El tigre de Chamberí' (1957) junto a José Luis Ozores. Ya en su madurez participó en 'Werthwer' (1986) de Pilar Miró y 'La estanquera de Vallecas' (1987) de Eloy de la Iglesia sobre la obra de José Luis Alonso de Santos. También se pudo disfrutar de su actuación en el documental 'Función de noche' (1981) de Josefina Molina. Un filme que impactó en la época por tratar el matrimonio de los actores Lola Herrera y Daniel Dicenta.

Siempre ligada a la radio y al doblaje, de aquella etapa Ginzo llegó a decir “hacíamos muchas cosas muy interesantes. Y también muchas mierdas con Sautier Casaseca. ¡Odiaba hacer los seriales! ¡Me avergonzaba! Pero no podía dejarlos. Porque tenía que comer. Yo siempre he sido una roja-feminista que detestaba esas mierdas. Pero en este país no había opciones”. El personaje que interpretaba en 'Ama Rosa', con el que cosechó tantos éxitos, era el de una mujer completamente sumisa que nunca casó con sus verdaderos ideales. 

Una vida ligada el micrófono 

Jubilada hace ya casi cuarenta años, Juana Ginzo nunca abandonó del todo el micrófono. Tertuliana sagaz, inteligente, con un punto irónico y defensora de los derechos de la mujer y de ideales progresistas, en 1993 colaboró en 'Días de radio', con Concha García Campoy y más tarde, entre 1999 y 2003, en el programa 'Lo que es la vida', que presentaba Nieves Herrero en Radio Nacional de España. 

A principios del siglo XXI además, publicó varios libros de carácter biográfico: 'Mis días de radio' (2004), sobre su carrera profesional, 'Parejas: el amor y otras libertades' (2002), sobre cómo su generación se enfrentó a las relaciones sentimentales y el sexo, y 'El arte de vivir con un porrón de años' (2000), reflexiones sobre envejecer.

Una extraordinaria carrera que le valió diversos reconocimientos. Entre ellos, el Premio Ondas a la mejor actriz en 1957, la Antena de Oro en 1971, el Premio Mujeres Progresistas en 1991 y la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo en el año 2005. 

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