21 de octubre de 2020
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FIN DE SEMANA

Peter Frankopan explica de forma amena y concisa los grandes cambios políticos y económicos que estamos viviendo

“Las nuevas rutas de la seda” descubre como el mundo mira cada vez más a Pekín y menos a Washington

Nuestra concepción histórica centrada en occidente ha llevado a que nuestra consideración de oriente haya sido muy marginal y supeditada a nuestro propio devenir, especialmente en esa relación de dependencia que se creó con todo el sudeste asiático en el siglo XIX. Todo esto ha cambiado, si el eje Atlántico es el que dominó la historia en los últimos siglos ahora, como explica de forma extraordinaria Peter Frankopan

Nuestro conocimiento y valoración de oriente ha sido tradicionalmente sesgada e infravalorada. Esta ignorancia lleva a que se desconozca como durante largas épocas de nuestra historia se han desarrollado grandes civilizaciones y como China ha liderado durante muchas épocas el progreso a nivel mundial. Por todo ello, a la hora de mirar el presente hay que mirar también el pasado, como la ruta de la seda fue sinónimo de ese trasvase de riqueza hacia occidente en el pasado y ahora lo será en el futuro.  Todos estos cambios nos lo narra de forma impecable Peter Frokopan en "Las Nuevas Rutas de la Seda", publicado por Editorial Crítica.

Peter Frankopan analiza la nueva realidad económica y política que mira cada vez más hacia Oriente.

Y es que China no solo mira a Occidente por el Pacífico, también lo hace mirando al Mediterráneo, como lo hizo desde hace más de dos milenios cuando en el Imperio Romano las clases más poderosas ya disfrutaban de sedas y otros productos exóticos de China.

Retos presentes y retos futuros

No puede discutirse el enorme salto económico que se ha producido en China que se tiene como principal reflejo la poderosa clase media que se ha desarrollado a su sombra y que vemos en el auge del turismo de este país oriental hacia Europa.

Pero detrás de este auge económico quedan bastantes retos que hacer frente desde lo económico (endeudamiento, burbuja inmobiliaria) hasta sociales (envejecimiento de la población) hasta retos políticos, que no solo se centran en China, también en otros países con pasado político similar como es Vietnam pasando por las repúblicas del centro de Asia como Kazajistan que será también clave en las nuevas redes que se están generando.

Nuevas redes de comunicación

En este fenómeno como indica Frankopan es vital el desarrollo de infraestructuras con una enorme diferencia. Si tradicionalmente estaban casi exclusivamente relacionadas con la explotación de recursos y su envío a occidente ahora ayudan a conectarse entre los diferentes países de oriente creando nuevas rutas y distribuyendo este crecimiento y desarrollo económico.

Además, se ha roto el tópico de exportadora de recursos para no solo ser importadora de muchos de ellos, también posicionarse en América Latina y África donde sus créditos e incluso empresas tienen un peso cada vez mayor.

Este desarrollo liderado por China le ha hecho chocar con Estados Unidos, en una guerra interrumpida por la crisis que estamos viviendo y que posiblemente retorne con mayor virulencia cuando acabe. Pero no solo eso, India con unas perspectivas de superar en población a China en un horizonte cercano, busca también su desarrollo económico que conlleve la superación de la pobreza de millones de sus ciudadanos y mira con recelo el papel preponderante de China. Unos choques que ha hecho que entre en juego otra gran potencia, Rusia, siempre expectante para regresar a la primera escena mundial.

Todo este complicado juego de desarrollo económico y equilibrios políticos es el que no explica Peter Frankopan con enorme maestría.

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