21 de octubre de 2019
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FIN DE SEMANA

El Gobierno de Franco le permitió pasar unas horas en la capital a cambio de que no hiciera ni declaraciones ni reuniones políticas

Cuando el Che Guevara se paseó por el Madrid franquista: 60 años de la visita del legendario revolucionario argentino

El Che una tarde en Las Ventas, en una corrida de toros
El Che una tarde en Las Ventas, en una corrida de toros
Hace seis décadas el revolucionario argentino, mano derecha de Fidel Castro, visitó la capital de España. Al producirse en plena dictadura franquista esto puede ser llamativo, pero hay que recordar que durante los primeros años del Castrismo, la dictadura de Franco tuvo muy buenas relaciones con Cuba, tanto diplomáticas como comerciales.

En junio de 1959, en España se hablaba de la próxima inauguración del Valle de los Caídos y del Primer Plan de Desarrollo del franquismo. En los cines, la película más vista es Carmen la de Ronda con Sara Montiel y la canción más radiada es Torre de arena de Marifé de Triana. A esa España de finales de los cincuenta llegó un visitante insospechado.

Ernesto ‘Che’ Guevara llegó a Madrid haciendo una escala en su viaje desde La Habana hasta El Cairo, donde asistía representando al país caribeño en la cumbre de Países No Alineados, organización paralela a la ONU de la que formaban países esencialmente con regímenes comunistas.

El Che llegó a la capital de España la madrugada del 13 al 14 de junio. Evidentemente, el Gobierno de Franco, lo tenía todo calculado y pactado. El líder revolucionario no podía convertir su visita en un evento político. Se le prohibió tener ningún tipo de contacto con los opositores al régimen y el argentino cumplió su palabra. Así, el Che pudo recorrer las calles del Madrid de la época sin ningún problema.

El Che ante el Arco de la Victoria/ César Lucas.

Sólo un fotógrafo pudo retratarle, César Lucas, y un periodista, Antonio D. Olano, pudo entrevistarle. “Para mí, fue el espaldarazo en esta profesión. Yo tenía 18 años y era un recién llegado. Yo no tenía ni idea de quién era ese hombre. Sabía que estaba relacionado con la revolución de Fidel Castro, pero su imagen no era popular en la época. De hecho, paseó por la calle sin que nadie le molestara. Sólo le reconoció una camarera de una cafetería situada en la Gran Vía llamada California que ya no existe. La mujer me pidió que la sacara una foto con él y el Che aceptó muy gustoso”, relata para elcierredigital.com el mítico fotógrafo César Lucas.

En las horas que el histórico líder paseó por Madrid también tuvo un capricho. “Tenía una gran curiosidad por ver una plaza de toros y le llevamos a Vista Alegre, que en aquella época era de los hermanos Dominguín. Domingo, que era el comunista de la familia, se la mostró gustoso y estuvimos paseando solos por la plaza” sigue rememorando Lucas.

El día que el revolucionario pisó suelo madrileño era domingo y le sorprendió que los centros comerciadles estuvieran cerrados en contraposición con La Habana que, entonces, todavía tenía ecos de la bonanza económica de los años 50. Ahí intervino el periodista Antonio D. Olano que se puso en contacto con José ‘Pepín’ Fernández, dueño de Galerías Preciados quien accedió a abrir su sede cercana a la Puerta del Sol, por el recuerdo que conservaba de su trabajo en los almacenes cubanos El Encanto, donde aprendió el sistema de centro comercial que aplicó a sus empresa. El Che compró material de fotografía, una máquina de escribir portátil, cosas de aseo y dos libros.

El Che Guevara visitando Galerías Preciados / César Lucas. 

Antonio D. Olano era un periodista que no despertaba sospechas en el régimen ya que era franquista hasta la médula. Por otro lado, era de los pocos informadores de la época que conocía al revolucionario. De hecho, había cubierto la estancia de ‘los barbudos’ en Sierra Maestra. Por ese motivo le realizó la única entrevista al Che en su visita española. Fue, eso sí, políticamente inocua y sólo se publicó en el diario Pueblo, sin darle especial importancia, dos días después de la visita y con tan sólo el acompañamiento de una foto.

El popular periodista, años después diría que “si yo lo tuviera que definir en una sola palabra, vamos a poner dos y una más: un hombre bueno”. Una curiosa definición que se acerca a la que el propio escritor haría de Francisco Franco, de quien se consideraba íntimo amigo. A pesar de esta cercanía con el dictador, D. Olano contaría años más tarde que uno de los miembros de los Servicios Secretos españoles que había acompañado durante todo el viaje a Guevara quiso saber todo lo que habían hablado. “No me mienta señor Olano seguro que algo de política han hablado”, asegura el periodista que le preguntó el espía.

Visitando al plaza de toros de Vista Alegre, propiedad de los hermanos Dominguín. / César Lucas. 

A su vuelta de su visita al Egipto de Nasser y otros países fuera de la órbita occidental, el Ché volvió a hacer una escala en Madrid. En esta segunda visita, el Che pudo visitar la Cuesta Moyano donde compró obras sobre todo de poetas. También visitó el Museo del Prado donde especialmente se recreó en los cuadros de Velázquez y de Goya. Por último, pudo ver el famoso monasterio de El Escorial. La comitiva cubana incluso se animó a salir fuera de la capital española, visitando las ciudades de Toledo y Sevilla. En la ciudad castellano manchega, dos jóvenes mujeres anónimas se le acercaron para sacarse una fotografía con él, una foto mal enfocada, pero la única que existe del Che fuera de Madrid.

Se habla de un tercer viaje a España de Ernesto Che Guevara en los años sesenta que habría realizado de incógnito y bajo una identidad falsa. Poco se sabe de este supuesto tercer viaje e incluso, hay historiadores que lo ponen en duda. Pero la evidencia es que, con la connivencia de Franco, el Che pisó dos veces suelo español. 

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