06 de diciembre de 2021
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FIN DE SEMANA

El empresario podría pagar en torno a 36 millones de euros por dos señales que actualmente están alquiladas al productor soberanista y a Discovery

Blas Herrero quiere las licencias de TDT de 'El Mundo' para desahuciar a Roures y ayudar a un proyecto 'antisanchista'

/ Blas Herrero
Blas Herrero aspira a comprar las dos señales de TDT propiedad de Unidad Editorial. El propietario de Kiss FM podría pagar en torno a 36 millones de euros por dos canales actualmente arrendados a Mediapro (Gol) y Discovery (DMax).

La falta de televisiones críticas con el Gobierno de España podría revertirse esta temporada con la irrupción de La Séptima que, impulsada por Marcos de Quinto, busca un canal de TDT en el que instalarse a nivel nacional.

El exdiputado podría encontrar una señal gracias a una operación que se está cocinando a fuego lento: la venta de las dos señales de la deficitaria Unidad Editorial a Blas Herrero, que el pasado año intentó comprar Prisa para alejarla de La Moncloa y este otoño podría convertirse en arrendador de un canal antigubernamental.

Herrero podría pagar 36 millones de euros por dos señales por las que cobrar alrededor de 7 millones anuales, tal y como adelanta Okdiario y ha confirmado este medio. Elcierredigital.com también está en condiciones de adelantar que el empresario asturiano tiene intención de hacer frente al Gobierno del mismo PSOE gracias al que se hizo editor mediático a finales de los 80.

Eso sí, intentará tumbar a Pedro Sánchez sin convertirse en editor televisivo (hecho que implicaría una gran inversión). Porque, tal y como señalan fuentes consultadas por este medio, "prefiere garantizarse ingresos como arrendador y, de paso, dejar sin señal a Roures".

Mediapro, que tiene alquilada una señal para emitir Gol, podría quedarse sin señal. No teme idéntica suerte Discovery, que emite DMax por la otra señal. Y es que la multinacional americana ya tiene un acuerdo para alquilarle a Herrero la señal que el Gobierno de Mariano Rajoy le concedió y por la cual se emite DKiss.

Vida y milagros de Blas Herrero

"El 80% es suerte y el resto, dedicación al trabajo". Este es uno de los leitmotivs de Blas Herrero, que con veinte años repartía leche en su tierra, Asturias. Estos orígenes humildes le granjearon el sobrenombre de 'El Lechero' y cierta mirada arrogante de las élites madrileñas, que veían en él un 'hombre hecho a sí mismo' que había medrado gracias al mismo PSOE que hoy le teme.

Y es que a finales de los 80 Alfonso Guerra quiso crear una gran cadena socialista gracias a las licencias de FM que se repartían y Blas Herrero, íntimo de Luis Martínez Noval (líder entonces del PSOE asturiano y posteriormente ministro de Felipe González), fue el gran agraciado.

Eso sí, aquel proyecto se abortó ya que el 'guerrismo' apoyó el nacimiento de Onda Cero de la ONCE, que acabaría desvirtuando el proyecto con el fichaje de un comunicador que no navegaba en favor de las tesis socialistas, Luis del Olmo.

De Onda Cero a Discovery

Onda Cero acabaría en manos de Telefónica, que tuvo que hacer frente a una indemnización de más de 200 millones de euros a Blas Herrero, quien había llegado a un acuerdo con la cadena de emisoras para lanzar Kiss FM y quedarse un porcentaje económico por cada oyente que le reconociera el EGM (que le reconoció muchísimos).

María Lama y Xavi Rodríguez, estrellas de Kiss FM. 

Blas Herrero, amigo de Juan Carlos I, fue escalando dentro del establishment madrileño y llegaría a tener a sueldo a Ignacio López del Hierro, marido de María Dolores de Cospedal (que fue acusada de haber posibilitado una licencia de TDT estatal a la compañía de 'El Lechero', que en vez de lanzar un canal se lo arrendó a Discovery para lanzar DKiss).

El asalto fallido a Prisa

Hace unos meses Blas Herrero dio la sorpresa al ofrecer poco más de 150 millones de euros al Grupo Prisa por su división informativa (El País, la Cadena SER o Los 40 Principales). Aquella chapuza fue la gota que colmó la paciencia de La Moncloa, que 'ordenó' al IBEX35 (Telefónica y Santander) despejarle el camino a Amber Capital.

Y es que Pedro Sánchez se fía más de un fondo buitre liderado por un inversor armenio, Joseph Oughourlian, que de personajes como Ana Patricia Botín o José María Álvarez-Pallete (en especial de la primera). Lo mal que se portaron las élites españolas con el presidente del Gobierno cuando dejó la secretaría general del PSOE en 2016 han generado una gran desconfianza en el dirigente socialista.

Blas Herrero suma y sigue

Blas Herrero negó que la oferta fuese baja: "En Europa, se habla incluso del apagón de la FM en los próximos años; y ya cuesta encontrar tiendas que vendan aparatos de radio convencional. El futuro es el podcast y el pago. El negocio de la radio se verá comprometido en los próximos años. ¿Eso lo sabía el analista del Santander?".

"En 1989, hace 30 años, yo aposté por el sector porque le veía futuro y monté Kiss FM. Y me fue muy bien. Pero ahora, en 2020, te digo lo contrario: las radios se devaluarán en los próximos años. Por eso, no se puede valorar la Cadena SER y Los 40 como en 2010 o 2015. Su valor lo tiene que determinar su futuro", señaló en Voz Pópuli.

Y añadió: "Mis asesores tuvieron en cuenta estos factores. También la evolución del negocio de las noticias, en el que resulta muy difícil atraer publicidad, que se destina principalmente al entretenimiento. Por eso, hice la oferta que hice, que incluso valora estos medios de forma generosa".

Se repliega

Desechada la oferta de Prisa, Blas Herrero ha vuelto a mirar a su conglomerado de medios compuesto por Kiss FM, Hit FM, DKiss y Hit TV. Y es que Kiss Radio SA se hizo con licencia en las nueve capitales de provincia castellano-leonesas: Ávila, Burgos, León, Palencia, Salamanca, Segovia, Soria, Valladolid y Zamora.

Los medios de Herrero son un sector más estratégico que de peso (que su cartera está en el sector inmobiliario). El holding mediático liderado por Kiss FM se mueve apenas entre los 6 y 8 millones de euros anuales y en 2017 arrojó unas pérdidas de casi 5 'kilos'. Pero aun así Herrero mira a Méndez Pozo y Ulibarri, que pierden dinero en los medios de Castilla y León y se hacen de oro con sus constructoras en la autonomía, y quizás quiera emularlos...

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