25 de julio de 2021
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EDICIÓN VERANO

El hijo biológico consigue de esta forma la titularidad de la dignidad nobiliaria de su madre después de que ésta le desheredase a favor de su hermano

Guerra aristocrática: Forester Labrouche gana la pelea por el título de marqués de Moratalla

Soledad Cabeza de Vaca con sus hijos.
Soledad Cabeza de Vaca con sus hijos.
El hijo biológico de Soledad Cabeza de Vaca y Leighton, Forester Labrouche, es el nuevo titular del marquesado de Moratalla, una dignidad vacante desde la muerte de su madre en 2017. De esta forma, finaliza así un litigio que venía desarrollándose durante años entre el propio Labrouche y su hermano adoptivo, Germán de Cruz, con motivo el legado de la marquesa, quien, tras años de litigios contra Forester, le desheredó finalmente en favor de Germán.

Hace algo más de un mes elcierredigital.com informó de la trágica historia de la fallecida Soledad Cabeza de Vaca y Leighton, marquesa de Moratalla. Descendiente de conquistadores, criadora de caballos y poseedora de una espectacular finca en Biarritz, su vida fue un continuo vaivén de alegrías y desgracias. Los últimos años de su vida estuvieron marcados por la encarnizada lucha que mantuvieron su hijo adoptivo, Germán de Cruz, y su hijo biológico, Forester Labrouche.

El objetivo final de esta guerra era dual. Por un lado, estaba en juego la descomunal fortuna que legaría la marquesa al fallecer, que en principio ha recaído en su mayor parte a favor de su hijo adoptivo. Por otro lado, Labrouche también perseguía la obtención de la titularidad del marquesado de Moratalla, vacante desde la muerte de Soledad en 2017.

Forester Labrouche es el nuevo marqués de Moratalla. 

Ahora, una de las dos vertientes a resolver ha sido finalmente solventada, pues ya sabemos quien ostentará el título de la difunta marquesa. De acuerdo con lo expuesto en el Boletín Oficial del Estado (BOE) a través del ministerio de Justicia el pasado 28 de septiembre, Isidro Forester Labrouche Cabeza de Vaca ha logrado cumplir su gran deseo y será el nuevo marqués de Moratalla.

En el documento, se explica que el título se expide “previo pago del impuesto correspondiente” y “sin perjuicio de tercero de mejor derecho”, lo cual excluye a su hermano adoptivo y le deja como único benefactor de las prerrogativas que puedan derivarse de esta dignidad nobiliaria.

Lucha fraternal

La enemistad entre Forester en contra de su hermano adoptivo y su madre viene de largo. El hijo biológico de la marquesa demandó a su madre hasta en veinte ocasiones ante diversas instancias judiciales en Francia, Suiza, Inglaterra y Liechstenstein, alegando que Soledad se había apropiado de parte de la herencia de su abuela, Olga, que, según su criterio, le correspondería.

Los tribunales dieron la razón en sucesivas ocasiones a Soledad, cuyo vínculo con su primogénito se deterioraba cada vez más. Asimismo, la relación de Soledad con su nuera, Stéphanie Hug, una ejecutiva de Ginebra experta en la gestión de grandes fortunas tampoco era la ideal. Forester propuso a su madre que fuera Hug la persona que administrase el patrimonio familiar, algo a lo que la marquesa se opuso enérgicamente.

La tensión llegó a tal extremo que Soledad prohibió la entrada a du finca de Domaine de Coumeres tanto a su primogénito como a su esposa, al tiempo que nombraba a su hijo adoptivo, Germán, como su tutor legal ante la enfermedad que avanzaba imparable en su interior; el alzhéimer.

Teniendo en cuenta todos estos factores, no es de extrañar que, en su testamento, elaborado en 2012 en Suiza, la marquesa desheredara a su hijo biológico, Forester, a favor de su hermano Germán, declarándole heredero universal de una fortuna valorada en 150 millones de euros.

Forester Labrouche, junto a su esposa Stéphanie Hug. 

Meses antes de su muerte, Forester visitó a su madre con el pretexto de presentarle a su hija, nieta a la que la marquesa no conocía. Presuntamente, durante la visita el primogénito trató de que Soledad firmara documentos para eliminar la tutela de Germán. Evidentemente, esto habría generado una gran polémica entre los hermanos. Forester llegaría a demandar a Germán acusándole de secuestrar a su madre y no dejar que se acercase a ella, requerimiento que fue desestimado nuevamente en los tribunales.

En cualquier caso, aún quedaba un último capítulo por escribir en esta guerra. Tras la muerte de su madre, Labrouche y sus abogados solicitaron la autopsia de la marquesa aduciendo sospechas de homicidio, algo que Germán calificó de “indecente”. Pese a los esfuerzos del hijo biológico de Soledad, fue precisamente el informe de la autopsia que con tanto ímpetu había solicitado Forester el que demostró que su madre había muerto por causas naturales.

A pesar de las continuas derrotas, el incansable primogénito de Soledad reclamó la titularidad del marquesado de Moratalla, título que llevaba vacante desde la muerte de su progenitora en 2017 y, finalmente, ha conseguido su objetivo. De este modo, las desgracias de la marquesa trascienden a su propia muerte. Por su parte, el desheredado Labrouche se hace con el título nobiliario que le corresponde legítimamente. A la postre, la única prebenda familiar de la que su madre no consiguió desposeerlo en vida.

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