03 de julio de 2020
|
Buscar
FIN DE SEMANA

El 30 de mayo de 1995, con 33 años, era encontrado sin vida en extrañas circunstancias en "El Lerele", 14 días después de morir su madre Lola Flores

Antonio Flores: Su vida, sus éxitos y sus amores 25 años después de su muerte

Antonio Flores.
Antonio Flores.
Tenía 33 años y, a pesar de su juventud, era uno de los cantautores de aquel momento: los años noventa. Antonio González Flores consiguió construir una trayectoria más allá del mito de su madre, Lola Flores. Sin embargo, no pudo sobrellevar la desaparición de 'La Faraona' y solo 14 días después de la muerte de Lola,el cuerpo del joven era hallado en extrañas circunstancias en la casa familiar de 'El Lerele'. Se cumplen 25 años de aquella trágica desaparición musical y muerte de un ídolo.

Antonio González Flores nació el 14 de noviembre de 1961 en Madrid. Era el segundo hijo del matimonio formado por Lola Flores y Antonio González ‘el Pescaílla’ y el primer varón. Su baatizo se convirtió en todo un acotencimiento social, siendo sus padrinos Antonio Ordóñez y la Condesa de Quintanilla. Con sólo ocho años ya participó junto a sus padres en la película El taxi de los conflictos. Con estos antecedentes todo parecía llevarle a ser un reconocido artista flamenco. Sin embargo, acabó triunfando en el mundo del rock.

“Antonio es un gran poeta, un hijo digo y un gran músico. Me da que tiene una enorme personalidad. Lolita pude ahogarse en un vaso de agua, pero Antonio no lo hará porque él sabe salir nadando, y eso que ha estado en pozos muy profundos, de los que sin embargo, y hasta ahora, ha vuelto. Siempre sale a flote. Parece muy débil y es muy fuerte, aunque, a veces me ha parecido al revés”, decía Lola Flores sobre las cualidades artísticas de su hijo varón.

Debutó en la música con el disco 'Antonio' , producido en 1980, que contenía dos canciones para siempre identificadas en el mundo musical con persona: 'No dudaría' y 'Pongamos que hablo de Madrid' , que había escrito para él Joaquín Sabina.

El fracaso de Al caer el sol (1981), su siguiente disco, hizo que se centrara durante los siguientes años en su carrera como actor de cine. Con la película Colegas (1982) de Eloy de la Iglesia se le abrieron las puertas del séptimo arte gracias al éxito de la comercial de la cinta. En la película también compartía cartel con su hermana Rosario y ambos aparecían desnudos en el filme. Muchos aseguran que sus problemas con la heroína empezaron durante ese rodaje.

Su dependencia con esta droga era de dominio público, así como su lucha para desintoxicarse. Fue en esos momentos cuando su vínculo, ya de por sí estrecho, con su madre se hizo aún más fuerte. ‘La Faraona’, despojada así de su aura de icono, quedó de esta manera retratada a la digna altura de tantas madres de la época, que se convertían en las compañeras de viaje de sus vástagos por el sombrío camino de la toxicomanía.

Lola Flores hizo un desgarrador retrato de lo pasado en una entrevista realizada por Carmen Rigalt y publicada en El Mundo el 23 de julio de 1994: “Llegué al extremo de querer tomarme un tubo de pastillas o tirarme por la ventana. No podía más, había agotado la capacidad de sufrimiento. Mi hijo ha estado como siete veces al borde de la muerte, ha tenido todos los accidentes de coche habidos y por haber. Y luego, con la droga, prácticamente lo daban por muerto en Buenos Aires, que me llamó Lolita y me lo dijo: ‘Mi hermano se muere, se muere…’. Y yo arrastrándome por la casa que teníamos alquilada en Pintor Juan Gris, arrastrándome de dolor y de impotencia… No quiero ni recordarlo, fueron unos años terribles, no puede imaginar lo que llegué a llorar…

Si procuro callar estas cosas es por no molestarlo a él. Yo no soy madre coraje, pero las madres aguantamos lo que nos echen. Lo que me ha pasado a mí le puede pasar a cualquiera, ya puedes ser la más santa y más entregada del mundo. Yo he presumido de ser la mejor amiga de mis hijos, porque siempre he querido que me contaran sus cosas a mí antes que a nadie, y teniendo mi ojos puestos en el único varón, pues imagínese el drama”.

En los años en los que hizo cine participó en la película 'Calé' , también con su hermana Rosario, que interpretaba a una gitana que vivía una relación lésbica con Mónica Randall y en 'El otro balcón', sobre el escritor Federico García Lorca. En este rodaje conoció a uno de sus amores, la bella Amparo Muñoz. Con ella, además de un romance fugaz, compartía adicción.

“Una noche que cenábamos en la terraza de mi representante, estaba desencajado. De repente, dio un salto, quería lanzarse al vacío. Llamé a Lola… Otra vez fue ella la que me llamó: ‘Antonio se acuerda de ti, quiere verte’. Le encontré en su cuarto estaba muy deprimido. Recuerdo perfectamente el tacto de su piel. Nos acostamos juntos. Al marcharme por la mañana se quedó dormino, con ese gesto dulce con el que lo recordaré siempre…”, recordaba la actriz Ámparo Muñoz en su libro de memorias La vida era el precio (2011).

En el año 1986 se casó con Ana Villa, con la que tuvo a su única hija Alba, que hoy triunfa como actriz en la serie La casa de papel. El divorcio llegó cuando empezaba el rodaje de Sangre y arena (1989), una coproducción con Estados Unidos, donde compartía protagonismo con Sharon Stone con la que, dicen, vivió un fugaz romance.

Poco a poco se fue alejando del cine para volver a la música. Se convirtió en el compositor de cabecera de su hermana Rosario, desde el éxito del álbum De ley (1992). Él mismo volvió también al éxito masivo con temas como Alba, Siete vidas o Cuerpo de mujer. Sin embargo, la muerte de su madre en la primavera de 1995 supuso para él un punto de no retorno. 

Solo catorce días despues, el 30 de mayo de 1995, su cuerpo era hallado sin vida en la casa familiar de "El Lerele". Antonio no estaba sólo en la cabaña que se había construido para él en el jardín de esta conocida mansión familiar.

Le acompañaban las hermanas Chamorro, coristas y bailarinas del músico, que en esos días en los que la depresión por la desaparición de su madre lo dominaba le ayudaron. Dormían al lado del dormitorio del cantautor, ya que, pese a lo que luego han contado las propias interesadas, el único hijo varón de ‘La Faraona’ mantenía en esos momentos una relación sentimental con una azafata de vuelo llamada Vicky.

Según publicó en su día Interviú, las hermanas escucharon a Antonio levantarse y lanzarse a la piscina entorno a las dos de la madrugada. El autor de No dudaría había tomado tres pastillas para dormir acompañadas de varios cubalibres. Fueron ellas también quienes encontraron el cuerpo sin vida del artista cuando se disponían a despertarle a las nueve de la mañana, reposando sobre la cama vestido con pantalones cortos y camiseta, y con el rostro relajado. hasta hay es lo que se sabe oficialmente. Los rumores durante estos ya 25 años transcurridos han sido muchos y variopintos.

Solo se sabe realmente que en ese momento una de las hermanas Chamorro, Irene, salió corriendo hacia el interior la casa, donde se encontraba ya despierto Antonio González ‘El Pescaílla’. Y que se tomó la decisión de trasladar al viudo de Lola Flores a la casa de Lolita para evitar el impacto que podría suponer descubrir a su hijo muerto solo dos semanas después de haber perdido a la mujer con la que había convivido más de 35 años y con la que había formado una familia.

Lola y su hijo Antonio se fueron con apenas dos semanas de diferencia, después de haber dado al apellido Flores hitos de talento innegable, aún hoy vigentes en sus dos hermanas (Lolita y Rosario) y en la nueva generación familiar, donde destacadan Elena Furiase y Alba, aquella hija que Antonio dejó con solo nueve añitos.

COMPARTIR: