07 de marzo de 2021
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FIN DE SEMANA

A pesar de que su médico inglés recomendó a la madre de la Reina Emérita Sofía no operarse por sus problemas de corazón ella decidió hacerlo en Madrid

Cuarenta años de la muerte de Federica de Grecia, lo que no se contó de su trágica operación de cirugía estética

Sofía e Irene de Grecia.
Sofía e Irene de Grecia.
Hace cuatro décadas la madre de la Reina Emérita, desoyendo los consejos de su médico británico, decidió someterse a una operación de cirugía estética en los párpados. Tras la negativa de su doctor en Londres, Federica, la que fuera la temida Reina de Grecia durante años y enviada al exilio en 1974, convenció a su hija y al cuñado de ésta, el doctor Carlos Zurita, marido de la Infanta Margarita, para operarse en Madrid. Sin embargo, su corazón no aguantó el paso por quirófano.

En la noche del 6 al 7 de febrero de 1981 falleció en Madrid, a los 63 años, la Reina Federica de Grecia, viuda del Rey Pablo de Grecia. La madre de la Reina Sofía se encontraba en la capital de España para someterse a una operación de estética en los párpados e ingresó en la clínica La Paloma de incógnito sin que la prensa diera cuenta de su presencia en España. Su hija y su yerno se encontraban pasando unos días en Baqueira.

Debido a problemas cardíacos, su médico británico, consultado unas semanas antes, se había negado a operar. Estando en Madrid, la nieta del Káiser convenció al doctor Carlos Zurita, marido de la Infanta Margarita, y a su hija para que le buscaran una clínica donde someterse a la operación.

Finalmente, el corazón de la que fuera conocido como 'el soldado prusiano' por su carácter rígido y estricto, falló y Federica de Hannover falleció.

La Reina Federica poco antes de su muerte. 

La noticia le fue comunicada a Juan Carlos I que, según Pilar Eyre en su libro La soledad de la Reina, no informó a su esposa. Sólo le avisó de que debía viajar a Madrid porque algo había pasado con su madre. Cuando la Reina Sofía llegó a Zarzuela descubrió que Sabino Fernández Campo había puesto el cuerpo de su madre en una habitación del Palacio para ser velado.

Las siguientes horas fueron muy duras para la consorte española. El Gobierno republicano de Grecia se negaba a que a que el cuerpo de la que fuera Reina del país heleno fuese enterrado junto al de su marido el Rey Pablo, que había fallecido en 1964. Tras conversaciones entre el gobierno griego y el ejecutivo español que presidía Adolfo Suárez, se permitió a la Familia Real griega viajar a Atenas para enterrar en la intimidad a Federica junto a su esposo en el palacio de Tatoi. Pero con una salvedad, sólo estarían en suelo heleno un día. 24 horas. De sol a sol. Casi como una condena de los dioses del Olimpo.

Una Reina poderosa y temida

El carácter extremado de Federica siempre generó muchas críticas en un país que envió a sus reyes al exilio en varias ocasiones en poco más de un siglo. El sistema monárquico en Grecia se mantuvo entre 1862 y 1974 con varias interrupciones y períodos de república. “Es la primera vez que sale a la luz un panorama completo de la vida de la reina Federica de una manera que también revela gran parte de su vida privada y su personalidad” ha asegurado Stamatópulos para la revista XL Semanal.

Su carácter duro y en ocasiones autoritario, su pasado en las Juventudes Hitlerinas y su obsesión por inmiscuirse en la política son elementos sobradamente conocidos sobre la figura de Federica de Hannover. Sin embargo, estos diarios muestran a una mujer interesada en asuntos dispersos como la carrera espacial y sus inquietudes espirituales y religiosas.

También descubren una visionaria en algunos asuntos como el márketing político. Sabedora del poco cariño del pueblo por ella y su familia, sólo quería que publicaran fotos de los miembros de la Casa saludando en primer plano. Al otro lado de la imagen no solía haber una multitud enfervorizada precisamente.

Crucero Agamemnon. 

Supo intuir que el turismo era una buena opción de negocio para la Grecia deprimida económicamente por una larguísima posguerra. Para ello organizó el crucero Agamemnón, que recorría todo el país con los jóvenes casaderos de las monarquías a bordo. Federica sabía que este crucero llamaría la atención de la prensa internacional y las islas griegas recibirían una gran promoción. Por otro lado, creía que podría ser una buena estrategia para que sus hijos hicieran una buena boda. Sin embargo, aunque Juan Carlos y Sofía se vieron por primera vez en el Agamemnón no fue allí donde surgió el amor.

También utilizó los viajes oficiales al extranjero para vender la idea de Grecia. En Estados Unidos llegó a visitar la sede de la NASA y ocupó la portada de la revista Times.

Un Golpe de Estado militar en 1967 hizo que el monarca Constantino II (hijo de la Reina madre, Federica) se ganase las antipatías del mundo entero. Seis meses después intentó un contragolpe, pero salió mal y los militares le enviaron a la embajada helena en Roma. Seguía siendo el Rey, pero de facto no tenía ningún poder. El 1973 fue depuesto.

Un año después, tras la caída del régimen militar, se organizó un referéndum democrático para decidir la forma de Estado. La campaña republicana fue un éxito. No usaron para pedir la república la imagen del Rey sino la de su madre, la Reina Federica. “Si votáis que sí, vuelve”, rezaban los carteles republicanos sabedores del mal recuerdo que había dejado la Reina en su país. Federica junto a su hija menor, Irene, se fueron al exilio en la India. Constantino tras ser rechazado por el país de origen de su mujer, Ana María de Dinamarca, ubicó su domicilio en Londres donde residieron hasta finales de 2013, cuando decidió volver a Grecia.  Irene, tras la muerte de su madre en 1981, vive en España y es el principal apoyo de la Reina Emérita. 

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