09 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA

El desastre artístico recuerda el 'arreglo' que llevó a cabo Cecilia Giménez de un Cristo en la iglesia de su pueblo Borja, en Zaragoza

Una Virgen de Murillo restaurada por un "experto en muebles" acaba en un nuevo Ecce Homo

Imagen de la obra original (izquierda) y el resultado tras las dos intervenciones,
Imagen de la obra original (izquierda) y el resultado tras las dos intervenciones,
Ocho años después del escándalo del conocido 'Ecce Homo de Borja' un desastre artístico se convierte de nuevo en un fenómeno mediático. Sin embargo, en esta ocasión no tiene el punto kitch y entrañable de lo sucedido en 2012. Se trata de la historia de un coleccionista privado que decidió restaurar ni más ni menos que una Virgen de Murillo, pagando simplemente 1.200 euros. Evidentemente, la cosa ha acabado en desastre.

El refranero castellano está lleno de verdades tan lúcidas que casi molestan. Seguramente al propietario valenciano de una Virgen de Murillo cuando le hayan recordado que “lo barato sale caro” se haya acordado. Este ciudadano tenía en la suerte de tener en propiedad una de las Vírgenes de Murillo del siglo XVII. Sin embargo, a pesar de poseer tan preciada obra decidió no rascarse el bolsillo para restaurarla y sólo pagó 1.200 euros. El encargo fue a un restaurador… pero de muebles. Evidentemente, ese hombre destrozó la obra que, ahora, recuerda al célebre caso del Ecce Homo de Borja que hace ocho veranos se convirtió en un fenómeno social.

El dueño del Murillo al pedir explicaciones se encontró con evasivas por parte del restaurador amateur. Ahora, al salir a la luz de la prensa esta historia digna de un cómic de Ibáñez, se ha llegado a poner incluso en duda la autenticidad de este retrato de la Inmaculada a manos de Murillo.

Son muchas las obras en España que pertenecen a colecciones privadas y Patrimonio del Estado no lo sabe, para evitar la fiscalización de sus obras por parte del Gobierno. Por este motivo en  muchas ocasiones los propietarios no acuden a restauradores profesionales y nos encontramos con los desaguisados como el de Valencia. “Solo conocemos los casos que la sociedad denuncia a través de prensa o redes sociales, pero hay multitud de situaciones donde las obras son intervenidas por personas que no tienen formación”, expresó María Borja de la Asociación Profesional de Conservadores Restauradores de España (ACRE) en una entrevista para Europa Press. 

El Ecce Homo de Cecilia

Inevitablemente, el asunto ha recordado el caso del Ecce Homo de Borja. Han pasado ya ocho años desde que, en 2012, el mundo entero descubriera la polémica “restauración” de la obra original de Elías García Martínez realizada por una vecina de Borja. Desde entonces, la pared de la iglesia del Santuario de Misericordia donde surge el nuevo "ecce homo" es una de las más observadas por los ojos de los turistas internacionales. 

Cecilia Giménez y su 'obra'.

Cuando el desastre artístico fue conocido, la polémica y las críticas se cebaron con la sorprendida "restauradora aficionada" Cecilia Giménez. Años más tarde, todo parece indicar, que lo que se anunció como un perjuicio ha resultado ser más bien un gran beneficio para toda la zona de Borja y sus habitantes.

Un fenómeno que aporta cuantiosos ingresos al pueblo y a sus vecinos. Los beneficios generados por todas estas visitas y turistas contribuyen a la financiación de la casa de Borja para ancianos y al mantenimiento del empleo para los dos cuidadores del Santuario de Misericordia, donde se custodia la valiosa obra "retocada". 

Para el alcalde de Borja, Eduardo Arilla, “si no hubiera sucedido, tal vez Borja se hubiera hecho famoso por algo más, como su vino. Pero no seríamos tan conocidos como lo somos ahora”. Arilla preside el patronato de la fundación benéfica, propietaria del santuario. Una fundación que ingresa en total unos 52.000 euros anuales por las ganancias que genera el Ecce Homo retocado, tanto en concepto de entradas como por los derechos de imagen y por la venta de todo tipo de productos con la representación de la famosa obra. 

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