02 de octubre de 2022
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FIN DE SEMANA

La adicción a las drogas, el VIH o los accidentes de tráfico se cobraron la vida de algunos de los artistas más importantes de los años 80

Crónica negra de la Movida Madrileña: Del trágico accidente de Tino Casal a la muerte de Enrique Urquijo

Artistas de la Movida Madrileña.
Artistas de la Movida Madrileña.
Se cumplen 31 años desde que el artista asturiano Tino Casal falleciera a causa de un accidente automovilístico en Madrid. Una pérdida que dejó huérfana a la generación de la Movida, el movimiento de los jóvenes deseosos de libertad tras la Dictadura Franquista. Al movimiento cultural le acompañó una relajación en los excesos que acarreó la muerte de numerosos jóvenes de esa generación, a los que se bautizó con el sobrenombre de la "Generación perdida".

El 22 de septiembre 1991, el mundo de la música tuvo que despedir a uno de los grandes hitos de la Movida madrileña. El cantante asturiano Tino Casal fallecía  a los 41 años en un accidente automovilístico a 400 metros del madrileño Puente de los Franceses.

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El cantante Tino Casal.

Tras salir esa noche de copas por Madrid, por el que el intérprete de Embrujada sentía devoción, se dirigió junto a unos amigos a un estudio de grabación en la localidad de Pozuelo de Alarcón. Sin embargo, el artista jamás llegó a su destino. La trágica muerte de Tino Casal a comienzos de la década de los noventa marcó a la generación de la Movida que leía La Luna, bailaba al ritmo de Alaska y los Pegamoides y asistió a los discursos del que fuera alcalde de Madrid, Enrique Tierno Galván. 

Y aunque la Movida Madrileña fue una explosión en cualquier ámbito artístico que derivó en un deseo de libertad latente, lo cierto es que, tras el movimiento contracultural, marcado por la llegada de culturas alternativas, se esconde una crónica negra en la que miles de jóvenes fueron víctimas de la adicción a las drogas, los accidentes de tráfico, o el VIH ( la otra pandemia de la Movida). Efectos que se integraron en la denominada generación perdida.

Canito y Eduardo Benavente, la maldición de los 20 años

El 9 de febrero de 1980, alrededor de 1.000 personas se congregaron en la Escuela de Caminos de la Universidad Politécnica de Madrid. El motivo fue un concierto homenaje a José Enrique Cano Leal, más conocido como Canito, fallecido en un accidente de tráfico durante la nochevieja de 1979 cuando se dirigía, junto a unos amigos, a una fiesta en Pío XII. No superó las graves secuelas del accidente y tras permanecer varios días en coma, finalmente falleció. Solo tenía 20 años.

El mítico grupo./

Grupo Tos.

Las críticas musicales de la época auguraban a Canito una prometedora carrera en la interpretación. Junto a los hermanos Urquijo fundó Tos, considerado uno de los mejores grupos de la Movida. Tras su muerte, fue Javier Urquijo, miembro de la formación, quien promovió este homenaje en una noche de copas en el mítico bar El Penta.

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Concierto Homenaje a Canito.

La noticia corrió como la pólvora y gracias a la gran difusión que obtuvo mediante el anuncio en varias emisoras radiofónicas y el boca a boca entre las facultades madrileñas, nadie quiso faltar a la cita. El homenaje reunió a grupos como Nacha Pop, Alaska y los Pegamoides o Mermelada y se convirtió en un evento multitudinario para honrar la memoria de Canito. 

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Eduardo Benavente.

Tres años después de actuar en homenaje a su compañero, Eduardo Benavente, batería de Alaska y los Pegamoides y líder de Parálisis Permanente, fallecería a los 20 años en un accidente automovilístico a la altura de la localidad riojana de Alfaro cuando se dirigía a Zaragoza junto a los miembros del grupo para asistir a un concierto. Era pareja de la también intérprete e ícono dark ,Ana Curra. Aquel joven de aspecto frágil que vestía según la estética punk sedujo al público con su música cargada de ansias de libertad.

Enrique Urquijo, el legado eterno de un músico

El 17 de noviembre de 1999, los hermanos Urquijo tuvieron que hacer frente a una terrible noticia: su hermano Enrique había aparecido muerto en el portal nº 23 de la calle Espíritu Santo de Malasaña. Su sensibilidad y su particular destreza para la composición de canciones han hecho que el artista haya pasado a la historia como uno de los mejores cantantes de la música española. 

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Enrique Urquijo.

Durante la Movida Madrileña se reunía junto a muchos de sus compañeros en los bares de moda, donde se dejó llevar por unos hábitos nada recomendables que le sumergieron en una espiral de alcohol, heroína, cocaína y humo. Descendió a los infiernos y tocó fondo, aunque logró salir durante un tiempo, pues el cantante de Los Secretos se armó de valor e ingresó en varias ocasiones en una clínica de desintoxicación. Uno de los motivos para lograr la estabilidad era su hija María, fruto de su relación con Almudena Navarro, a quien dedicó Agárrate a mí María, uno de sus temas más recordados.

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Enrique Urquijo junto a su hija María.

Aunque se sometió a varios tratamientos de desintoxicación, estos no surtieron el efecto deseado pues, dos días antes de fallecer pidió el alta en la clínica en la que se encontraba ingresado y se dirigió al edificio donde fue encontrado muerto a comprar droga. El cantante de Pero a tu lado falleció a los 39 años a causa de una combinación de coca base, barbitúricos y tranquilizantes que le propiciaron una parada cardiorrespiratoria. A día de hoy, su legado en el mundo de la música continúa siendo recordado.  

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