06 de octubre de 2022
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FIN DE SEMANA

El progenitor de la artista albaceteña, nacida de una historia de amor secreto de este con Angelita, ha fallecido de un infarto fulminante este jueves

Muere el padre de Rozalén, el excura Cristóbal que fue asesor personal de José Bono

Cristóbal y su hija Rozalén.
Cristóbal y su hija Rozalén.
Cristóbal Rozalén Parra ha fallecido este jueves de un infarto fulminante, según ha anunciado su hija, la artista manchega Rozalén, a través de sus redes sociales. Cristóbal era sacerdote y vivió una historia de amor secreto con Angelita, con quien llegó a tener a la hoy reconocida cantante. Además, Cristóbal fue asesor personal de José Bono.

Cristóbal Rozalén, padre de la artista manchega María Rozalén, ha fallecido este jueves de forma repentina a causa de un infarto fulminante. "Acaba de morir mi padre… Que nunca dejó de cogerme en brazos", anunciaba en la mañana de este jueves la artista en sus redes sociales.

Tras diez años de vida religiosa ejerciendo como sacerdote, colgaba los hábitos para vivir su historia de amor con Angelita, de la que es fruto María Rozalén.

Además de por ser el progenitor de la cantante Rozalén, Cristóbal era conocido tanto por su trabajo como sacerdote como por haber sido el asesor personal de José Bono en la Presidencia de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha entre 1983 y 2004.

La verdadera historia del excura Cristóbal

Detrás de la familia de la cantante hay una historia de amor prohibido. Cristóbal Rozalén, del pueblo de Balazote, perteneciente a Albacete, dedicó diez años de su vida al ámbito religioso, ejerciendo como sacerdote católico. Sin embargo, su vida daría un giro completo que seguro Cristóbal no había contemplado.

En la ciudad manchega conoció al amor de su vida, a la que se bautizó como “Angelita de Letur” tras participar, muchos años después, en el éxito de su hija con la canción ‘Y sin embargo te quiero’, en la que cantan un dueto a ritmo de copla. Lo de Letur en el nombre artístico le viene por su procedencia, precisamente de este pequeño pueblo situado en la Sierra del Segura, en Albacete, que no llega a los 100 habitantes.

Cristóbal y Angelita pasaron un calvario amoroso por la controversia que generaba en los años 70 que un clérigo “traicionara” sus votos religiosos para emprender esta aventura sentimental. Ambos fueron muy criticados y decidieron mantener su historia en secreto.

Rozalén y Angelita en un concierto.

En casa de la cantante casi ni se hablaba del tema, así que ella se fue dando cuenta de la historia de sus padres en alguno de sus viajes en familia a pueblos próximos al suyo. Las personas más mayores reconocían a su padre y se dirigían a él como 'Don Cristóbal', un gesto que resultaba extraño a su hija María, quien se preguntaba “si son más viejos que tú, ¿por qué te llaman 'don'?”

Rozalén terminó averiguando la verdadera historia y siempre la recuerda con orgullo. Tal es la admiración, que  llegó a componer una canción que narra la complicada relación de ambos, a la que llamó ‘Amores prohibidos’. “Ahora viene mucha gente a los conciertos y me dice que mi padre les casó o les bautizó”, comentó la cantautora albaceteña en una entrevista, donde también reconoció que “una parte de los fans que tengo son por mi padre”.

La mano derecha de José Bono

Pero Cristóbal no solo tiene una historia de amor propia de las novelas, sino que también tuvo una etapa ligada a la política. El que fuera sacerdote manchego estaba estrechamente vinculado al socialista José Bono, con quien compartía un pasado profesional y una amistad duradera.

Cristóbal ya estaba jubilado, pero cuando José Bono fue presidente de Castilla-La Mancha por el PSOE, el padre de la cantante trabajó como su asesor, desde el año 1983 hasta el 2004, año en que Bono partió a Madrid, donde formó parte de la ejecutiva nacional durante el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, ocupándose de la cartera de Defensa.

En Castilla-La Mancha, y concretamente en Albacete, era bien conocida la amistad entre Bono y el padre de Rozalén, quien fuera su mano derecha durante 21 años. La confraternidad entre ambos era tal, que Bono es el padrino de su hija.

Se trataba de una íntima relación basada en el compromiso y la más pura lealtad, como reflejan las crónicas políticas de la época: “Cristóbal Rozalén Parra, el asesor por excelencia, el amigo, el confidente: un ex sacerdote que lleva 18 años pegado al pantalón del presidente. Picaruelo, bonachón y hábil estratega, allana el camino diario de Bono en cada uno de sus actos e intervenciones”, contaba el diario ABC en el año 2003.

José Bono (Izquierda) y Cristóbal Rozalén (derecha) en una visita a miembros del PSOE de Elche de la Sierra (Albacete).

El pasado político de su padre le ha traído a María alguna que otra polémica, como la surgida en el pueblo de Villarrobledo, cuando fue contratada para dar un concierto en las fiestas patronales. El gobierno del municipio fronterizo con Cuenca y Ciudad Real es socialista y el hecho de hacerse con los servicios de la ahijada del exministro Bono fue aprovechado por la oposición encabezada por el Partido Popular. El portavoz municipal del Grupo Popular en el Ayuntamiento de Villarrobledo recriminó al PSOE la contratación de Rozalén, a lo que la cantante respondió en su página de Facebook.

“Ahora lo tengo claro: no puedo sentir más ORGULLO por mi PADRE y sus compañeros, sobre todo porque me han educado en Libertad de Pensamiento y me han invitado a construir mis propias ideas y a luchar por lo que creo. Si alguna vez ha intentado facilitarme el camino -lo que define a un buen Padre- sólo puedo estarle agradecida”, aseguró la hija del exsacerdote.

El grupo de 'los Panda'

Desde su juventud, el exministro socialista José Bono estuvo muy ligado a la fe católica y de esta manera fue como conoció a Cristóbal Rozalén. Sus padres quisieron que cursara sus estudios en centros religiosos como el “Colegio Inmaculada” de los jesuitas, cuando con nueve años (1960) le llevaron para que se formara académicamente internándole.

Más tarde estuvo a punto de convertirse en sacerdote, pero pensó que, tras el esfuerzo realizado por sus padres para financiar su educación, lo justo sería realizar algún estudio superior como la carrera de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos. Por eso decidió esperar unos meses antes de tomar la decisión, pero en ese tiempo falleció su madre y no vio oportuno agobiar a su padre anunciando que vestiría la sotana. Finalmente fue a Madrid y cursó sus estudios en Derecho y las amistades y el ambiente académico influyeron para que abandonara esa idea.

Aunque no se consagró como sacerdote, nunca dejó de estar unido al mundo religioso. En Toledo, tenía un grupo de personas conocidas como el grupo de “los Panda”, entre los que destacaban algunos sacerdotes secularizados como Cristóbal Rozalén. Además, el político socialista siempre ha mantenido un contacto muy directo con los responsables eclesiales de su autonomía. Una prueba de ello es su estrecha amistad con el todopoderoso primado de Toledo, el cardenal Marcelo González.

Cristóbal Rozalén dedicó una buena parte de su vida profesional a facilitar las labores políticas de su íntimo amigo José Bono, a quien sirvió con lealtad y con quien conservaba una fuerte amistad que traspasaba el mero ámbito de las relaciones familiares.

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