27 de octubre de 2020
|
Buscar
FIN DE SEMANA

La famosa artista andaluza permanece ingresada en una clínica madrileña desde hace cinco años debido al alzheimer

Carmen Sevilla, la vida y los amores de 'la novia de España', diez años fuera de la vida pública

Carmen Sevilla.
Carmen Sevilla.
Carmen Sevilla hace una década se retiró de la vida pública al saberse que padece una enfermedad degenerativa que afecta a su memoria. Durante años ha triunfado como actriz, cantante y presentadora de televisión siendo una de las personalidades más carismáticas del mundo del espectáculo en España. Triunfó en Hollywwod y fue un fenómeno televisivo en los 90. Se casó en dos ocasiones, con el músico Augusto Algeró del que se divorció y con el productor de cine Vicente Patuel del que enviudó.

Carmen Sevilla lleva cinco años viviendo en una residencia sanitaria a las afueras de Madrid. Una enfermedad degenerativa le impide recordar quién es. Ya no tiene conciencia de que fue una de las estrellas más carismáticas del cine, la música y la televisión en España. Carmen García Galisteo nació en Sevilla en octubre de 1930 y nada en su destino parecía encaminarla hacia el panteón de las estrellas folclóricas.

En su historia no hay anécdotas relacionadas con el hambre, la necesidad o la educación sentimental en la cultura popular de la calle. Tal vez por eso, tuvo un punto un tanto más cosmopolita que sus compañeras de generación como Paquita Rico o Juanita Reina. Sin llegar, claro, al punto exótico de Sara Montiel. Su padre era notario y en sus ratos libres escribía obritas de teatro y canciones para Estrellita Castro. Es decir, Carmen al contrario que las demás estrellas de la posguerra tuvo acceso a cierto nivel de educación. Incluso en una entrevista en los años 50 hablaba de ser aficionada a las novelas de Vicky Baum. Toda una declaración de intenciones en una flamenca de pro.

Los aspectos folclorizantes sólo fueron un punto en toda su trayectoria. De sus más de 80 películas solo unas diez podrían considerarse dentro del género del musical folklórico. Con 15 años debutó como bailarina amadrinada por Estrellita Castro. Su padre no quería de ninguna manera que su hija se metiera a artista. La Castro le puso las cosas claras al señor García: “Mire usté si su hija quiere ser una puta lo va a ser en un escenario o en una oficina”. Así las cosas, la niña hizo carrera. Tres años después ya era la estrella de una de las producciones más importantes del cine de la época, Jalisco canta en Sevilla protagonizada por la estrella mexicana Jorge Negrete. De la noche a la mañana se hizo popular en España y en América.

Pronto su fama fue unida a coproducciones con Argentina y México y, además, cruzó lo que parecía un rubicón inaccesible para la España de Franco, los Pirineos. Lo hizo de la mano de Luis Mariano, el único tenor con mallas que nunca diera el País Vasco, y que en Francia era toda una institución. Juntos hicieron tres películas que se convirtieron en clásicos y tras su ruptura profesional intentó hacer por Lolita Sevilla y Paquita Rico lo mismo que con Carmen, la internacionalidad.

Después de Luis Mariano lo suyo fue imparable. Rodó varios filmes en Francia, incluso con el indigesto humorista local Fernandel, en Italia Vittorio de Sica la eligió para sustituir ni más ni menos que a Sofía Loren y a Gina Lollobrigida en la saga Pan, amor y… Con el tiempo era normal que Hollywood llamara a su puerta. La Paramount la firmó un contrato y rodó varios títulos, que no pasarán a la historia del cine como Rey de Reyes (1961) donde hizo de María Magdalena. Su paso por la meca del cine le sirvió para codearse con Frank Sinatra, Cary Grant o Ricardo Montalbán. Se resarció años más tarde, ya en su madurez, cuando hizo de la Octavia de Shakespeare en la adaptación que dirigió y protagonizó Charlton Heston en 1971 de Marco Antonio y Cleopatra.

Tras un alejamiento del cine en pos de su matrimonio con Algueró y su música, en los 70 jugó al destape con cintas como La cera virgen o El apolítico donde los espectadores pudieron disfrutar de su espléndida madurez. Un físico que hasta entonces sólo pudieron ver los espectadores europeos, más afortunados en cuanto a exhibición cárnica de las estrellas. También pudo dar muestras de más registros rodando para la hornada de nuevos directores: Pedro Olea, Eloy de la Iglesia, Gonzalo Suárez o Julio Diamante.

Los amores de Carmen

En las memorias que le dictó a Carlos Herrera en 2005 aseguró que se arrepentía de haber sido tan “decente”. En dicho libro repasaba todo los posibles amores y pretendientes que tuvo y que, influenciada por su devoción religiosa, rechazó. Yul Bryner se enamoró de ella cuando la conoció en una fiesta organizada por su amiga Lola Flores. Cantinflas en México le regaló un portentoso zafio, pero Lola Flores le obligó a devolverlo. “Si lo aceptas ya sabes lo que va a querer a cambio”, le dijo muy acertadamente ‘La Faraona’.

Más improbable fue su supuesto affaire con Luis Mariano que, seguramente, estaría más interesado en cualquier bailaor del conjunto que en nuestra estrella. Sin embargo, Carmen aseguraba en sus citadas memorias que le pidió en matrimonio y le rechazó por ser homosexual y, a renglón seguido, aseguraba que siempre se arrepintió ya que habría sido el mejor marido posible.

No en vano, estaba escarmentada. Su primer novio había sido el torero mexicano Carlos Arruza que la obligó a elegir entre él y el cine. Evidentemente, ella eligió convertirse en una estrella. En 1961 se casó en la catedral de Zaragoza con Augusto Algeró, compositor oficioso de la España del desarrollismo. Con él sería madre y conoció el martirio de las infidelidades del compositor catalán. En 1974 Carmen decidió darle puerta al músico después de saber que éste estaba liado con Blanca Estrada. El asunto fue reflejado en todas las revistas del momento. Evidentemente, en España ya se olía a cambio.

Luego llegó Vicente Patuel con el que se unió en 1984 y se retiró en una finca en Extremadura. La imagen de una Carmen entrada en carnes y en plan campestre sorprendió a muchos y se hizo fija en las revistas del colorín. El sex symbol casi sin solución de continuidad dio el salto a convertirse en una abuelita entrañable.

En los primeros noventa fue reclamada por Telecinco para presentar el sorteo del Telecupón. Un programa que aparentemente no tenía ningún interés se convirtió en todo un show televisivo gracias a la personalidad de Carmen Sevilla que pareció encontrar su medio ideal. Sus meteduras de pata contínuas la acercaron al espectador medio, aunque siempre quedó la duda de sí la mayoría de sus actins estaban o no preparados. De la ‘cadena amiga’ saltó a Antena 3 y de ahí a Canal Sur y, por último, a Televisión Española con guerra de divas con José Manuel Parada de por medio, al acusar el periodista a la actriz de haber actuado de mala fe, para arrebatarle el puesto.

Ante las cámaras Carmen dio ya síntomas de la enfermedad. Decidió retirarse de la vida pública tras conceder dos entrevistas, a María Teresa Campos para Telecinco y a Jesús María Amilibia para La Razón. Era su manera de despedirse del público, que al fin y al cabo fue su amor más fiel.

COMPARTIR: