31 de enero de 2023
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FIN DE SEMANA

Indios, persas, mongoles y afganos creen la leyenda de que los minerales que la componen traen mala suerte a todos los hombres que la lucen

Las piedras malditas de la corona de Carlos III reclamadas por India y Sudáfrica: Más de dos kilos en joyas

El Cierre Digital en
/ Carlos III junto a la corona real con la que será nombrado rey el próximo 6 de mayo.
El 6 de mayo de 2023 Carlos III será coronado oficialmente rey de los británicos. Para ello, la corona real está siendo ajustada al tamaño de su cabeza y los joyeros reales añadirán algunas piedras preciosas. Según los hindúes, persas, mongoles y afganos, que reclaman estas joyas desde hace cientos de años, creen la leyenda de que los minerales que la componen traen mala suerte a todos los hombres que la lucen, dejando libres de su maldición a las mujeres.

Desde la coronación del rey Eduardo VII en 1902, ningún otro monarca había sido coronado en sábado.  Pero Carlos III (73) romperá con esta tradición ya que será ungido el 6 de mayo de 2023 en la Abadía de Westminster junto a su esposa, la reina consorte Camila (75), como así manifestó Isabel II en enero de 2022 en un comunicado: "Cuando, en la plenitud de los tiempos, mi hijo Carlos se convierta en Rey, sé que le brindarán a él y a su esposa Camila el mismo apoyo que me han brindado a mí. Y es mi sincero deseo que, cuando llegue ese momento, Camila sea conocida como reina consorte mientras continúa con su leal servicio".

Para que todo salga de forma inmaculada, ya han empezado los operativos y preparativos denominados operación Gold Orb. Algunos de ellos, secretos. Por ejemplo, la corona de San Eduardo con la que Carlos III será coronado se ha retirado de la Torre de Londres -custodia las piezas más relevantes de los monarcas británicos- en el marco de una operación de alta seguridad para que el maestro joyero Mark Appleby, de Mappin and Webb, proceda a ajustar la pieza a la cabeza del nuevo soberano. Como el diámetro es un poco más ancho que el de la reina Isabel II se añadirán nuevas piedras preciosas.

Obviamente, la pieza se encuentra en un lugar desconocido. En 2017, Isabel II nombró oficialmente a Appleby joyero oficial de la corona real británica, aunque el primer contacto de la joyería con la dinastía real se remonta a 1888, cuando la reina Victoria encargó su collar del Jubileo de Oro.

Será Justin Welby, arzobispo de Canterbury, quien deposite la corona sobre la cabeza de Carlos III, momento en el que será declarado oficialmente rey, lo que le convertirá en el sexto miembro de la dinastía Windsor en conseguirlo. Hay que destacar que Windsor fue un invento del rey Jorge V para intentar eliminar el pasado alemán familiar a raíz de la I Guerra Mundial.

La corona de San Eduardo VII

La corona de San Eduardo es la más sagrada de todas las piezas del tesoro real y solo se usa en el momento de la ceremonia de coronación porque su peso excesivo la hace inviable para llevarla en otros eventos oficiales. A pesar de que Jorge V encargó que la aligeraran, mide 30 cm de altura y su peso actual es de 2,23 kilos, por lo que está considerada una de las más pesadas del mundo. La pieza se diseñó para el rey Carlos II en 1661 después de que mandaran fundir la corona medieval creada para Eduardo el Confesor en el siglo XI. Está realizada en oro macizo de 22 quilates con incrustaciones de 444 piedras preciosas y semipreciosas (345 aguamarinas, 37 topacios blancos, 27 turmalinas, 12 rubíes, 7 amatistas, 6 zafiros, 1 granate y 1 espinela).

corona

La corona originaria de San Eduardo.

Pero hay otras dos piezas de un valor histórico incalculable. Durante la ceremonia, Carlos III sostendrá en su mano izquierda el Orbe del Soberano, una esfera hueca de oro coronada con una cruz compuesta por 375 perlas, 365 diamantes, 18 rubíes, 9 esmeraldas, 1 amatista y 1 piedra de vidrio. Tiene un peso de 1,3 kilos y mide 27,5 centímetros de alto. También hay que tener en cuenta el Cetro de la Cruz, que data de 1661 y que representa el poder temporal del soberano.

Y en su mano derecha sujetará el Cetro del Soberano con la Cruz creado para la coronación de Carlos II y que se remodeló para el gran día de Eduardo VII al engastarse en la parte superior el Estrella de África, el segundo diamante más grande del mundo con 516 quilates, que formaba parte del Cullinan, la enorme piedra de 3.106 quilates hallada en 1905 en una mina al este de Pretoria (Sudáfrica) que regalaron al bisabuelo de Isabel II. La piedra ha estado envuelta en diferentes polémicas porque desde que Sudáfrica dejó de ser colonia británica se ha exigido su devolución al lugar de origen. Las diferentes voces que han reclamado la costosa joya son el jefe de la tribu azania, Vuyo Zungula -diputado del Movimiento de Transformación Africana- o Thanduxolo Sabelo, ex secretario provincial de ANC KwaZulu-Natal.

Tampoco se libra de altercados la reina consorte Camila, que será ungida con ‘la corona de la Reina Madre’, nombre en honor a la reina consorte Isabel Bowes-Lyon, madre de Isabel II. Es la única pieza realizada en platino con incrustaciones de más de 2.800 diamantes, entre los que destaca la fabulosa piedra ovalada Koh-i-noor (Montaña de Luz) de 106 quilates, un obsequio a la reina Victoria, considerada no solo como una de las más grandes del mundo sino también como una de las más malditas.

Desde el siglo XIV ha pertenecido a aristócratas indios, persas, mongoles o afganos que transmitieron la leyenda de que traería mala suerte a todos los hombres que la lucieran, mientras que las mujeres se libraban de esa maldición. La India y Pakistán también han exigido su devolución a través de notables personajes como Tushar Gandhi, nieto de Mahatma Gandhi, que considera que su retorno sería una especie de “expiación por el pasado colonial” y Zahir Bhutto, ex primer ministro paquistaní que esgrimió que el diamante era “parte de los tesoros únicos que son la carne y la sangre del patrimonio de Pakistán”. Sin embargo, los diferentes gobiernos británicos han rechazado todas las peticiones. James Cameron fue tajante en su momento: “Si entregáramos todo lo que nos piden, el Museo Británico estaría vacío”.

Una vez finalizado el boato, que Carlos III prevé sencillo para evitar gastos elevados al erario, el recién coronado rey saldrá de la Abadía de Westminster portando la Corona Imperial del Estado, realizada en oro macizo y compuesta por 2.868 diamantes, 269 perlas, 17 zafiros, 11 esmeraldas y 4 rubíes. Las dos piezas más significativas son la II Estrella de África, un diamante de 317,4 quilates extraído del Cullinan y una gran espinela -se dijo que era un rubí-, denominada el Príncipe Negro, de 170 quilates que perteneció al tesoro de la Alhambra de Granada. La joya fue encargada para la coronación de Jorge VI en 1937 y posteriormente la lució Isabel II en 1953. Tiene un peso de 1,28 kilos y una altura de 31,5 cm.

A partir del 6 de mayo de 2023, el príncipe Guillermo (40) y Kate Middleton (40) serán oficialmente los príncipes de Gales, herederos a la corona. De hecho, desde que Carlos III fuera nombrado príncipe de Gales en 1958 se ha estado organizando su funeral con el nombre Operación Menai Bridge. El de Isabel II se denominó Operación London Bridge.

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