28 de mayo de 2022
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FIN DE SEMANA

Rompió con su imagen de mujer sexy gracias a su papel en 'El bosque animado', de José Luis Cuerda, y ha rodado con Uribe, Camus o Fernán-Gómez

Alejandra Grepi, actriz: "Tras el 'Un, dos, tres...' se te veía sólo como una chica mona"

Alejandra Grepi.
Alejandra Grepi. / La actriz se hizo popular tras su paso por el programa 'Un, dos, tres'
Alejandra Grepi se convirtió en una de las actrices más reclamadas del cine español de los 80 y 90. Antes había saltado a la popularidad gracias a su papel de azafata del 'Un, dos, tres' de Chicho Ibáñez Serrador, que ahora celebra cincuenta años de su llegada a las pantallas de Televisión Española. La madrileña rompió con su imagen de mujer sexy gracias a su papel en 'El bosque animado', de José Luis Cuerda, y ha rodado con Imanol Uribe, Mario Camus o Fernando Fernán-Gómez.

Alejandra Grepi sigue teniendo la voz grave y sugestiva que la convirtió en una de las actrices más reclamadas del cine español de los 80 y los 90. Su físico pudo haberla encajado para siempre en papeles de mujeres sexys pero su trabajo con José Luis Cuerda en El bosque animado, la colocó a otro nivel. Sin embargo, su salto a la popularidad está ligado al Un, dos, tres de Chico Ibáñez Serrador, que ahora celebra el medio siglo de su estreno. "Cuando cumplió cuarenta años estuve en la celebración del club de fans, ahora creo que hay varios y que no se llevan muy bien, pero me sorprende cómo se sigue recordando el programa y a sus personajes", declara Alejandra en conversación con Elcierredigital.com.

- Ya tenías una carrera como actriz antes del 'Un, dos, tres'.

- Bueno, había hecho cositas. Papeles pequeños. Siendo sincera, quien me descubre como actriz es José Luis Cuerda, con El bosque animado. Y habían pasado seis años. Hasta entonces, era una chica mona y así me veían. El papel con Cuerda me dio la oportunidad de demostrar que servía para ser actriz. 

- ¿Pesó mucho la imagen de azafata del 'Un, dos, tres'?

- El programa te daba una popularidad increíble. No podías salir por la calle. Eso es innegable, pero también es cierto que ya se te veía como eso, la azafata mona. En mi caso, además, como siempre he tenido una voz grave, pues me encasillaron en el papel de mujer sexy. Eso en España pasa mucho, que te encasillan por el físico. Además, si ven que funcionas en un rol cuesta mucho que te den oportunidades en otra cosa. 

- ¿Cómo viviste el fenómeno del destape? 

- La verdad es que eran una películas tremendas. Ellos eran bajitos, feos... y nosotras, que éramos las guapas, estábamos locas por ellos. Lo cierto es que tuvo su función. Fue una explosión después de mucha represión. En otros países venían de seguir una línea. Aquí no. Hubo que correr mucho. En mi caso, llegué cuando el destape estaba dando sus últimos coletazos. Se empezaba a hacer otro tipo de cine y yo también di el salto a hacer otras cosas. He trabajado con Mario Camus, Imanol Uribe... Tuve la suerte de llegar en un momento en el que se podía hacer ese cambio. Otras, como Nadiuska, no pudieron. 

Alejandra Grepi en el 'Un, dos, tres'. 

- Volviendo al 'Un, dos, tres', ¿cómo era Chicho como director? Siempre han dicho que era muy exigente y duro. 

- Sí, era exigente. Cuando hablaba desde el control su voz inundaba el estudio e imponía mucho. Cuando te caían broncas delante de todo mundo, público incluido, te quedabas en shock. Te recalcaba tanto que no te equivocaras al decir los nombres de los concursantes que, al final, por los nervios, metías la pata. También la edad influye mucho. Ahora reaccionaría de otra manera ante eso. A Chicho le he tenido mucho cariño y aprendí mucho con él.

- Otras de tus películas recordadas es '¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?', con Verónica Forqué.

- Ella estaba estupenda. Hacía un papel cómico pero no se quedaba sólo ahí. Tenía matices muy tiernos. No éramos íntimas pero teníamos amigos en común. He sentido mucho lo que le pasó. Su caso ha servido para poner el foco sobre una realidad. Que se puede ser gris y triste y no estar depresivo y al revés. Estar alegre y tener una depresión. 

- En su caso también ha visibilizado el Síndrome de Gilles de la Tourette, que padece su hijo. 

- Sí y mucha gente me lo ha agradecido por privado. Las cosas hay que explicarlas. Normalizar era lo importante. Hay que aprender a vivir con el síndrome y quien lo vive lo tiene que incorporar a su día a día con naturalidad. Yo conseguí que así lo hiciera mi hijo. Hoy ya se van conociendo cosas, pero hasta hace pocos años no se sabía nada. Esa era mi lucha. Que la gente comprendiera. Que supieran porque hacían las cosas. Que los profesores entendieran que no era un niño que fuera inquieto sino que convivía con el Tourette. Cada vez hay más concienciación, pero hace años no había nada. 

Alejandra Grepi en 'El bosque animado'. 

- Supongo que recibir el diagnóstico no fue sencillo. 

- Al principio hubo un poco de shock. Nos pasa a todos los padres porque primero tenemos que entender exactamente qué les pasa. Hace unos años publiqué un libro, con permiso de mi hijo, contando todo el proceso. Y desde el principio mi objetivo fue que conviviese con el Tourette. Él mismo, siendo niño, les decía a los otros: "yo hago ruidos pero no te preocupes que es normal". Hoy trabaja en un gimnasio y prepara oposiciones para bombero. Todos somos raros y convivimos con nuestras características. 

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