01 de diciembre de 2022
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FIN DE SEMANA

El diestro habría ofrecido en el año 2020 una corrida con seis toros para retomar los espectáculos taurinos prohibidos en 2010

La Monumental de Barcelona: Los Balañá se niegan a reabrir la plaza pese al deseo de José Tomás

José Tomás en la última corrida en la Monumental de Barcelona.
José Tomás en la última corrida en la Monumental de Barcelona.
Más de diez años después de la última corrida en la Monumental de Barcelona se ha dado a conocer que el torero José Tomás ofreció a la familia Balañá —dueña del recinto— torear “seis toros por San Jordi y otros tantos por la Merced” en el año 2020. La intención era retomar los espectáculos taurinos prohibidos en 2010 por Cataluña y readmitidos en 2016 por el Tribunal Constitucional. La familia, que se ha centrado en su negocio de cines y teatros, se negó.

El año 2011 fue el último que la plaza Monumental de Barcelona tuvo un espectáculo taurino. Fue una corrida con José Tomás, Juan Mora y Serafín Marín con la que la sociedad catalana se despedía de los toros. Más de diez años después, una columna de Salvador Sostres para ABC ha vuelto a traer la plaza a la actualidad al afirmar que José Tomás —que estuvo ahí en el último día de la plaza como recinto para la tauromaquia­— ofreció a Pedro Balañá Mombrú, el propietario de la Monumental, torear “seis toros por Sant Jordi y otros tantos por la Merced”. Sin embargo, Balañá se negó.

La razón que el columnista alega que frenó a Balañá —que proviene de una familia cuya fortuna se cimenta, principalmente, en los espectáculos taurinos— fue evitar enfrentamientos. Concretamente con la alcaldesa, Ada Colau, y con los “sectores más catetos del independentismo”, como afirma en el escrito.

Reabrir la plaza de la Monumental lleva años en el pensamiento de la Federación de Entidades Taurinas de Cataluña. Concretamente, desde que el Tribunal Constitucional levantó, en el año 2016, la prohibición de celebrar espectáculos taurinos en el territorio catalán. Sin embargo, la familia Balañá (que también tuvo en propiedad las plazas de El Torín y Las Arenas) ha decidido centrarse en el negocio que les ofrecen sus teatros y multicines. Así se refleja en la web del Grupo Balañá, en la que solo aparecen “cines y teatros de Barcelona”.

La última corrida de la Monumental

Fue el 25 de septiembre de 2011 cuando tuvo lugar la última tarde de toros en Barcelona. Con este último festejo se echaba el cierre a la plaza más importante de una ciudad que había llegado a ser un referente taurino a nivel mundial. En julio de 2010 una votación del Parlamento catalán aprobó el fin de la tauromaquia en la comunidad autónoma, con vigor a partir de 2012.

De esta forma, se quedaba sin vida la Monumental de Barcelona, un edificio situado en la Gran Vía barcelonesa que tenía capacidad para 19.500 aficionados al toreo. La Barcelona que a principios del siglo XX fue una de las ciudades con más fervor taurino cambiaba de tercio, apagando "la fiesta" en el último coso que quedaba activo en la ciudad. Antes, habían sido El Torín y Las Arenas, esta última reconstruida en centro comercial.

La Monumental de Barcelona en la década de 1920.

Seis años después de la ley que hizo que la Monumental cerrara, el Tribunal Constitucional revocó la prohibición alegando que era inconstitucional, al entrar en conflicto con las leyes de protección a la cultura, donde se incluía la tauromaquia como parte de la tradición española. Las instrucciones de los ejecutivos catalanes en cuanto a la tauromaquia se delimitarían únicamente a la aplicación de limitaciones y no a la prohibición total de la práctica taurina.

Sin embargo, la sentencia del Tribunal Constitucional no reactivó la vuelta de los toros a la Monumental de Barcelona. Y es que la familia Balañá, dueña de la plaza desde 1927, no desea recuperar la actividad taurina para evitar una lucha administrativa contra el Gobierno autonómico y regional, contrario a lo taurino. Según ha expresado la familia, otras actividades realizadas en la plaza, como los conciertos, aportan mayores beneficios económicos.

La familia Balañá y su espalda a los toros

La familia Balañá y su grupo empresarial dio de este modo la espalda al mundo del toro. A pesar de la sentencia del Tribunal Constitucional, esta saga de famosos empresarios del ocio en Cataluña no ha vuelto a programar ninguna corrida de toros, ni siquiera conociendo que la Generalitat les ofreció el pago de 329.699 euros para paliar los perjuicios causados por la prohibición de las corridas.

Tal y como apuntaban fuentes conocedoras a elcierredigital.com, "esta familia parece haberse centrado en otro tipo de ocio para evitar el conflicto con el Parlamento de Cataluña". Unos eventos que, pese a las afirmaciones de la familia sobre que aportaban mayor rentabilidad, no impidieron que fuera puesta a la venta en el mercado inmobiliario por 41 millones de euros.

Pedro Balañá Forts y Pedro Balañá Espinós.

Lo cierto es que los toros fueron una de las grandes bazas del empresario Pedro Balañá Espinós para amasar su fortuna. Nacido en Sants en 1883, comenzó vendiendo periódicos y a los 44 años consiguió la explotación de las plazas de toros de La Monumental, El Torín y Las Arenas. Fue precisamente este negocio el que le hizo ganar la fortuna suficiente como para ampliar su negocio y comprar teatros como el Tívoli o cines como el de la Avenida de la Luz.

Al morir en 1965, Pedro Balañá Forts heredó toda la fortuna que amasó su padre y se convirtió en el encargado de hacer de Barcelona “la capital mundial del toreo”. Aficionado a los toros, falleció en 2018 dejando a su hijo todos sus negocios y sin poder ver de nuevo una corrida en la Monumental. A diferencia de su padre, Pedro Balañá Mombrú ha centrado su carrera en la explotación de los espectáculos no taurinos con los cines y teatros que han pertenecido durante generaciones a la familia. Actualmente, parece haber borrado los toros de su cartera de servicios.

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