30 de noviembre de 2022
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FIN DE SEMANA

Tras morir su marido en 1974 María Estela Martínez se convirtió en la primera mujer presidenta en américa y en 1981 se afincó a las afueras de Madrid

‘Isabelita’ Perón: Refugiada en España cuando se cumplen 48 años de su toma de poder en Argentina

El Cierre Digital en Isabelita de Perón durante su mandato como presidenta de Argentina.
Isabelita de Perón durante su mandato como presidenta de Argentina.
La primera mujer presidenta de un país sudamericano llegó al poder el 29 de junio de 1974. Era María Estela Martínez de Perón, también conocida como ‘Isabelita’ Perón, que cogió las riendas del poder debido a la enfermedad de su marido, Juan Domingo Perón, que falleció dos días después. Derrocada en 1976 por un golpe de Estado, Isabelita Perón vive actualmente en el municipio de Villafranca del Castillo.

María Estela Martínez de Perón tomó las riendas del poder en Argentina el 29 de junio de 1974, hace 48 años. También conocida por su nombre artístico, ‘Isabelita’ de Perón, fue la tercera esposa del general argentino Juan Domingo Perón. Debido a los problemas de salud de este, Isabelita se puso al mando de la jefatura del Estado. Dos días después Perón murió, e Isabelita se convirtió en la primera mujer presidenta de un país sudamericano.

María Estela Martínez de Perón se tuvo que enfrentar a un país con fuertes tensiones sociales que hicieron que firmase el conocido “decreto de aniquilamiento”, que admitía que las fuerzas del estado pudiesen utilizar la tortura.

Según declaró Isabelita Perón en numerosas ocasiones, esta fue la época más triste de su vida debido a que los militares acaparaban cada vez más poder y se multiplicaban los actos terroristas entre organizaciones de extrema izquierda —como los montoneros— y de extrema derecha, como la triple A.

El golpe de Estado que acabó con su mandato

En 1976 un golpe de Estado acabó con la presidencia de Isabelita. La mujer pasó siete meses confinada en la residencia militar El Messidor, en la Patagonia. Allí se refugió en una profunda religiosidad que siempre ha mantenido. Posteriormente fue trasladada a la base Azul de la Armada, donde aprovechó el tiempo arreglando muebles y en tareas de jardinería. Isabelita Perón consiguió la libertad condicionalen julio de 1981 y decidió regresar a Madrid.

Aunque en los primeros años retornó varias veces a Argentina, destacando su apoyo a Raúl Alfonsín —primer presidente de la democracia—, los viajes fueron cada vez más esporádicos para finalmente romper la relación con su patria, que prácticamente no ha visitado en las últimas tres décadas.

Su retiro de lujo se vio truncado cuando declaró en la Audiencia Nacional ante el juez Juan del Olmo en el año 2007, a causa de una orden de detención recibida por Interpol y de la que fue librada por el juez argentino Raúl Acosta. Esta detención estaba relacionada con la desaparición del joven Héctor Aldo Fagetti Gallego, ocurrida el 25 de febrero de 1976, un mes antes del golpe militar que derrocó a Isabelita. Desde ese día, la viuda de Perón desapareció de la imagen pública.

Su matrimonio con Juan Domingo Perón

Isabelita conoció a Juan Domingo Perón, 36 años mayor que ella, en Panamá y se convirtió en su secretaria. El general —derrocado en un cruento golpe de Estado a mediados de 1955 que incluyó el bombardeo de una manifestación en la Plaza de Mayo por aviones de la Marina— fue deambulando de país en país. Paraguay, Panamá, Venezuela o República Dominicana fueron algunos en los que habitó hasta que en 1961 ubicó por fin su residencia en España. Fue el 5 de enero de ese mismo año cuando Isabelita y él se casaron en la Iglesia de la Virgen de la Paloma y desde entonces pasaron juntos once años en España.

Isabelita y su marido, Juan Domingo Perón.

Su primera residencia en nuestro país fue el hotel El Pinar de Torremolinos (Málaga), donde estuvieron confinados con la prohibición de recibir visitas y la imposición de abandono de toda actividad política. Tres años después, en 1964, el general Perón compró una residencia en el barrio madrileño de Puerta de Hierro con fondos que, según varios archivos, provinieron —entre otras fuentes— de aportes de la Confederación General del Trabajo argentina y de dirigentes peronistas. Sus primeros años en España fueron muy austeros, lejos de lo que mucha gente rumoreaba. Recibía una pensión trimestral de 1.500 dólares que se multiplicaron, por donaciones, a medida que pasaron los años y el peronismo recuperaba fuerzas.

La residencia de Perón e Isabelita en Puerta de Hierro se llamó La Quinta 17 de octubre. El nombre hacía referencia al día en que tuvo lugar, en Buenos Aires, una movilización obrera y sindical que exigió la liberación de Perón cuando era coronel. Esta amplia casa fue meca de dirigentes políticos y sindicales, cobijo de secretos de Estado y hasta del cadáver de Eva Duarte —Evita, la segunda esposa de Perón—, un hecho que siempre obsesionó e hizo mucho daño a Isabelita Perón.

El cuerpo embalsamado de Eva Perón fue enviado como gesto de buena voluntad al embajador argentino en Madrid, Jorge Rojas Silveyra, que se lo entregó a Perón. Dos años más tarde, fue trasladada de nuevo a Buenos Aires, donde hoy reposa.

Cadáver de Evita Perón, la segunda esposa de Juan Domingo Perón.

Según declaró Rosario Álvarez, la que fue la asistenta de su hogar durante diecisiete años, “el cuerpo estaba en una caja de madera, y dentro había otra de zinc. Perón intentó abrirla y en su desesperación se cortó las manos. Empezaron a sangrarle. Evita estaba amarilla. Parecía que la hubieran quemado. Con Isabelita la cambiamos de ropa, le colocamos un vestido nuevo, la peinamos y la colocamos en una mesa con una sábana blanca, en el primer piso. Perón visitaba el cuerpo todos los días. Pasaba mucho tiempo junto a ella”.

La residencia actual de ‘Isabelita’ de Perón a las afueras de Madrid

Desde hace ya más de veinte años, María Estela ‘Isabelita’ de Perón reside en las afueras de Madrid, en una urbanización de chalés ubicada a 30 kilómetros al Noroeste de la capital de España. Fue a finales de los años noventa cuando decidió trasladarse a la tranquila Villafranca del Castillo, una localidad dependiente del municipio madrileño de Villanueva de la Cañada, conocida por ser sede de la Universidad Camilo José Cela y del colegio San Estanislao de Kostka.

Isabelita Perón vive en un chalé adosado que tiene 250 metros cuadrados de superficie, además de otros 100 metros de jardín. Allí reside desde hace años solo con la compañía del personal de servicio. Su personal de más confianza han sido siempre sus chóferes: Luis, ya jubilado, y Martín, su conductor y ayuda personal.

Chalé de Isabelita Perón.

Toda la zona de la casa que da al exterior, tanto el garaje como las habitaciones, están completamente cerradas, con las persianas bajadas. Lo contrario ocurre en la zona trasera, más luminosa, que es completamente inaccesible a la vista de los curiosos. En la planta baja está la cocina, el salón y la habitación de la persona que la asiste y acompaña las 24 horas. Arriba, su habitación y despacho, donde pasa muchas horas del día. La decoración de su residencia es sencilla. “Tiene algunas alfombras y muebles clásicos, pero poco más”, dicen sus allegados.

Las entradas norte y sur a la calle Valle de Ulzama, donde está situada la vivienda, están cerradas, sólo cuentan con acceso privado y restringido a los vecinos. Sin embargo, esto no evitó que en marzo de 2007 sufriera un escrache por parte de familiares de desaparecidos argentinos, que pegaron fotos en la puerta de su garaje.

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