15 de octubre de 2019
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FIN DE SEMANA

El Director de la Escuela de Tauromaquia José Cubero "Yiyo" asegura que ahora los jóvenes están más preparados gracias a su formación en el centro

El Fundi: "Todo ha cambiado, ahora los novilleros tienen que venir a Las Ventas para poder torear en los pueblos, antes era al contrario"

El Fundi, tras una de sus triunfales corridas.
El Fundi, tras una de sus triunfales corridas.
Hemos conversado con José Pedro Prados, “El Fundi”, Director de la Escuela de Tauromaquia Jose Cubero “Yiyo” de Madrid y recientemente nombrado Presidente de la Unión Internacional de Escuelas de Tauromaquia. Queríamos conocer un poco más a este gran maestro desde su papel de directivo de un centro de formación de toreros, pero también como hombre, como profesional de las plazas que triunfó en su momento.

Alguien dijo, “Se nace torero y se muere torero. Pero entre tanto y por mucho que se lleve en la sangre, al toro hay que aprender a torearlo.”

¿Estás de acuerdo?

Totalmente, eso es así. El torero nace y después se hace.

Tú te iniciaste en una escuela de tauromaquia. ¿Cómo fueron esos comienzos?

Maravillosos, fenomenales (se le ilumina el rostro). Empecé con trece años y con catorce ya estaba toreando becerradas por los pueblos. Todos los comienzos son difíciles, pero en la escuela todo fue escalonado y estructurado, eso sí, con mucha exigencia. Comencé en el año 1981 en la Escuela Nacional de Tauromaquia en Madrid, cuando pasó de manos privadas al Ayuntamiento de Madrid con Tierno Galván como alcalde.

Yo tuve suerte porque cuando llegué se estaba buscando a tres o cuatro chicos con un perfil determinado que suplieran el puesto que habían dejado Yiyo, Julián Maestro y Lucio Sandín, los príncipes del toreo y nos cogieron a Joselito, El Bote y a mí.

El Fundi y José Ignacio Herce. 

¿Qué papel ha jugado en tu carrera el hecho de haber estudiado en una Escuela de Tauromaquia? ¿O dicho de otra manera tu carrera habría sido la misma si no hubieras ido a una escuela?

Ha sido la base de mi carrera. Para mí fue fundamental como se me formó en esos inicios. De no haber empezado allí, habría sido más duro y quizá habría tardado más todavía en llegar a donde he llegado.

¿Cómo se siente que se quiere ser torero?

En mi caso fue fácil, yo seguía los pasos de mi hermano que era novillero y le veía entrenar, jugábamos en el patio donde entrenaba, les seguía a las novilladas, capeas, encierros…hasta la primera vez que me puse delante de una becerra en Fuenlabrada, yo estaba “cagadito” de miedo, pero la pude pegar un lance y eso me motivó y decidí ser torero, mejor dicho, ahí me sentí torero.

Como es una escuela y más concretamente la que tu diriges en Madrid, cuantos alumnos tienes, quien puede asistir, que les enseñáis…y como inician su andadura torera.

Puedes asistir desde los nueve años, aunque tenemos hasta un chiquitín de seis que va más a jugar…(sonríe). Ahora mismo tendremos apuntados sobre cien pero que acudan normalmente, porque algunos estudian o trabajan, unos veinticinco más o menos. Estamos de 5 a 8 de la tarde y sábados por la mañana y tenemos clases teóricas, educación física, toreo de salón, a veces vienen profesionales como Paco Aguado que nos habla de la historia del toreo, a Joaquín López que nos habla de las ganaderías y encastes, y una o dos veces a la semana acudimos a tentaderos dentro y fuera de Madrid.

La Escuela de Tauromaqui José Cubero Yiyo es muy solicitada por los 

¿Cuántas escuelas puede haber ahora en España?

Muchas. Solo en la Asociación Internacional de Escuelas de Tauromaquia hay más de treinta, más todas las no oficiales y privadas. Hay mucha base y afición. Las oficiales suelen tener como profesores a matadores y banderilleros en retirados e incluso en activo. En la nuestra tenemos a Manuel de Julia y Miguel Rodriguez como matadores

¿Qué consideración académica tiene el aprendizaje en estas escuelas?

Lo iniciamos y ahora que han pasado las elecciones hay que retomarlo. Habría que buscar algún grado de FP…hay que buscar algo para que el tiempo empleado no sea tiempo perdido para los chicos.

¿Qué es lo mínimo que exiges a un alumno para entra en tu escuela?

No hay selección, entrar puede hacerlo cualquiera y luego vamos viendo a cuál le damos más cuartel o no. Sobre todo, exigimos disciplina, respeto a sus profesores, compañeros, a sus mayores, a la institución, en general a todo lo que le rodea. Luego entrega, afición y por supuesto, las condiciones de cada uno, pero, insisto, sobre todo, respeto.

No eliminamos a nadie, se va haciendo una criba natural. Están en edades en que son cambiantes, unos no superan el miedo, otros se ven que no hay camino y luego están los que tiran para adelante ….

¿Qué valores debe transmitir una escuela a sus alumnos?

Los valores de la vida. El respeto a la liturgia, a las jerarquías, la entrega, la dedicación, la pasión, el compañerismo y siempre el respeto al toro que es algo que nosotros inculcamos de una manera natural, el será tu compañero a lo largo de toda tu carrera e incluso cuando la dejes. Nosotros vivimos por y para el toro.

¿Cómo se enseña a un chaval a vencer el miedo?

Pues, sobre todo, formándole. Cuando son tan nuevos el miedo ni lo conocen, cuando tienes el primer contacto con el animal, cuando te da el primer golpe y ves que aquello no es lo que tu pensabas…ahí se van empapando del respeto al animal, se aprende a guardar la distancia que hay que mantener. Se les enseña a ir venciendo el miedo en base al conocimiento, a sus facultades…y eso se va consiguiendo sobre la marcha. El miedo siempre ha de estar ahí, no dejarlo de lado, siempre está ahí, se enseña a convivir con él.

¿Cuándo notas que tienes entre tus alumnos a una futura figura? ¿Cuántas veces lo has sentido?

Hay momentos determinados que te marcan que ahí puede haber algo importante, pero esto no es cosa de un día, vas viendo a un chaval si tiene, esfuerzo, constancia, afición, luego hay algún momento en un tentadero en que ves que no se arruga, o cuando le ha pegado dos porrazos y sigue saliendo…eso va determinando su carácter y te va haciendo ver que allí hay madera. Así se hace un buen torero, la figura la hace el tiempo, lo importante es que encuentren a alguien que los lleve por el camino adecuado y que tengan la cabeza bien amueblada.

El Fundi en plena faena. 

¿Hay en este momento alguno de ellos que te ha producido esa sensación?

Ahora tengo unos chavales que pueden llegar alto, que lleguen a la cima lo deciden ellos, eso siempre se lo digo. De los alumnos, normalmente un 10% pueden llegar a ser matadores y a lo mejor un 8 % podrán vivir de ello. Y figura pues, uno y cada bastante tiempo.

¿Cuál es el papel de los ayuntamientos en el fomento de la tauromaquia?

Para nosotros es vital, las escuelas necesitan tener campo para que los chavales puedan ejercitar sus facultades. Esas novilladas en nuestros pueblos y los intercambios con los de otras escuelas son fundamentales para el aprendizaje de los alumnos.

Con las escuelas, ¿Ha desaparecido la figura del maletilla?

Totalmente, aunque todavía hay algún chaval que se busca la vida, pero ya no es aquel del morral al hombro que hacia autostop por los caminos…ya no se duerme en los pajares.

Los puristas se quejan de que de alguna manera las escuelas suavizan los comienzos, ¿tú que crees?

Totalmente, aquello era durísimo. Ahora un chavalín torea una becerra y sabe ya como coger la muleta, antes se ponían delante de una vaca de ocho años sin tener ni idea con todo el riesgo que esto suponía. Se ha perdido algo de romanticismo.

Restan oportunidades a aquellos que quieren ir por libre o mejor dicho ¿tienen más ventajas los alumnos de una escuela que el que va por libre?

Las escuelas están precisamente para el chaval que no tiene nada.

Una de las críticas que se hace a las escuelas es la de que salen buenos toreros, pero no figuras

Pues pasa como antes, en cada capea había veinte maletillas y salían las figuras que salían…El Cordobés, Palomo, Dámaso Gonzalez…pero poco más. Esto es muy duro y exigente, y solo llega el que tiene cualidades, aptitudes y los valores que hemos visto hasta ahora. Ahora ni salen más ni salen menos, salen los que tienen que salir.

El Fundi era un maestro frente al toro. 

¿Puede ser la causa el hecho de que según dicen, en escuelas se anula de alguna manera la personalidad del aspirante?

Pienso que no y la prueba está ahí, en este San Isidro el 80% son toreros que provienen de escuelas. Por ejemplo, de Badajoz están Ferrera, Pereda, Ginés Marín y siendo de la misma escuela no tienen nada que ver uno con otro. De Madrid salió Joselito que no tiene nada que ver conmigo o con El Bote, ni con Cristina o Abellán…en fin queda claro que cada uno mantiene su personalidad.

Es cierto que los chavales, ya sin picadores, se ven en muchos casos obligados a sufragar los gastos de sus maestros y tragar con cuadrillas que muchas veces dejan mucho que desear.

En eso desde las escuelas intentamos hacer ver a los chicos que no hay que pagar por torear, y de ahí la gran labor de los ayuntamientos, las cc.aa. como la de Madrid, etc. Ahora bien, cuando salen a la realidad de la vida entran en un mundo en el que cuesta salir adelante y entre todos tenemos que intentar acabar con los abusos.  

Tu eres un ejemplo de lucha y sufrimiento, ¿Crees que los jóvenes en general tienen tú mismo espíritu tuyo?

La sociedad actual empuja a la comodidad, pero esta profesión sigue premiando todo lo contario. Lo primero que les enseñamos es que esto es muy duro y llega arriba el que aguanta.

¿Qué te parece que en Las Ventas debuten tantos novilleros? ¿no es una plaza para consagrarse y no para aprender?

Antes los novilleros se placeaban por los pueblos para venir preparados a Las Ventas, ahora tienen que venir a Las Ventas para poder torear en los pueblos. Eso a veces es estrellar a los chicos porque no están preparados.

¿Cómo viviste el cierre de El Batán? ¿Fue un ejemplo de lo que puede sobrevenir con ciertas tendencias políticas en los ayuntamientos y comunidades autónomas?    

Fue duro y triste. La Escuela de Madrid pasó por todo tipo de tendencias políticas, recuerdo que en aquellas fiestas del PCE de la Casa de Campo se hacían   becerradas y e incluso, José Luis Bote llegó a brindar una a Santiago Carrillo…. Quiero decir que en todo este tiempo todos los partidos la han tratado como se merece, hasta que este grupo nos acabó echando y conseguimos sobrevivir gracias a la Comunidad de Madrid.  No se puede permitir que algo tan nuestro que debe de estar protegido, se vea atacado por algunos, insisto solo por algunos.

La cara humana de un grande del toreo, “El Fundi”

Después de conocer a José Pedro como Director de la Escuela, nos acercamos un poco más para conversar con él y descubrir su parte más personal, El Fundi en confianza. 

El Fundi, con su mujer, ahora está más entregado a la formación de otros toreros. 

Fundi, ¿Qué es para ti el valor en un torero?

Valor es convivir con el miedo, aparcarlo y hacer lo que creas en cada momento. El miedo tiene que estar ahí porque te ayuda a respetar a tu enemigo y a cuidarte…(ríe).

Se comenta que se estaba perdiendo el riesgo y con ello una parte de la esencia de toreo en favor de lo artístico, ¿estás de acuerdo?

Creo que no, el riesgo está ahí, lo que pasa es que los toreros se arriesgan tantos días y en tantos momentos que ya no lo valoramos. Vemos toreros que con la sangre hasta los tobillos siguen delante la cara del toro. Hasta nosotros mismos los profesionales le estamos quitando importancia a cosas que la tienen y mucho …el toro sigue matando.

Lo que si es cierto es que la lucha del hombre contra el toro cada vez es más artística, pero el arte debe de surgir delante del toro, eso es lo que le da verdadero valor.

La vida torera de El Fundi ha sido muy dura, un Victorino en 2009 te llevo a las puertas de la muerte, ¿Cuántas veces has estado a punto de dejarlo todo y dedicarte a otra cosa?

La verdad es que 2009 le aguanté como pude, con cornadas, porrazos…pero cuando lo pasé realmente mal fue en el 2010, cada vez que salía un toro creía que me cogía y eso en la plaza es terrible. Estuve muy mal en muchos sitios porque no lo veía claro y cuando no se ve claro se pasa fatal…de hecho dos años después me retiré. No quise retirarme en ese momento tan bajo y aguante y cuando me quité lo hice con otra alegría y satisfacción.

Desde la óptica actual, ¿Te ha compensado el camino que elegiste, el más duro?

(No duda) Si, por supuesto. Es la vida, a unos les toca lo más fácil y a otros lo más difícil. De mis veinticinco años de matador, casi veinte han sido con ganaderías duras, porque no tenía otro camino y porque me consolidé en ellas, me hice torero con ellas y también gané dinero con ellas. La verdad es que siempre quise alternar unas ganaderías con otras, torear con todos los toreros y al final lo conseguí.

¿Qué faena ha quedado para siempre en tu memoria?

Mi primera corrida de Miura en Arles en la que corté tres orejas y supuso mi salto a todas las ferias y plazas, eso sí, con corridas duras.

También has sido objeto del ataque de anti taurinos, concretamente tu estatua en Fuenlabrada fue rociada con pintura, ¿Qué sientes cuando oyes que se pone por encima la vida del toro a la del torero?

Muy triste, la vida se está dirigiendo a una sociedad animalista que nos puede llevar al desastre. Pensamos que la leche sale del tetrabrik y la carne del frigorífico.

Eres un torero de “corridas duras”, ¿te parece criticable que las figuras opten por otras ganaderías más “toreables”?

Eso es lo de siempre, las figuras quieren torear aquellas ganaderías que creen que son las que les van a dar más éxito. También te digo que dentro de las duras ni son todas las que están, ni están todas las que son…y que hay duras que realmente lo que son es malas…Lo importante es que haya ganaderías buenas en todos los encastes y cada vez hay menos.

¿Con que ganadería te has sentido más a gusto y por qué?

A mí, los que me han dado el carácter de torero poderoso que soy han sido los toros de Miura, luego me encontré muy a gusto con los de Victorino…pero siempre me he encontrado a gusto con él que me ha dado bravura y algo que hacer con él. Luego he hecho grandes faenas con toros de Domecq, por ejemplo. Pero vamos, un torero tiene que adaptarse a todo.

¿Qué te ha aportado conocer la ganadería de tu suegro Pepe Escobar?

Bueno, es una visión diferente, veo el toro desde otra perspectiva, Siempre es bueno aprender y en este caso además los dos mundos al final confluyen en el mismo sitio, la plaza.

¿Qué se siente cuando se está en la arena frente a un toro de los “duros” y oyes desde la grada que te piden que arriesgues más tu vida?

Uno se siente impotente, triste…uno se siente mal, mal. Pero solo es una pequeña parte, gente que no sabe lo que están diciendo, meten la pata constantemente y le pierden el respeto a todo, no solo al torero sino a la fiesta y a toda la afición,

El Fundi confía en las nuevas figuras para extender la afición. 

Cuando estas a punto de salir a la plaza donde te esperan algunos de “tus” toros y oyes ese susurro que envuelve la plaza, ¿Qué se siente?

(Sonríe) Nada, en tu cabeza solo esta empezar cuanto antes, ver al animal y descifrar el enigma. Eso impone mucho y sobre todo en las grandes plazas como Madrid…hay que estar muy capacitado para sobreponerse. 

El tener tan cerca la muerte, ¿hace ver la vida de otra manera?

Creo que sí, quizá no lo pensemos tanto, pero sabemos que está ahí…convivimos con la muerte desde que nos iniciamos en esta profesión y quizá lo vemos desde un prisma diferente. Pero de vez en cuando hay recordatorios, un compañero que cae para siempre y eso va minando….

¿Cuándo le tenías más miedo, antes o ahora?

Ahora estoy más tranquilo y quizá doy más importancia a lo que he hecho en la vida.

¿Cómo ves la fiesta en estos momentos en nuestro país?

La veo con optimismo, con fuerza y con base, hay cantera. Veo ganaderías que, aunque sean de las comerciales, están sacando fuerza, raza y casta, veo toreros que siguen jugándose la vida, veo las escuelas con más pujanza cada día…la tauromaquia, pese a políticos, al animalismo, seguirá adelante.

Un placer charlar con Jose Pedro y un placer aun mayor hacerlo con El Fundi, un luchador, un ejemplo para sus alumnos de la Escuela de Tauromaquia Juan Cubero “Yiyo” de la que es su director. Le hemos conocido en su actividad actual y un poco más en su faceta humana como torero. Un grande ahora y siempre, como persona y como torero.

Agradezco a mi buen amigo Rafael Cabrera, gran taurino y propietario del restaurante Palike por acogernos para realizar la entrevista.

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