25 de septiembre de 2022
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FIN DE SEMANA

El almirante José de Ribas reconstruyó en 1794, junto a la zarina Catalina II, la urbe Jadzhibey, cedida por los otomanos con el norte del Mar Negro

Odessa, la ciudad ucraniana fundada por un noble militar de origen catalán, el objetivo del Gobierno de Putin

El almirante José de Ribas.
El almirante José de Ribas. / Fundador de la ciudad de Odesa.
Durante el régimen de la zarina Catalina II ‘la Grande’, un noble militar de origen catalán tuvo el honor de fundar Odessa, una de las ciudades más importantes de Ucrania que ahora Vladimir Putin tiene intención de invadir. Fue el almirante José de Ribas quien reconstruyó la urbe Jadzhibey, cedida por los otomanos con el norte del Mar Negro. Durante el bicentenario de la fundación de Odessa, las autoridades decidieron nombrar la calle principal en honor del almirante.

En tiempos de la zarina Catalina II ‘la Grande’, un noble militar de origen catalán tuvo el honor de fundar una de las ciudades más importantes de Ucrania que Putin tiene intención de invadir en breve, Odessa. Hay que remontarse a mediados del siglo XVIII, cuando José de Ribas había alcanzado con tan solo veinte años el grado de segundo teniente en el ejército de Nápoles, su ciudad natal que pertenecía al dominio español.

La casualidad del destino provocó que en Livorno conociera al comandante de la flota rusa en el Mediterráneo Alexéi Orlov, hermano de Grigori, uno de los amantes de Catalina II que, para reconquistar su amor, le regaló uno de los diamantes más grandes del mundo, el Orlov (189,62 quilates). La joya la lució la todopoderosa dama en los retratos de época incrustada en el cetro. Un símbolo de poder en toda regla.

José y Alexéi congeniaron tanto que este último le contrató como ayudante e intérprete durante su enfrentamiento con el imperio otomano, que cayó abatido en la batalla naval de Chesme. Aquella proeza le permitió entrar en la corte de los zares tras ser bautizado como Iosif Mikhailóvich Deriva, donde gozó de los favores de la mujer más poderosa del mundo y la artífice de expandir Rusia hasta convertirla en el segundo gran imperio del momento tras el mongol. Sus ansias de poder eran tan enormes que perpetró un golpe de estado contra su propio marido, el zar Pedro III.

Catalina II 'La Grande'.

De Ribas también estuvo en buena sintonía con el príncipe Potemkin, que había sustituido a Grigori en el corazón de la zarina. Como dos de los guerreros más notables del imperio ruso, su hábil estrategia en el conflicto ruso-turco (1787-1792) les permitió conquistar la península de Crimea, creando en Sebastopol la base de la flota rusa en el Mar Negro. En 2014, inspirado por el poder de los Romanov, Vladimir Putin anexionó ilegalmente a Rusia esta península.

José de Ribas reconstruye Jadzhibey, la nueva Odessa

La cesión de la zona norte del Mar Negro por parte del imperio otomano permitió a José de Ribas, ascendido al grado de almirante, reconstruir en 1794 la ciudad de Jadzhibey con la ayuda de arquitectos de varias nacionalidades que no tardaron en erigir los edificios principales. Catalina II bautizó la urbe como Odessa, homenajeando de esta manera a la antigua colonia griega de Odissos y De Ribas fue nombrado gobernador de la que hoy es conocida como la ‘Perla del Mar Negro’.

Odesa 'La Perla del Mar Negro' en la actualidad, defendiéndose de los ataques del gobierno ruso.

La muerte de Catalina II de Rusia en 1796 supuso un duro golpe para su amigo español ya que no contaba con la gracia de su hijo, el zar Pablo I, que enseguida quiso cargarse la reputación de José de Ribas acusándolo de malversación. El almirante no se quedó quieto y, junto a otros aristócratas descontentos con el gobierno del nuevo zar, orquestó un plan para conspirar y destituirlo del poder pero su muerte, en 1800 a causa de unas fiebres, interrumpió sus planes. Otros historiadores apuntan a que fue envenenado.

Su cuerpo descansa en San Petersburgo. Entre los diferentes galardones que recibió en vida hay que destacar la Orden Imperial y militar de San Jorge. Curiosamente, su nieta Catalina Mijáilovna Dolgorúkova, princesa Yúrievskaya, fue la esposa morganática del zar Alejandro II, nacido en el palacio del Kremlin, centro neurálgico del omnipotente poder de Putin. Este fue el abuelo del último zar de Rusia, Nicolás II, que falleció junto a su familia en la revolución bolchevique de 1917 y que dio origen a una pléyade de rumores y teorías conspiratorias sobre la supervivencia de su hija Anastasia.

Durante el bicentenario de la fundación de Odessa, las autoridades decidieron nombrar la calle principal en honor de José de Ribas: Deribásovskaya. Por más intentos que ha habido por cambiar la nomenclatura, la población siempre se ha negado. La gratitud hacia el español es eterna.

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