07 de octubre de 2022
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FIN DE SEMANA

El fallecido presidente soviético reformó la economía rusa y fue padre de la Perestroika además de una de las grandes estrellas en la Expo de Sevilla

Mijail Gorbachov, último líder de la URSS y degustador de la gastronomía española en una tasca madrileña

Mijail Gorbachov.
Mijail Gorbachov.
Fue uno de los hombres más influyentes del siglo XX. El mandatario ruso de mirada serena bajo unas grandes gafas, reformó el comunismo soviético y fue uno de los artífices de la caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989. Admirado y respetado entre sus homónimos, fue una de las figuras que revolucionó España durante sus visitas oficiales.

“El reformador que cambió el mundo”. Así se consideraba a Mijaíl Gorbachov, el presidente de la Unión Soviética que puso fin al conflicto de la Guerra Fría. Tras su nombramiento se convirtió en uno de los hombres más influyentes e importantes de Europa.

El premio Nobel de la Paz ha fallecido a los 91 años de edad tras una grave enfermedad en el Hospital Clínico Central, ubicado en Moscú. Durante su mandato, su objetivo principal fue reformar la Rusia comunista, modernizando la economía de la Unión Soviética a la que se refirió como “estancada”. Gorbachov, quien anunció su dimisión en televisión el 25 de diciembre de 1991, fue un líder admirado y odiado a partes iguales, ya que gran parte de la sociedad rusa aún le considera un traidor.

Orígenes humildes bajo el mandato de Stalin

La infancia del “hombre que cambió el mundo” no fue sencilla. Mijaíl Gorbachov provenía de una familia modesta ruso-ucraniana, de hecho tuvo que trabajar como operario en una cosechadora de cereales. Creció bajo las directrices de Iósif Stalin, por lo que tuvo que hacer frente a la hambruna que asoló Rusia durante la década de los años 30. Su compromiso con las complejidades económicas a las que se enfrentaba la Unión Soviética le llevaron a entrar en la Unión Comunista de la Juventud (Komsomol). 

El matrimonio Gorbachov.

Pese a las dificultades a las que se enfrentó durante su adolescencia, tuvo la posibilidad de graduarse en derecho por la Universidad estatal de Moscú. En la institución educativa continuó forjando su carrera política, pues ingresó en el Partido Comunista de la Unión Soviética en 1952. 

Sus estudios en la Universidad moscovita le valieron para conocer al que sería el amor de su vida y última primera dama soviética, Raísa Gorbachova, con la que contrajo matrimonio en 1953 y tuvo una hija, Irina.

El padre de la “Perestroika” y contribuyente a la caída del Telón de acero

La problemática a la que se enfrentó siendo ya Secretario General del Partido Comunista le llevó a tomar drásticas decisiones en torno al sector económico. Consideraba que la economía rusa se encontraba “estancada” y que era inminente una reestructuración de la misma. 

El beso entre Gorbachov y Honecker.

Por ello llevó a cabo una serie de políticas de transparencia, de glásnost y Perestroika en torno a una reconstrucción, aceleración y liberalización económica durante sus gobiernos, de 1985 a 1988 así como de 1988 a 1991. 

Caída del muro de Berlín.

El impacto de Gorbachov en la política soviética fue firme y en sus homónimos también despertó interés. Durante su segundo mandato, se le atribuyó uno de sus mayores logros en torno al fin del comunismo soviético: la caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989. A su llegada a la capital alemana, Gorbachov realizó un gesto que pasaría a los anales de la historia: el beso entre el líder soviético y Erich Honecker, presidente de la República Democrática Alemana. La Guerra Fría llegaba a su fin.

Gorbachov y España: de su visita a la Expo al “torero, torero”

A un año de su dimisión, Gorbachov realizó una visita oficial a España junto a la primera dama soviética. A su llegada al país, fue recibido por el líder socialista Felipe González junto al que asistió al Congreso de los diputados. Aunque el tour del político no quedó ahí.

El matrimonio Gorbachov junto al Rey Juan Carlos I y la Reina Sofía.

Fueron recibidos por el Rey Juan Carlos I y la Reina Sofía en el Palacio de El Pardo, donde posteriormente se celebró una recepción. El mandatario ruso paseó por las calles de Madrid y no quiso irse del centro madrileño sin probar la gastronomía española, degustando vino y jamón en una típica tasca. 

Un año después, el expresidente estadounidense George Bush y Gorbachov asistieron a la cumbre de la paz celebrada en la capital de España. Era la segunda vez que el mandatario ruso visitaba España acompañado de su mujer, quien revolucionó la ciudad de Toledo con su tour junto a la Reina. 

El matrimonio Gorbachov durante la Expo de Sevilla.

1992 fue un año grande para España. No solo por la celebración de las Olimpiadas en Barcelona, sino por la inauguración de la Expo en Sevilla. Hasta allí se desplazaron diversos Jefes de Estado y miles de visitantes. El matrimonio Gorbachov también quiso estar presente y aterrizaron en la ciudad hispalense, donde los curiosos les gritaban "Torero Torero". Por otra parte, durante aquel verano la pareja disfrutó de unas vacaciones estivales en la Residencia Real de la Mareta (Lanzarote).

Admirado entre sus coetáneos

El objetivo de Gorbachov de terminar con la Guerra Fría le valió para ganarse el respeto del resto de líderes occidentales, como ocurrió con Margaret Thatcher, a la que, tras su fallecimiento, calificó como “una política cuyas palabras tenían un gran peso”. La que fuera la primera ministra británica y el exlíder del Kremlin mantuvieron una serie de encuentros amistosos.

Mijail Gorbachov y Margaret Thatcher.

A pesar del contexto de la Guerra Fría, la sucesión de imágenes entre Mijaíl Gorbachov y el expresidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan fueron habituales durante la década de los ochenta. Incluso el matrimonio soviético acudió al rancho de los Reagan en California. 

El matrimonio Gorbachov junto al matrimonio Reagan.

El apretón de manos durante la celebración de la cumbre de Ginebra, en la que ambos líderes acordaron el fin de la Guerra Fría, supuso un avance en las relaciones entre la Unión Soviética y EEUU. Aunque no todo quedó en un apretón de manos, la firma del Tratado INF (Intermediate-Range Nuclear Forces) en 1987 supuso un paso más en cuanto al fin del conflicto nuclear. 

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