29 de enero de 2023
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FIN DE SEMANA

Aunque sólo gobernó diez años, su tumba estaba repleta de maravillosas riquezas que fueron objeto de deseo de anatomistas y ladrones durante años

Se cumple el 100º aniversario del descubrimiento de Tutankamón, faraón más famoso de la historia egipcia

Tumba de Tutankamón
Tumba de Tutankamón / RTVE
El misterio que envuelve a Tutankamón continúa latente en el 100º aniversario de su descubrimiento. A día de hoy, la figura del niño faraón más conocido de la historia egipcia suscita interés en torno a su prematura muerte y su breve reinado. Durante muchos años se llegó a creer la teoría sobre su asesinato aunque décadas más tarde se reveló que el gobernante padecía graves problemas de salud. Su tumba ha sido objeto de deseo de muchos quienes no han dudado en asaltarla para robar las riquezas.

"He visto el ayer, conozco el mañana" cita el epitafio que conmemoraba la tumba de Tutankamón, el faraón niño más famoso de la historia egipcia. Aunque en vida el soberano no tuvo tiempo de dejar huella como mandatario ya que murió de manera prematura. El gobernante era  hijo de Akenatón, el único faraón monoteísta del Imperio egipcio y  condenado a la damnatio memoriae.

Tutankamón sólo gobernó diez años. Su tumba estaba repleta de maravillosas riquezas que probablemente, no le pertenecían. El misterio de su legendaria maldición también ejerce una increíble fascinación sobre los amantes de la cultura egipcia y de hecho, le ha dado sin duda una popularidad que no tuvo en vida.

Los estudios sobre su vida se ven eclipsados por los rumores sensacionalistas que rodean el descubrimiento de su tumba. Todo aquel que puede ver su increíble máscara funeraria siente esa profunda conexión con un pasado primitivo y un joven que estaba destinado a reinar aunque murió de manera prematura.

Mucho se ha teorizado acerca de la muerte de Tutankamón. A pesar de que la media de vida era diferente, los 19 años del soberano egipcio eran pocos incluso para la época. No hay señales de que fuera asesinado, una teoría que se llegó a creer durante años. Un hecho que sí es certero es que tenía una salud débil. Las diversas pruebas de ADN mostraron que Tutankamón tenía malaria junto con otras afecciones médicas, como el paladar hendido o el pie cavo. También se rompió la pierna justo antes de morir.


¿Cómo preservaron su apariencia?

Los antiguos egipcios son considerados los mejores momificadores de la historia. Seguían una 'receta' a la hora de enterrar a sus muertos. Tras extraer el cerebro y los órganos internos utilizaban una especie de sal llamada natrón para secar el cuerpo. Aquel proceso derivaba en que las momias  podían sobrevivir durante miles de años aunque adquirían una apariencia un poco encogida y demacrada.

Los egipcios creían que el alma necesitaba regresar a su cuerpo para existir en el Más allá, pero para ello tenía que poder reconocer su cuerpo.Para que el rostro pareciera más real se colocaban sustancias como la resina debajo de la piel. Y eso es lo que se encontró en el rostro del niño faraón.

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Howard Carter investigando la tumba de Tutankamón. Museo Arqueológico Nacional

El hecho de que Tutankamón sea la momia más famosa del mundo (con permiso de Ötzi, el hombre de hielo) ha causado algún desperfecto que otro. En 1925 y en su afán por ver al mismísimo Tutankamón los anatomistas que lo estudiaban lo sacaron a la fuerza de su ataúd ya que estaba pegado a él con resina. Se separaron sus extremidades y la cabeza de su torso.

Durante la Segunda Guerra Mundial, atacaron su tumba y cortaron sus costillas en busca de amuletos o joyas. Aun así, la ciencia nos ha ayudado a entender más sobre la salud, la vida y la preparación para el Más Allá del fascinante Tutankamón.

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