19 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

Obsesionada sexualmente con el artista, la mujer se hizo pasar por una empresaria para intentar acceder a los datos personales del conocido barítono

El infierno de los famosos: Carlos Marín, manager y cantante de Il Divo, acosado y amenazado de muerte por una fan

Exclusiva Carlos Marín, cantante y manager de 'Il Divo'
Carlos Marín, cantante y manager de 'Il Divo'
Lo que empezó con un acoso continuado, derivó hacia el acoso sexual y desembocó en amenazas graves. Carlos Marín no podía imaginar que entre los miles de fans del grupo que lidera se encontraba una presunta acosadora que iba a llegar incluso a amenazar de muerte al cantante y a su familia. El caso, al que ha accedido en exclusiva elcierredigital.com, ya se encuentra en los juzgados madrileños. Con su acosadora identificada, el cantante ha solicitado una orden de alejamiento.

A caballo entre México y Madrid, el manager y líder del conocido grupo 'Il Divo', Carlos Marín, continuaba desarrollando sus últimos proyectos musicales de éxito sin saber que muy cerca, aquí en España, acechaba una fan dispuesta a llevar su pasión por el grupo y el cantante hasta el extremo de cometer varios delitos.

Fue a primeros de año cuando la acosadora decidió poner en marcha sus planes llamando a la productora musical que produce y publica los trabajos de 'Il Divo' haciéndose pasar por una empresaria que pretendía arrancar un proyecto musical con “el barítono del grupo” y con esa excusa, solicitando datos personales y de contacto del cantante. Sin embargo, tras observar las mínimas medidas de precaución y la forma de actuar de la presunta empresaria, contraria a cualquier forma de proceder profesional, el equipo de Carlos Marín se negó en redondo a facilitarle cualquier dato de contacto o información del músico. El cantante confiaba en que ignorando a la acosadora ésta acabaría dándose por vencida.

Sin embargo, la tenaz acosadora pronto iba a manifestar su carácter y lejos de asumir la negativa, en los días sucesivos comenzó a llamar de forma repetida a la productora con todo tipo de excusas para obtener la dirección del cantante. En ocasiones aseguraba que sólo quería darle los buenos días al equipo de la productora para granjearse su amistad, en otras dirigirse al cantante con cualquier idea peregrina. Cuanto más rechazaban sus llamadas en la productora, más veces llamaba ella.

Unas semanas después, la acosadora (ya identificada como tal) llamaba una media de diez veces diarias a la productora subiendo el tono de sus exigencias y poniéndose en evidencia al recurrir a historias rocambolescas con tal de llamar la atención del cantante. Los últimos intentos telefónicos de la acosadora se centraron en intentar convencer al equipo del cantante de que era una mujer prisionera en un convento y necesitaba la ayuda del famoso para rescatarla.

Carlos Marín. 

Alarmados por las numerosas llamadas diarias y el relato de la acosadora, desde el equipo de Carlos Marín decidieron anotar, grabar y apuntar las llamadas, los teléfonos desde los que se hacían y el contenido disparatado de su relato. Y cuando parecía que el acoso telefónico desparecía, llegaron las cartas manuscritas que fueron subiendo de tono hasta llegar a lo delictivo.

La acosadora, al constatar que no conseguía contactar vía telefónica con el cantante, decidió quitarse la mascara y dejar de contener sus deseos más íntimos con su víctima. De ese modo, llegaron varias cartas dirigidas a Marín con el encabezado “Sr. Barítono…”, que la mujer completaba con un “todo presunto” antes de empezar a confesar sus deseos sexuales más soeces con el cantante. Decenas de folios adornados con románticos dibujos de flores que maquillaban las propuestas sexuales de alto voltaje y desvaríos sadomasoquistas de la acosadora.

El humor de la enloquecida fan variaba de una carta a otra y de unas páginas a las siguientes. En algunas se mostraba rendida al cantante desde una perspectiva romántica, unos folios más adelante se lanzaba a describir las violentas y humillantes escenas sexuales que recreaba en su mente con él. En otra se confesaba “prisionera” de un convento de las clarisas en Barcelona y le rogaba que fuera a rescatarla para mantener encendidas escenas sexuales en el recinto religioso.

La acosadora pronto abandonó su lado más romántico tras constatar que el cantante de 'Il Divo' no correspondía a sus febriles deseos. El único delito de Carlos Marín fue ignorar las terribles cartas y las continuas llamadas de la mujer para no empeorar la situación ni alimentar los desvaríos de la que escribía en nombre de las fans del grupo.

En ese momento, iniciado el mes de abril, los movimientos de la acosadora forzaron al cantante a denunciar la situación. Por entonces la despechada se dedicaba a llenar los folios que le mandaba al cantante con una cascada de insultos, vejaciones y humillaciones sin fin hacia él y su familia, con la que estaba obsesionada y a la que insultaba repetidamente. En este punto de su ofuscación, la mujer ya firmaba las cartas haciendo constar su dirección en Madrid y otra en Barcelona, e incluso se permitía enviarle fotos de una mujer joven (presumiblemente ella misma, años antes) sin que parara en su retahíla de insultos y humillaciones.

Finalmente, dio un paso que desencadenó la interposición de una denuncia por parte del cantante. La mujer, tras encabezar sus cartas con el ya conocido “todo presuntamente” amenazó de muerte al cantante y a su familia. La respuesta del cantante fue fulminante. Su equipo de abogados, bajo la dirección del letrado Alberto Martín, denunció la situación aportando todas las pruebas que habían reunido en los últimos meses.

La denuncia del letrado hace hincapié en la gravedad de las amenazas y en que el objetivo de la acosadora era el de intimidar a su cliente generándole una situación de estrés en la que llegó a temer por la integridad física de su familia, ante todo, y de él mismo.

Y mientras prosigue la investigación judicial, el abogado Alberto Martín ha solicitado en nombre del líder de 'Il Divo' una serie de medidas cautelares entre las que se encuentra una orden de alejamiento de al menos un kilómetro del cantante, su familia, domicilio o cualquiera de los lugares donde en ese momento esté desarrollando su trabajo. Igualmente solicita que se prohíba a la presunta acosadora contactar por cualquier vía, ya sea epistolar, internet o telefónica con la víctima. Solicita el letrado, muy previsor, que se oculte en las diligencias del proceso cualquier dato que sirva para identificar el domicilio o paradero del cantante mientras no se resuelva el juicio contra la mujer a que la acusan de amenazas de muerte, amenazas, injurias, vejaciones y coacciones.

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