14 de junio de 2024
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FIN DE SEMANA

El palco le negó de forma no comprensible la segunda oreja, mientras Emilio de Justo estuvo a tono de un toro exigente y a Roca Rey le pesó la tarde

Vigésimo quinta de la Feria de San Isidro: Borja Jiménez cuaja a un buen toro de Victoriano del Río

El Cierre Digital en
/ Borja Jiménez saliendo por la Puerta Grande de Las Ventas.
Una tarde con matices de todo tipo en la vigésimo quinta de la Feria de San Isidro. Con corrida de Victoriano del Río, Borja Jiménez se lució ante su primer toro, donde debió cortar, quizá, las dos orejas, pero donde solo consiguió un apéndice que logró después sin todo su merecimiento en su segundo. Por su parte, Emilio de Justo estuvo a tono de un toro exigente y Roca Rey pasó por el coso madrileño sin pena ni gloria.

Tarde de Madrid de las importantes. La corrida de Victoriano del Río se vino a menos a partir del segundo toro, con un leve repunte en el quinto, pero lo de Borja Jiménez y el segundo de toro fue de lo que merece contar y recordar.

Era un bello animal. Sus guapas y finas hechuras ya apuntaban lo que podia ofrecer, y su comportamiento, vaya si  lo acrecentó.

El toro de Victoriano del Río -de nombre Dulce- era un toro guapo de todo, de pitones y remate. A porta gayola se fue Borja Jiménez. Humillaba el animal y se salía del capote, tal era su celo. Un primer puyazo del que salió suelto y un segundo mejor, apretaba por abajo. Quite de Roca Rey por saltilleras que no le hacían bien al toro, eran lances por arriba que no les enseñaban a embestir por abajo, por donde lo tienen que hacer los toros. 

Brindó al público. Muletazos por bajo de rodilla genuflexa, clavó los pitones el animal pero siguió en redondo, enorme el toro, hacía el avión. Otra segunda tanda muy exigente, el astado era una sinfonía embistiendo, era pronto y repetía, lo hacía con entrega absoluta. Una tercera que fue clamorosa, encladadisimo el toro. Al natural, una serie larga, no óptima en los tres primeros muletazos y de soberbia expresión en los que siguieron, rematados por debajo de la pala. Ayudados por bajo rodilla en tierra.

Borja Jiménez en el coso de Las Ventas.

Estocada entera por arriba. Se llamaba el toro Dulce, un toro bravo y noble, que tuvo una bella muerte de toro bravo. Petición clamorosa de las dos orejas pero un presidente protagonista le negó la segunda. Bronca al del palco y dos vueltas al ruedo, pues una era poco. 

Una tarde para recordar con Borja Jiménez

Borja Jiménez se vio compensado por el público en el quinto. Fue un sobrero de Torrealta. Se había ido a porta gayola para recibir al titular devuelto, y volvió a esa puerta de los sustos. Otro atragantón. Tras incorporarse lo lanceó de forma poco ortodoxa, verónicas y chicuelinas rapidillas. Toro hondo, con cuajo y bien puesto por delante, tocado de pitones. Se empleó lo justo en el caballo y tuvo buen tranco en banderillas. 

Faena bien planteada en el inicio, pases por alto, dos trincheras y dos pases de la firma. En redondo, serie corta no del todo conseguida. Otra mejor, le llevaba y le dejaba la muleta puesta. Al natural, obediente el de Torrealta, había que llevarlo mucho. Con la derecha otra vez, había que perderle pasos. Final de  buen torero, muletazos por abajo y ayudados de bella factura. Pinchazo, estocada y petición de las agradables. No era faena de oreja pero el público quiso hacer justicia a la negativa presidencial a conceder la segunda del toro anterior del torero. 

Emilio De Justo, digno

Muy seria la tarde de Emilio de Justo, sin poder rematarla. Pechó con un toro que abrió el festejo y que no regalaba las embestidas. Cinqueño, ancho de sienes, veleto, enmorrillado, tenía bonitas hechuras. Humillador en el capote pero no se iba de él, muy molestado por el aire. Desigual en el caballo y galopon en banderillas.

Emilio de Justo en la vigésimo quinta de la Feria de San Isidro.

Comenzó con muletazos muy poderosos, doblones rodilla genuflexa y siguió de la misma guisa en redondo, tres muletazos muy celebrados. Fuera de las rayas, firme, en redondo muy por abajo, transmitía el astado, se le quedaba en el cuarto pase. Una segunda serie igual, muy meritorio todo porque le molestaba el aire. Una tercera mas discontinua pero importante todo lo que hacía De Justo. Al natural, tiraba del animal. Toro muy difícil, encastado y exigente, lo bueno es que embestía por abajo y era obediente a los toques. 

Protestado el cuarto, era feo, alto y sin remate. Con malos comienzos en los primeros lances de Emilio de Justo, después tomó bien el capote cuando el torero se centró con él. Se empleó lo justo en el caballo y andaba justo de fuerzas.

Con suavidad inició su faena el torero, rodilla genuflexa, lo llevaba hacia delante y siguió incorporado. En redondo, lo enganchaba por delante, con naturalidad y limpieza. Pronto el animal, seguía la muleta con nobleza y repetía. No le apretaba en exceso. Al natural, le costaba ya al de Victoriano del Río, que a esas altura de la faena se defendía. Un toro noble que se fue viniendo a menos, y un torero que le sacó lo bueno que tuvo, que fue la primera mitad de la faena de muleta.

A Roca Rey le pesó la tarde

Y a Roca Rey le pesó la tarde. Tampoco tuvo un lote a modo. Cinqueño el tercero, 620 kilos de toro. No exagerado por delante, acucharado, cerraba los pitones. Con cuajo, toro grande. Humillaba pero echaba las manos por delante. A menos en el caballo.

Roca Rey en Las Ventas.

De rodillas cerca de tablas, dos por arriba, dos por la espalda y el de pecho. Fuera de las rayas, en redondo, con temple y ligazón. Una segunda, le costaba más repetir al animal. Al natural, mal final del muletazo, salía con la cara alta. Un toro que tardeaba a veces pero se movió aunque sin clase y a menos. Faena anodina. Lidia muy premiosa, como suelen ser todas las de este torero. Premiosa resultó antes de coger la muleta, y premiosa lo fue con ella.

El sextó fue un borrón para el ganadero. De feas hechuras y salida poco guapa, olisqueando y desentendiéndose, como asustado. Trotón y emplazado. Era un manso de libro.

Primera tanda en redondo, violento el animal, lo llevaba muy por abajo. Pero pesaba más la mansedumbre porque en la siguiente tanda con la derecha se quiso rajar. Y se rajó. Muy deslucido, rajado del todo. Faena imposible.

FICHA DEL FESTEJO.- 5 toros de Victoriano del Río, cinqueños 1° y 3° y 1, sobrero de Torrealta (5°).  Encastado y exigente el 1°; bravo, noble y enclasado el 2°; le faltó final al 3°; flojo y a menos el 4°; se movió el 5°; manso deslucido el 6°. Pesos: 533, 548, 620, 555, 577 y 578 kilos.

Emilio de Justo, de azul turquesa y oro. Media estocada (Palmas tras aviso); estocada caída (Silencio tras aviso).

Borja Jiménez, de gris perla y oro. Estocada (Oreja); pinchazo y estocada (Oreja).

Roca Rey, de azul marino y oro. Estocada (Silencio tras aviso); estocada (Silencio).

Plaza de Toros de Las Ventas. Lleno de “No hay billetes”. Borja Jiménez salió por la Puerta Grande.

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