29 de enero de 2023
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FIN DE SEMANA

La reconocida intérprete británica, de 91 años, recuerda para El Cierre Digital cómo fue su ascenso hasta lo más alto del cine mundial

Habla Claire Bloom, la actriz a la que Chaplin descubrió: "Me hizo el mejor regalo de mi vida"

El Cierre Digital en Claire Bloom.
Claire Bloom. / Actriz británica.
La actriz de 91 años Claire Bloom alcanzó la cota máxima de su popularidad con 21 años, tras su debut hollywoodiense por 'Candilejas'. Fue a partir de la producción de este guion de Charles Chaplin cuando la intérprete, de las últimas supervivientes de la actuación británica, alcanzó lo más alto protagonizando incluso la portada de un número de la revista 'Time'. La actriz repasa algunos de los momentos clave en su vida personal y emocionante carrera profesional.

Durante dos años y medio, Charles Chaplin trabajó en el guion de Candilejas (1952) a partir de un encuentro fortuito que tuvo con Nijinsky en 1916. En este caso, la historia sería la de una bailarina interpretada por Claire Bloom (91), que alcanzó la cota máxima de su popularidad con este debut hollywoodiense, con 21 años. Siete décadas después del estreno de este clásico, la actriz británica sigue enfatizando que “Chaplin me hizo el mejor regalo de mi vida ya que lo que soy se lo debo a él”.

El rodaje duró 55 días y todo salió a la perfección. Bloom entendió perfectamente los matices de su papel mientras Chaplin daba un último vistazo a la banda sonora que había escrito y asesoraba a su mujer Oona y a cinco de sus hijos que actuaban como extras. Echando la vista atrás, Bloom asegura que “Chaplin era consciente de mi nula experiencia en el cine, era una actriz novel en la gran pantalla, tenía 20 años y él 63, pero todo fluyó de manera agradable. En ningún momento me hizo sentir como una novata. Me ayudó en todo”.

A pesar de su avanzada edad, lo que la convierte en una de las últimas supervivientes de la actuación británica ya que había empezado en el teatro con Paul Scofield y Richard Burton, con quien perdió la virginidad muchos años antes de protagonizar uno de los mayores escándalos amorosos de la historia del cine con Elizabeth Taylor. Digas lo que digas, Bloom lo tiene claro: "Le adoré y le admiré hasta el día que murió… y más allá”.

El ascenso al estrellato de Claire Bloom

Fue tal la sensación que causó la actriz en Estados Unidos, que protagonizó la portada de un número de la revista Time, que en aquella época era uno de los máximos honores a los que podía aspirar una celebridad junto a la de Life. “Aquel hecho fue una sorpresa para mí, no me lo esperaba”.

Claire Bloom ha rodado varias veces en España. La primera fue en 1956 con Alejandro Magno junto a su examante Richard Burton, Christopher Lee y Danielle Darrieux porque las localizaciones fueron en "Toledo, Ávila y Madrid, tres ciudades que recuerdo con cariño porque me fascinó su arquitectura”. La segunda fue con el despótico Ventura Pons en la Costa Brava con Miss Dalí, donde coincidió con su colega británica Siân Phillips (89), que en nuestro país alcanzó la popularidad al ser la mala de la serie Yo, Claudio.

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Claire Bloom y Siân Phillips.

Su carrera fue in crescendo con El maravilloso mundo de los hermanos Grimm (1962), Charly (1968) y una de las más aclamadas de los últimos años, El discurso del rey (2010). Y hablando de reyes, ocho meses después de que Isabel II ascendiera al trono en 1952, Chaplin y Claire Bloom saludaron a su majestad con motivo del estreno mundial de la película en el Odeon Theatre. Probablemente, ella fue la primera intérprete de los cientos que vinieron después, que saludó la recientemente fallecida monarca.

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Claire Bloom saludando a la reina Isabel II.

A nivel personal se casó con dos notables nombres de las artes. En 1959 lo hizo con Rod Steiger, padre de su única hija, Anna, cantante de ópera, y en 1990 con el autor Philip Roth, famoso por su violencia física, psicológica e infidelidad. En su biografía Adiós a una casa de muñecas confesó que con “Philip Roth sufrí un trato cruel e inhumano porque era misógino, manipulador, vicioso y egoísta”.

Su estrecha amistad con Gore Vidal le hizo frecuentar numerosas amistades del ámbito político, artístico e intelectual y, por ende, vivió de lleno el auge de los paparazzi, a los que describe como “unos seres terribles que molestaban continuamente a los actores que no querían ser retratados. En aquella época, Brigitte Bardot vivía en un apartamento encima del nuestro en Roma y no podía salir a la calle porque enseguida la rodeaban con cámaras”. Era la época en la que a Roma la llamaron Hollywood en el Tíber.

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