15 de abril de 2024
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FIN DE SEMANA

Los ingenieros franceses Michel-Yves Bolloré y Olivier Bonnassies causan furor en España con este ensayo sobre la cuestión de la existencia de Dios

'Dios. La ciencia. Las pruebas', el libro para decidir por uno mismo: Una investigación para creyentes y ateos

/ Michel-Yves Bolloré y Olivier Bonnassies, autores del libro 'Dios. La ciencia. Las pruebas'.
¿Por qué el Universo está tan increíblemente bien adaptado a la aparición de la vida? Y, aún más, ¿por qué está tan meticulosamente adaptado a nuestra propia existencia? ¿Constituye esto una prueba científica legítima de la existencia de un Creador inteligente? Podría ser. Estas son algunas de las cuestiones que plantea el libro ensayo 'Dios. La ciencia. Las pruebas' (Funambulista) de los franceses Michel-Yves Bolloré y Olivier Bonnassies sobre su investigación de 3 años para ateos y creyentes.

El libro 'Dios. La ciencia. Las pruebas. El albor de una revolución' (Editorial Funambulista) fue presentado en Madrid el pasado día 16 de febrero en la Mutua Madrileña con presencia de los autores Michel-Yves Bolloré y Olivier Bonnassies.

¿Existe Dios? Lo que es seguro es que la respuesta existe, independientemente de nosotros, y que es binaria. Es sí o no. Sólo nuestra falta de conocimiento puede obstaculizar la respuesta. Pero la reciente revelación de un gran número de pruebas convergentes y racionales procedentes de distintos campos independientes del conocimiento está arrojando una luz nueva y tal vez decisiva sobre esta cuestión. Los autores, ponen ahora al alcance del mayor número posible de personas estos descubrimientos, que ponen en tela de juicio la visión puramente materialista del Universo.

Una historia fascinante para decidir por uno mismo

El punto de partida de este libro fue escribir un relato apasionante de los descubrimientos y las controversias que estos suscitaron. Los autores, ambos ingenieros franceses, tenían también otro objetivo igualmente importante: permitir que quienes deseen reflexionar seriamente sobre la cuestión de la existencia de Dios dispongan en un solo libro de los conocimientos más recientes y fiables que les permitan formarse una opinión sólidamente documentada. La cuestión de si Dios existe o no es algo que todo el mundo se plantea al menos una vez en la vida. El objetivo del libro es proporcionar al lector toda la información necesaria para que se forme su propia opinión.

Este libro, es fruto de más de tres años de investigación, realizada en colaboración con una veintena de especialistas (físicos, matemáticos, biólogos, historiadores, etc.) y apoyada en más de 500 referencias y 600 citas, todas ellas referenciadas, entre ellas 260 de grandes científicos y 62 premios Nobel. En este libro nos encontramos también con los más grandes científicos de siglos pasados, aquellos que han contribuido al desarrollo de nuestro conocimiento del Universo y de los organismos vivos.

Destinado a todos los públicos, tanto agnósticos como creyentes, tanto curiosos como eruditos, este ensayo explora la cuestión de la existencia de Dios a través de 12 temas, agrupados en capítulos independientes.

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Los ingenieros y autores Olivier Bonnassies y Michel-Yves Bolloré.

Escrito en un lenguaje claro y accesible para todos, sin renunciar a la exactitud de los hechos, recorre la fascinante historia de los descubrimientos científicos que han marcado nuestro conocimiento del Universo. En particular, cuestionan la credibilidad de la Biblia, la existencia de Jesús y el extraño destino del pueblo judío.

¿Es la ciencia el nuevo aliado de Dios?

Sostener que Dios existe es una teoría, como lo es afirmar que el Universo es puramente material y que no hay Creador. Ambas teorías tienen implicaciones para el mundo real que siempre han existido, pero hasta hace poco no eran verificables. La novedad es que ahora la ciencia puede discutirlas.

Vivimos un momento asombroso en la historia del conocimiento, en el que el progreso de las matemáticas y la física ha sido tal que cuestiones como el tiempo, la eternidad, la permanencia del Universo, su principio y su fin se han convertido en objetos de la ciencia. La física del siglo XX, como un río en crecida, desbordó sus orillas e invadió el campo antes reservado a la metafísica. A partir de la segunda mitad del siglo pasado, surgieron pruebas científicas de la necesaria existencia de un Espíritu Creador en el origen del Universo, lo que constituyó una inversión completa de la tendencia de los siglos anteriores a considerar el ámbito científico incompatible con cualquier reflexión sobre este tema.

La muerte térmica del Universo, es la primera de ellas. Derivada de la teoría de la termodinámica aparecida en 1824, y confirmada en 1998 por el descubrimiento de la expansión acelerada del Universo, esta muerte térmica implica que el Universo tuvo un principio, y todo principio presupone un creador.

Luego está la Teoría de la Relatividad, desarrollada entre 1905 y 1915 por Einstein y validada por numerosas confirmaciones. Afirma que el tiempo, el espacio y la materia están vinculados y que ninguno de los tres puede existir sin los otros dos. Esto implica que si hay una causa en el origen de nuestro Universo, ésta es necesariamente no temporal, no espacial y no material.

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El libro 'Dios. La ciencia. Las pruebas'.

El Big Bang, fue teorizado en los años veinte por Friedmann y Lemaître y confirmado en 1964. Describe el comienzo del Universo de forma tan precisa y espectacular que provocó una verdadera explosión en el mundo de las ideas, hasta el punto que, en algunos países, los científicos arriesgaron su vida para defenderlo o estudiarlo. El libro dedica un capítulo entero a las persecuciones y ejecuciones que se ignoraron u ocultaron, y que demostraron trágicamente la importancia metafísica de este descubrimiento.

El ajuste fino del Universo y el principio antrópico resultante han sido ampliamente aceptados desde la década de 1970. Plantean tal problema a los cosmólogos materialistas que, para sortearlo, intentan desarrollar modelos puramente especulativos y perfectamente inverificables de universos múltiples, sucesivos o paralelos.

Por último, la biología, que a finales del siglo XX puso de manifiesto la necesidad de otro ajuste fino del Universo: el que permitió pasar de la materia inerte a la materia viva. En efecto, lo que antes se creía que no era más que un salto de un lado a otro del abismo que separa la materia inerte más compleja conocida de la materia viva más simple conocida resultó ser en realidad el cruce de un inmenso abismo, que sin duda no habría podido lograrse sólo con las leyes del azar. Y aunque hoy en día no sabemos ni cómo ocurrió ni cómo reproducir tal acontecimiento, sí sabemos lo suficiente para evaluar su infinita improbabilidad.

De hecho, la teoría de que “Dios no existe y el mundo es sólo material” implica necesariamente que los milagros tampoco existen y que todas las historias, incluso las más asombrosas, deben poder explicarse siempre sin recurrir a hipótesis sobrenaturales. En consecuencia, cualquier hallazgo en sentido contrario constituiría una prueba perfecta de la inexactitud de esa teoría y de la exactitud de la teoría contraria. En aras de la exhaustividad, por ello en este libro, no podía dejar de tratarlos.

Este libro es una muy buena presentación del desarrollo de la teoría del Big Bang y de su impacto en nuestras creencias y en nuestra representación del mundo. Esta obra ofrece una perspectiva particularmente interesante sobre la ciencia, la cosmología y sus implicaciones filosóficas y religiosas.

Según los autores, Michel-Yves Bolloré y Olivier Bonnassies, ambos ingenieros, “un espíritu superior podría estar en el origen del Universo; aunque esta tesis general no me aporta una explicación suficiente, acepto su coherencia. Ya que, si bien mi trabajo de cosmólogo se limita a una interpretación estrictamente científica, puedo comprender que la teoría del Big Bang dé lugar a una explicación metafísica.” En la hipótesis de un Universo estacionario, sostenida por Fred Hoyle, “el Universo es eterno y no hay motivo para plantear la cuestión de su creación”. Pero si, a la inversa, como lo sugiere la teoría del Big Bang, el Universo tuvo un comienzo, no podemos evitar esta pregunta.

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