23 de junio de 2021
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FIN DE SEMANA

Los franceses debaten estos días si realmente el Corso fue un reformador modernizador o un racista retrógrado, imperialista y misógino

Bicentenario muerte Napoleón: Francia debate sobre si la figura del Emperador debe ser ensalzada o condenada

Emmanuel Macron mirando un busto de Napoleón Bonaparte
Emmanuel Macron mirando un busto de Napoleón Bonaparte
En el 200 aniversario que esta semana se cumple de la muerte de Napoleón Bonaparte, Emmanuel Macron ha optado por hacer lo que los presidentes más recientes de Francia han evitado: Honrar al hombre que en 1799 destruyó la naciente República Francesa en un golpe de Estado. Lo que ha generado un debate en todo el país sobre si se debe halagar al emperador por las conquistas que consiguió, o si, por el contrario, se le debería condenar por ser un esclavista, racista y misógino.

Macron ha elegido colocar una ofrenda floral el miércoles en la tumba de Napoleón bajo la cúpula dorada de Les Invalides, entrando en el corazón de una guerra cultural que se mantiene en Francia estos días. Napoleón, que siempre ha sido un personaje muy polémico, ahora se ha convertido en debate nacional en Francia, en un momento de tenso enfrentamiento.

Los franceses debaten estos días si realmente Napoleón fue un reformador modernizador o si fue un racista retrógrado, imperialista y misógino.

El presidente galo al presentar sus respetos a Napoleón complacerá a una derecha francesa inquieta que sueña con la gloria perdida y con un momento en el que, bajo su turbulento emperador, Francia se encontraba en el centro del mundo, pero en el actual zeitgeist, el papel decisivo de Napoleón como fundador del moderno estado francés tiende a palidecer frente a su historial como colonizador, belicista y esclavizador.

Macron se ha posicionado y algunos funcionarios cercanos a él han calificado su discurso como un intento de mirar "a la cara" las luces y sombras de Napoleón, mientras otros defienden la idea de que Napoleón debería ser condenado en lugar de conmemorado.

"¿Cómo podemos festejar a un hombre que era enemigo de la República Francesa, de varios pueblos europeos y también enemigo de la humanidad por ser un esclavista?" escribieron Louis-Georges Tin, autor y activista, y Olivier Le Cour Grandmaison, politólogo, el mes pasado. Además, afirmaron que Les Invalides debería convertirse en un museo de las cinco repúblicas de Francia y que los restos de Napoleón, al igual que ha pasado con los de Franco en España, deberían devolverse a su familia.

Con la conmemoración de Napoleón, Macron entra en el debate nacional | Dot  News

Tumba de Napoleón en Les Invalides.

Sin embargo, Jean d'Orléans, descendiente de la monarquía francesa, expresó:"Sí, el jefe de Estado debe inclinarse ante la tumba del vencedor de Austerlitz", refiriéndose a uno de los mejores triunfos militares de Napoleón. A lo que añadió que honrar a Napoleón equivale a "honrar al pueblo francés y honrarnos a nosotros mismos" .

Pero este general que luchó para liberar a Europa de los grilletes feudales de la monarquía también restauró la esclavitud por decreto en el Caribe francés en 1802, después de su abolición posrevolucionaria en 1794.

Las revueltas en Guadalupe y la entonces colonia francesa de Saint-Domingue, ahora Haití y República Dominicana, fueron reprimidas sin piedad. Haití prevaleció, declaró la independencia en 1804 y abolió la esclavitud. Sin embargo, Francia fue el único país que acabó con la esclavitud para luego reinstaurarla y no volver a abolirla hasta 1848.

Estos episodios fueron recreados por Claude Ribbe, en su libro “Los crímenes de Napoleón” el cual causó mucha indignación cuando se publicó en 2005 por sus descripciones de la brutalidad francesa en el Caribe. El escritor manifestó: “Podemos conmemorarlo, pero nunca celebrarlo, porque la sombra de su racismo todavía se siente en Francia hoy ".

Este punto de vista ha ganado algo de terreno a medida que Francia se ha embarcado en un ajuste de cuentas, alentado por Macron, de su pasado colonial, particularmente en Argelia, y se está viviendo un gran debate sobre si el modelo universalista supuestamente daltónico del país enmascara el racismo generalizado.

Josette Borel-Lincertin, presidenta socialista del consejo departamental de Guadalupe, explicó que su comunidad no participaría en los homenajes a Napoleón, ya que todo guadalupeño sabe que restableció la esclavitud, “Solo podemos enviar desde este lado del océano el eco de nuestro dolor”, dijo.

Ese eco, en Francia parece ser más débil, ya que la fascinación por Napoleón se muestra más fuerte que nunca, como si, en una época de incertidumbre inducida por la pandemia, encarnara todo lo que Francia siente que ha perdido. La vida de Napoleón sigue siendo una parábola para muchas personas, incluido Macron, de la acción nacional y la grandeza, imperfecta y violenta, pero transformadora.

Este "Robespierre a caballo" que llevó el mensaje anticlerical de la revolución de 1789 por toda Europa, este cerebro de las batallas de Marengo y Austerlitz, representa la quintaesencia de la audacia y el genio franceses para una Francia que ahora debe satisfacerse siendo una potencia de tamaño medio.

Éric Zemmour, el autor de "El suicidio francés", tipifica la visión de la derecha de Napoleón. A Zemmour le gusta recordar cómo fue necesaria toda Europa para derrotar a Napoleón en 1815. Y argumenta que, sin embargo, ahora el país tiene dificultades incluso para controlar sus fronteras.

El declive francés se muestra en una carta que 20 generales retirados publicaron el mes pasado, en  la que se describía a Francia como un estado de “desintegración” y advertía de un posible golpe. Marine Le Pen, la líder de derecha y la rival más fuerte de Macron en las elecciones presidenciales del próximo año, lo aplaudió. Este es el delicado contexto del homenaje de Macron a un hombre que llegó al poder en un golpe de Estado. 

ANALYSIS - Paradox of France's Macron between chiding reporter and  defending free speech

Macron, presidente de Francia.

Gabriel Attal, el portavoz del gobierno, dijo: “Conmemorar es tener los ojos bien abiertos sobre nuestra historia y mirarla a la cara. Incluso con respecto a opciones que hoy parecen cuestionables ".

La elección de Macron es tanto política como personal, en ella se muestra su propia admiración por Napoleón que, como él, era un joven provinciano que llegó al poder de la nada con la misión de rehacer Francia y cambiar Europa. Esta admiración ha sido evidente durante mucho tiempo en sus reflexiones recurrentes sobre la necesidad de Francia de "renovar la ambición y la audacia".

Macron quiere enfrentar una historia difícil porque cree que la herida se curará. Esta determinación ha provocado un debate muy necesario, incluso dentro de su propio gobierno.

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