28 de mayo de 2020
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FIN DE SEMANA

La contaminación por el plomo liberado en el suceso es uno de los principales inconvenientes en la restauración de la catedral parisina

Notre Dame un año después: Todavía se desconoce el origen del incendio y hay dudas sobre su reconstrucción

La catedral de Notre Dame en llamas
La catedral de Notre Dame en llamas
Un año después del incendio que destruyó parte de la emblemática catedral de Notre Dame en París, el 15 de abril de 2019, la reconstrucción del edificio gótico se ha visto retrasada por el COVID-19. Las partículas de plomo liberadas al derretirse parte del tejado y la contaminación que conlleva también amenazan la reconstrucción de la catedral. La investigación no ha dado todavía con el origen del incendio, aunque sí apunta a fallos humanos que permitieron su expansión.

La reparación de la catedral parisina de Notre Dame tras el devastador incendio del pasado 15 de abril de 2019 sigue acumulando dificultades para materializarse. El edificio gótico ha sido durante siglos parte de la historia de Francia, pero ese trágico lunes un pedazo de su alma desapareció entre las llamas.

Hoy hace justo un año de que el infierno se desataba en su tejado. El fuego se iniciaba a las 18:43 de aquel 15 de abril y arrasaría una hora y media después su aguja, la obra maestra de Violet-le-Duc de 93 metros de altura. En la extinción del fuego trabajaron más de 600 bomberos durante 15 horas, aunque el momento crucial de la noche fueron los 20 minutos que tardaron en controlar el fuego que empezaba a extenderse por una de las torres góticas de la catedral. Evitaron así un derrumbe en cadena.

Con la situación controlada, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, prometió que la restauración de uno de los símbolos parisinos más importantes se llevaría a cabo a lo largo de cinco años. Así pues, se ha creado un ente público para centralizar y acelerar los trabajos, presidido por el general retirado Jean-Louis Georgelin.

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La catedral de Notre Dame un año después del incendio

Según los equipos que trabajan en esta posible resurrección de Notre Dame la situación sigue siendo de "máxima urgencia". A esto deben sumarse la crisis mundial que ocupa ahora la pandemia del Covid-19, que ha obligado a retrasar el proyecto, así como la contaminación por plomo en el interior del edificio.

Principales obstáculos

Uno de los principales obstáculos para iniciar la restauración es el andamio de 500 toneladas que había sido instalado meses antes para renovar el tejado. La aparatosa y enorme  estructura quedó reducida a un amasijo de hierro tras el fuego. El pasado 23 de marzo, técnicos especialistas en trabajos en altura iban a empezar a desmontarlo, serrando pieza por pieza colgados con cuerdas.

De hecho, en diciembre instalaron una grúa de 75 metros de altura para ir bajando los 500.000 tubos que componen el armazón, mientras que un sistema de sensores registrará la más mínima oscilación. Sin embargo, la operación, que iba a durar cuatro meses, ha quedado paralizada tras la irrupción imprevista de la crisis del Covid-19.

La otra amenaza de la reconstrucción es la contaminación derivada del plomo. El incendio derritió las 1.326 placas de cinco milímetros de plomo que recubrían el tejado de la catedral, con un peso de 210 toneladas. Parte de ese plomo se liberó en partículas, que contaminaron los alrededores de Notre Dame.

El verano pasado ya se paralizaron las obras para descontaminar estas zonas y para poner en marcha un dispositivo de protección contra este metal pesado, peligroso para la salud. Pero las labores de limpieza del plomo están siendo complicadas, pues las técnicas utilizadas hasta ahora, como la limpieza de alta presión o la aspiración no han dado los resultados esperados.

El pasado febrero, los técnicos querían probar en la explanada frontal un nuevo sistema de limpieza con una resina en frío, que ha tenido que paralizarse por el confinamiento a causa del coronavirus.

Además de estas dificultades, los planes de reconstrucción permanecen todavía en una fase de debate, dado que aún no se ha decidido siquiera si la estructura de roble que sujetaba el tejado, conocida como 'el bosque' y que quedó reducida a cenizas, será reconstruida en madera o se optará por otro material.

De esta manera, los técnicos tampoco han decidido si la aguja se volverá a levantar a imagen y semejanza que la que construyó Viollet-le-Duc en el siglo XIX (como parece favorecer el arquitecto jefe de la restauración, Philippe Villeneuve), o se optará por nuevas ideas.

Sigue sin saberse el origen

La investigación iniciada desde el principio apuntó a que los motivos del incendio en Notre Dame fueron accidentales. Los indicios señalaron la posibilidad de un cortocircuito en la zona de ascensores instalada para reparar el tejado o una colilla mal apagada. En febrero, el fiscal de París, Remy Heitz reconocía que la investigación "va a durar, es compleja, colosal".

Por su parte, el laboratorio de la Prefectura de Policía había pedido recoger nuevas muestras en la zona donde se cree que se originó el fuego, para lo que habrá que esperar a que se retire el andamio.

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El arzobispo de París, Michel Aupetit, rezó el Viernes Santo en el interior de la catedral

Aunque la investigación no ha podido probar aún cómo se originó el fuego, sí que ha evidenciado fallos humanos que permitieron su expansión. Así, apunta a un error de interpretación del sistema de detección de incendios, que retrasó la llamada a los bomberos.

El agente de seguridad a cargo en el momento llevaba solo cuatro días en su puesto y, para cuando consiguió entender dónde podía estar el fuego, tras una conversación telefónica de 18 minutos con su superior, las llamas ya devoraban parte de la estructura de madera que sujetaba el tejado de la catedral.

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