05 de febrero de 2023
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FIN DE SEMANA

La periodista publica su nuevo libro, 'Lo que la primavera hace con los cerezos', en el que repasa las pasiones de grandes artistas internacionales

Marta Robles, escritora: "Lo que mueve a los creadores es el amor, el desamor y la pérdida"

El Cierre Digital en La periodista Marta Robles.
La periodista Marta Robles. / Foto: Gonzalo Pérez Mata.
Marta Robles presenta su nuevo libro 'Lo que la primavera hace con los cerezos' (Espasa), un ensayo donde la periodista y escritora repasa la historia del arte a través de los grandes creadores. Más en concreto, de las pasiones que los motivaron en su obra, para engrandarla o para entrar en el terrible territorio de la sequedad de la imaginación. Dalí, Picasso, Allen Ginsberg, Marilyn Monroe o Buñuel son algunos de los nombres que pasean su vida íntima por este libro.

Marta Robles lleva a cuestas 17 libros con los que alterna la ficción y el ensayo. Lectora voraz y aficionada a la Historia, en su anterior obra, Pasiones carnales, repasaba cómo el sexo y el amor influyeron en los monarcas. Ahora hace lo mismo con los grandes creadores de todos los tiempos, del cine, del arte, la literatura... Amor, desamor, sexo, ansiedad y hasta impulsos criminales se encuentran en Lo que la primavera hace con los cerezos (Espasa). Un repaso nada desapasionado a la historia de los grandes genios y sus virtudes y miserias íntimas. 

- ¿Por qué escribir un libro así?

- Tiene que ver con mi biografía. Me ha interesado saber qué mueve a los creadores a hacer sus obras. Un texto sin emoción es una redacción de colegio. Un dibujo sin emoción es un garabato. Con ella, es un Picasso. Los grandes de la pintura, de la literatura, el cine... han vivido siempre con la angustia, la zozobra de  que lo que les salga no sea nada, no es importante. Prueba de que siempre me han interesado es que entre mis tropecientos mil libros hay mucha biografía. Es el amor, el desamor y la pérdida lo que mueve a los creadores.

- ¿Por qué está mal visto hablar de la vida privada de los grandes creadores?

- Realmente se lleva hablando mucho tiempo de la vida de los grandes creadores. En todas su biografías se entra en estos aspectos. De no ser así, me hubiera sido bastante difícil escribir este libro. Siempre hemos tenido necesidad de saber la vida de los que crean los libros, las músicas..., aunque es verdad que al investigar se te cae el mito del pedestal, encuentras que tiene cosas malas. Pero como las tienen el común de los mortales. Lo que pasa es que lo que hacen la mayoría de los mortales, no tiene relevancia. El problema no es descubrir cosas poco edificantes de las personas que admiramos, es que vivimos en la época de lo políticamente correcto y lo woke. Lo miramos desde los ojos de nuestro siglo XXI y es un error. Claro que hay actitudes que deben ser condenadas. Pero para la persona, no para la obra. No entiendo lo de la cultura de la cancelación. Quiero seguir disfrutando de sus libros o películas. Si la persona ha hecho algo negativo se le debe condenar, eso sí, y que cumpla con la ley, como cualquier otro, pero no podemos dejar de distrutar de Picasso por cómo se comportaba. 

Marta Robles / Gonzalo Pérez Mata.

- Hay mucha gente que dice que ya no puede disfrutar de las obras de algunos autores al descubrir su parte menos edificante. 

- Lo entiendo, pero es un error. Yo tomo el título de mi libro de un verso de Pablo Neruda y no me puede caer peor. Encima, su viuda, Matilde Urrutia, hizo públicas sus cartas y sus memorias donde queda claro su comportamiento ruin hacia su hija, entre otras cosas. El problema con estos personajes es el efecto halo. Pensamos que al ser grandes en las artes lo son también en todos los aspectos de su vida. Es igual que con la gente guapa, que nunca pensamos que puede ser mala. 

- Una de las cosas más llamativas del libro es ver cómo en las parejas entre artistas uno, inevitablemente, queda opacado por el otro. 

- En todas las parejas hay siempre celos profesionales, se dediquen a lo que se dediquen. La verdad es que hay muchas en las que uno de sus miembros está en decadencia mientras que el otro está empezando a triunfar. Yo creo que la pareja más equilibrada en ese sentido es la que formaron Allen Ginsberg y Peter Orlovsky. Ginsberg era homosexual, pero Orlovsky no. Sin embargo, tuvieron una relación que iba a más allá de lo convencional. Era abierta porque cada uno tenía sus escarceos pero había amor y admiración hasta el final. 

- Llama la atención la historia Gertrude Stein y Alice B. Toklas, dos mujeres que vivieron un amor abiertamente homosexual frente al mundo pero que reproducían lo peor de una pareja heterosexual. 

- Sí. Gertrude hacía el papel más patriarcal. Digamos que las parejas homosexuales en ese momento no tenían manual de cómo hacer las cosas. Eran una pareja tolerada por todo el mundo, tal vez porque reproducían los estereotipos de las relaciones homosexuales. 

Portada del libro 'Lo que la primavera hace con los cerezos'. 

- Hay un capítulo dedicado a las sexualidades diversas, pero realmente todo el libro está lleno de gais y bisexuales. ¿Hasta que punto marca la sexualidad a sus creadores?

- Todo. Pensamos que está todo muy asumido pero no es verdad. Lo cierto es que la tolerancia real es algo de hace muy poquitos años. Yo lo he visto en mi entorno sin ir más lejos. En la tele, había presentadores muy amigos, con sus vidas más o menos resueltas, que jamás decían que eran homosexuales porque creían que les iba a afectar. Hay países donde todavía pasa. El caso que cuento de Tchaikovski es muy paradigmático, no soportaba su condición y le atormentaba mucho. Ahora, en pleno siglo XXI, cuando se celebró su centenario, el gobierno ruso prohibió que se hablara del asunto. Putin llegó a decir "sí, era homosexual, pero lo importante de él es su música". La sexualidad como algo para torturarse o para reivindicar marca mucho la obra de los artistas. 

- También hay asesinos en su libro. De hecho, con una, Anne Perry, llegó a compartir premio

- Sí, su historia es curiosa. Ahora que vivimos en la permanente cultura de la cancelación es curioso que a ella no le ha pasado factura que saliera a la luz que había ayudado a su amiga de adolescencia a matar a su madre. Es tremendo, porque en todos sus libros, que son de novela negra, las víctimas mueren de forma indolora, todo lo contrario a lo que ellas hicieron. Es curioso que repudiemos a artistas por sus delitos cuando vivimos en una sociedad donde hay fascinación por los malos. En las cárceles, asesinos reciben cartas de admiradores. 

- El libro arranca con el mito de don Juan. ¿Cómo sobrevive su imagen en plena era de lo políticamente correcto?

- Pues mira, siempre ha caído bien. Yo no lo soporto porque es el hombre que conquista sin alma. Pero fíjate, en los tiempos del Me Too sigue pasando. Gusta. Yo estoy harta de oír a amigas decir que les gustan los canallas. Yo creo que tiene que ver con la voluntad de redimir de las mujeres. Y eso es muy peligroso. Por eso le dedico también una sección a lo que yo llamo 'el hombre del saco' del don Juan, las mujeres fatales que, sin embargo, gozan de peor fama. No generan esa fascinación de la redención en los hombres. Les gustan, sí, pero para verlas en el cine. 

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