15 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Según muchos historiadores, el valenciano sería el verdadero padre del hijo de la segunda mujer que reinó en España

Los amores de Isabel II, el militar Enrique Puigmoltó y las dudas sobre la paternidad de Alfonso XII

Isabel II.
Isabel II.
Los grandes protagonistas de la Historia han llenado páginas de libros, ocupan estatuas en lugares públicos o se utilizan sus nombres para bautizar calles, edificios y hasta hoteles. Paralelas a sus vidas están las de sus amantes. Hombres y mujeres que asistieron desde la retaguardia doméstica a los grandes acontecimientos. Los hubo desinteresados, arribistas, enloquecidos, conspiradores y hasta espías. Observaron el devenir de la política desde la atalaya de lo íntimo.

Isabel II, que reinó en España entre 1830 y 1868, es uno de los personajes más controvertidos de nuestra historia. Con su reinado se dio inicio a la escisión entre los monárquicos liberales y los carlistas, partidarios de su tío Carlos María Isidro, se la considera una mala gestora de un país que había dejado de ser un imperio y de no ser precisamente una estadista austera.

Por si fuera poco, su vida sentimental siempre estuvo en boca de todos. Algo nada extraño en la historia de los Jefes de Estado españoles, coronados o no. Sin embargo, lo que en monarcas y presidentes hombres siempre se vio con un punto de regocijo fue el principal motivo para denostar la figura de Isabel II e incluso la sombra de la que fue la segunda mujer en ser soberana del país sigue planeando para derogar la ley semisálica que rige en la monarquía española. La actual Princesa de Asturias, Leonor, si todo sigue su curso, será la tercera Reina por derecho propio de nuestra historia.

Numerosos amantes

La lista de todas las relaciones de Isabel II varía según se consulte una fuente u otra. Alabarderos, miembros de la guardia real, políticos, escritores… son muchas las historias fuera del matrimonio que se atribuyen a la Reina. 

La historia de muchas dinastías no se entiende sin la intervención de una infidelidad. Suponían una inyección de sangre nueva en familias que habían presentado varios miembros aquejados de distintas taras después de que sus antepasados hubieran protagonizado varios matrimonios consanguíneos. Uno de estos casos podía ser el de Alfonso XII. Isabel II se había casado con su primo Francisco de Asís de Borbón con el que no se llevó bien debido a su homosexualidad. Parece ser que ninguno de sus hijos era de su marido. Su heredero nació de su relación con un hombre de la milicia.

Alfonso XII. 

Enrique Puigmoltó, era un militar valenciano hijo del Conde de Torrefiel, y de carácter rebelde, guarda un especial parecido con Alfonso XII, que se distinguió de sus antecedentes borbones. Con respecto a sus supuestos ancestros era mucho más atractivo y hasta a la actualidad se le considera el monarca más bello de nuestra historia. De ahí que se figura, en plena época del romanticismo, se ensalzara hasta la mitificación.

Puigmoltó servía al mando de la cuarta compañía en el segundo batallón, cuando la Reina se encaprichó de él. Según relata Ricardo de la Cierva en La otra vida de Alfonso II, la pareja llegó a hacer vida casi de matrimonio en el Palacio Real. La correspondencia entre la soberana y su amante recogida en el citado libro muestra el nivel de apasionamiento de la pareja.

En 1856 la política se cruzó en su historia. El conocido como Bienio Progresista tocó a su fin tras la dimisión de Espartero. La mala situación económica generó una contrarrevolución auspiciada también por la propaganda carlista. El Palacio Real llegó a ser sitiado y Puigmoltó se encargó de su defensa. La Reina premió a su amante con un título nobiliario, Vizconde de Miranda, y con la concesión de la Gran Cruz de San Fernando de primera clase.

En noviembre de 1857, nació Alfonso XII. Tras este acontecimiento el Gobierno empezó a sopesar la idea de alejar de la corte a Puigmoltó. Otras versiones aseguran que llegó a infectar con un herpes a la Reina y el Ejecutivo decidió enviarlo fuera de Madrid. Fuese el motivo que fuese, el caso es que el militar volvió a su Valencia natal donde formó una familia y, además, inició una próspera carrera política llegando a ser elegido diputado en 1863 y brigadier en 1881. Falleció en 1900 en su Valencia natal.

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