21 de junio de 2021
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FIN DE SEMANA

Diplomático de profesión, fue embajador de España en la Santa Sede (1980-1983), el Reino Unido (1983-1990) y Portugal (1991-1995)

Muere José Joaquín Puig de la Bellacasa, el exSecretario de la Casa del Rey: Los motivos por los que salió de Zarzuela

José Joaquín Puig de la Bellcasa y los Reyes Juan Carlos y Sofía.
José Joaquín Puig de la Bellcasa y los Reyes Juan Carlos y Sofía.
José Joaquín Puig de la Bellacasa falleció a los 89 años después de un larga carrera en la diplomacia, un mundo en el que ingresó de la mano de Fernando María Castiella, exministro de Exteriores en uno de los Gobiernos de la dictadura, en 1960. Fue embajador de España en la Santa Sede (1980-1983), el Reino Unido (1983-1990) y Portugal (1991-1995). Sin embargo, es recordado por su breve paso por la Secretaría General de la Casa del Rey, cargo del que salió de forma silenciosa pero polémica.

José Joaquín Puig de la Bellacasa nació en Bilbao el 5 de junio de 1931 en el seno de una familia de la burguesía vasca de tradición monárquica y liberal. En su adolescencia, cuando se trasladó a Madrid para estudiar Derecho en la Complutense se unió a las Juventudes Monárquicas de Joaquín Satrústegui, un grupo de oposición tolerada por la dictadura que pedía la vuelta de la monarquía a España. 

En esos años Puig de la Bellacasa era un firme defensor del Conde de Barcelona, Juan III para los monárquicos. Pronto formaría parte del nuevo Consejo que rodearía al eterno pretendiente español al trono. 

En 1960 se unió en matrimonio a Paz Aznar e Ybarra, otra hija de la burguesía de Euskadi. Es esa época cuando comienza su trayectoria en la diplomacia española bajo la promoción de Fernando María Castiella. Dentro de las guerras intestinas del régimen franquista, Puig de la Bellacasa se posición en contra de los Ministros del Opus Dei. A través de de Castiella conoció a Manuel Fraga que, una década antes, también vio su carrera política potenciada por Castiella. 

Fernando María Castiella. 

Con Fraga se fue a Londres, entre 1971 y 1974, cuando el gallego fue nombrado embajador en el Reino Unido como premio de consolación tras haber sido "castigado" por Franco por dejar vía libre desde el Ministerio de Información y Turismo a la prensa para que informase libremente sobre el Caso Matesa, uno de los mayores asuntos de corrupción de la dictadura y el que se vieron salpicados miembros del Opus Dei. Fue una de las mayores escaramuzas entre las familias que componían la dictadura. 

Entre Don Juan y Juanito 

La salud de Franco empezaba a empeorar y a pesar del famoso "atado y bien atado" que el dictador pronunció sobre el futuro, éste se presentaba con más dudas que realidades y todo el mundo tomaba posiciones. Puig de la Bellacasa se unió el Grupo Tácito, un grupo de influencia capitaneado por Franco. 

En 1974, el entonces príncipe Juan Carlos le pidió que se incorporara a su Secretaría. Él fue quien escribió su discurso de entronización. Los primeros pasos de la Transición el diplomático los vivió en Zarzuela pero pronto volvió a la política exterior.  En 1980 Adolfo Suárez lo nombró embajador ante la Santa Sede. Durante su estancia en el Vaticano organizó la primera visita a España de Juan Pablo II en 1982. 

Unos meses más tarde se produjo el cambio de Gobierno en España y el PSOE de Felipe González le nombró embajador del Reino Unido en 1983. Llegó así al Londres de Margaret Thatcher y consiguió que las relaciones entre Inglaterra y Madrid fueran mejores de lo que se esperaba tras la llegada al Ejecutivo español de un presidente de izquierdas. 

Juan Carlos I e Isabel II.

En esos años fue el encargado de organizar la visita de los Reyes Juan Carlos y Sofía al Reino Unido en 1986, considerada uno de los grandes éxitos de la diplomacia española en la época. Dos años después, la Reina Isabel II devolvió la visita viajando a España por primera vez. También organizó viajes de Estado de 'la Dama de Hierro' en 1988 y de Diana y Carlos de Gales en 1987. 

Intrigas de Palacio

En 1990 fue llamado de nuevo a Zarzuela. Sabino Fernández Campo ascendió a la Jefatura de la Casa del Rey por jubilación de Nicolás de Cotoner, Marqués de Mondéjar, aunque de facto, por razones de saludo, Sabino había ocupado las competencias de su puesto. Ante el ascenso del general asturiano se necesitaba alguien para ocupar la Secretaría General. Entonces se pensó en Puig de la Bellacasa. 

Su paso por Zarzuela fue breve. Las cosas en Palacio habían cambiado mucho con respecto a 1974. Las desavenencias en el matrimonio regio ya se habían convertido en un verdadero problema para Fernández Campo y la figura de Marta Gayá, tal y como pudo comprobar, era demasiado importante en la vida del monarca. 

Según Pilar Eyre en su libro Yo, el Rey (2020), la salida del diplomático de Zarzuela se debió principalmente a su negación a participar en dar cobertura a sus infidelidades. Jaime Peñafiel contó hace unas semanas a Elcierredigital.com otro motivo sobre el fin de su paso por la Casa del Rey: "José Joaquín Puig de la Bellacasa, que había sido embajador en Londres, fue llamado como Secretario General por Sabino cuando se convirtió en Jefe de la Casa. José Joaquín quiso llevarle la agenda privada al Rey pero éste decidió prescindir de él diciéndole que Sabino era quien se lo había pedido. Era mentira. Yo ayudé a que restañaran su amistad. Les invité a comer juntos unos días antes de una celebración de un 12 de octubre. Cuando descubrieron que era todo un ardid del Rey, decidieron acudir a la recepción real de los días posteriores juntos. El monarca al verlos juntos se quedó sorprendido y Sabino le explicó con sorna: 'Aquí estamos. Aclarándolo todo'". Tras su salida de Zarzuela ejerció de embajador en Lisboa hasta su retirada definitiva en 1995. 

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