27 de mayo de 2022
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FIN DE SEMANA

La obra de la periodista vallisoletana recoge la historia de 11 mujeres supervivientes, antes, durante y después de su paso por el infierno de Hitler

Mónica G. Álvarez, autora 'Noche y niebla en los campos nazis': "Hay mucho que hacer en Memoria Histórica"

Mónica G. Álvarez.
Mónica G. Álvarez.
Mónica G. Álvarez presenta este miércoles en El Corte Inglés de Callao su nuevo libro, 'Noche y niebla en los campos nazis', la historia de once mujeres supervivientes, antes, durante y después de su paso por el infierno. De ellas, la autora destaca "su lucha ferviente por la libertad, la democracia, la justicia social, la tolerancia, el feminismo…" y la importancia de que, a día de hoy, sean reconocidas y homenajeadas por su papel en la Historia.

Mónica G. Álvarez (Valladolid, 1979) es periodista, escritora y guionista de radio y televisión. Colaboradora habitual en programas televisivos como experta en sucesos, también participa en el programa radiofónico 'Madrid Directo', presentado por Nieves Herrero en Onda Madrid. Escribe en La Vanguardia como columnista de opinión, además de mantener su sección "Las caras del mal". Colabora asimismo con otros medios como Muy Interesante, Enigmas e Historia de Iberia Vieja.

Autora de seis libros, entre los que destaca el éxito de ventas 'Guardianas nazis. El lado femenino del mal' (2012), con diez ediciones y traducido en Italia, este miércoles 3 de noviembre presenta en El Corte Inglés de Callao 'Noche y niebla en los campos nazis', un acto en el que estará acompañada por Diego Blázquez Martín, director general de Memoria Democrática, y Concha Díaz Berzosa, vicepresidenta de la Amical de Mauthausen y otros campos. 

Presentación en Madrid. 

- ¿Cómo te acercas a la temática del Holocausto? 

- Hay muchísima parte de esa historia que no se conoce realmente. Se conoce lo que, en este caso, me imagino que los gobiernos han querido que conozcamos. En torno a las guerras siempre ocurre lo mismo. Pero yo siempre intento escudriñar aquello y sacar a la luz las historias que han sido silenciadas. Con ‘Guardianas nazis’ hablo de la parte femenina del mal dentro de un campo de concentración, un libro inédito acerca de cómo las mujeres nazis mataban en los campos de concentración. En ‘Amor y horror nazi’ desvelo que la gente podía enamorarse en un campo de concentración y, ahora, en este último trabajo, lo que hago es darle voz a aquellas mujeres españolas que fueron deportadas a los campos después de luchar contra Franco y participar en la Resistencia. Y lo hago porque siempre han sido silenciadas. Siempre se ha hablado mucho de los hombres deportados, pero no se ha hablado lo suficiente o prácticamente nada de las mujeres, y yo creo que es necesario en este momento de nuestras vidas poder sacarlas a la luz y que de alguna manera las podamos recordar y homenajear.

- Cuentas once historias personales, ¿alguna de ellas te ha impactado especialmente?

- Todas son impactantes en sí. Cada una tiene algo que llama la atención y todas tienen en común su lucha ferviente por la libertad, la democracia, la justicia social, la tolerancia, el feminismo… Hablamos de una época en la que la igualdad entre el hombre y la mujer no existía y esas mujeres fueron adelantadas a su tiempo.

De todas ellas, yo destacaría la labor impresionante de Neus Catalá. Ella se dedicó, tras salir del campo de concentración pesando apenas 35 kilos, a buscar a sus compañeras de los barracones, con quienes había estado en el campo de concentración de Ravensbrück, porque quería contar la verdad. También destacaría a Violeta Friedman, especialmente en este momento de nuestras vidas en el que, desgraciadamente, en los últimos meses se han producido numerosos casos de delitos de odio. Friedman, judía de Rumanía afincada en España, litigó durante años contra León Degrelle, excoronel de la SS que negó púbicamente en TVE el Holocausto. El Tribunal Constitucional le dio la razón a Violeta y, cuando eso sucede, consigue algo impensable en aquel momento, que el Código Penal se modifique, dando lugar al artículo 607, que castiga los delitos de odio. Violeta Friedman se convirtió en el icono de la lucha contra el negacionismo del Holocausto en nuestro país, por eso es tan importante en este libro. Aunque no sea española, consiguió que a día de hoy nosotros tengamos algo importantísimo en nuestro país.

'Noche y niebla en los campos nazis'. 

- ¿Cómo era el papel de la mujer española durante aquellos años?

- En el caso de las mujeres de la Resistencia, el papel de la mujer española era muy complicado y fue fundamental. Tenían que hacer una doble vida. Por un lado, su vida normal, de cara a la galería, y luego tenían que esconderse y ayudar a sus compañeros camaradas. Por ejemplo, haciendo de enlace o de correo, pasando a máquina cualquier tipo de comunicación o de información... Llegaban incluso a ser enfermeras, curando a esos compañeros camaradas que llegaban a las casas donde ellas mismas los escondían para evitar que los nazis los apresaran. También les ayudaban a cruzar hacia el otro lado de los Pirineos. 

- En el libro, no solo recoges los aspectos biográficos de estas mujeres, sino que también buceas en su plano psicológico. ¿Cómo ha sido ese proceso?

- Este libro no es un libro de política, aunque se habla de política. Tampoco un libro de historia, aunque se habla de historia. Es un libro donde se habla de once mujeres y sus historias a nivel personal y emocional. Yo lo que hice fue imbuirme en ese lado, por una parte, más político, más social, más activista y más público. Pero luego, además, he recogido ese lado más emotivo y ese lado más intimo y privado que es tan desconocido para el gran público. Eso me ha servido para que el lector conozca perfectamente la personalidad de estas mujeres y que es lo que las motivaba tanto dentro como fuera de su casa a seguir luchando no por su libertad, sino por la libertad de todo un colectivo como era la ciudadanía española, la ciudadanía francesa o la ciudadanía europea, en definitiva.

En este sentido fue importantísima la labor de las familias. He hablado con hijos, nietos y sobrinos que me han ayudado a lidiar con esa parte más personal, a incluir anécdotas que no aparecen en ningún otro libro sobre la deportación de las mujeres españolas a los campos de concentración, e incluso he conseguido no solo darle ese toque más personal, sino también arrojar un halo esperanza. Porque, aún con todo, cuando luchas por aquello en lo que crees, merece la pena.

- La empatía ha sido esencial para ponerte en la piel de estas mujeres, ¿pasa factura?

- Se paga un peaje muy caro porque al final no puedes evitar emocionarte. Porque estamos hablando de personas que son reales. Me ha afectado a nivel personal porque me superan las emociones y porque sigo sin entender cómo hubo un sector de la población, unos mandatarios políticos, que fabricaron una maquinaria bélica para exterminar a gran parte de la población.

Pero a la vez, cuando yo hablo con las familias de estas deportadas, lo que conseguimos es una simbiosis. Sufren al contarlo, pero también se sienten aliviados porque pueden explicarlo al mundo y dar las gracias porque han tenido en sus familias a mujeres verdaderamente importantes y fuertes que les han dado unos valores absolutos de respeto, igualdad y, sobre todo, sin ponerles encima la losa del odio.

Mónica G. Álvarez presenta su nuevo libro. 

- El libro cuenta, además, con archivo fotográfico excepcional.

- El tema fotográfico ha sido clave para que los lectores conozcan a las protagonistas. La mejor manera de ponerse en la piel de las víctimas es conocerlas, y el hecho de que las familias me hallan cedido en exclusiva tantas fotografías es un regalo. No solo ayuda a dar a conocer lo triste de sus historias, que fue verdaderamente traumático, sino que también te pones en la piel de los momentos buenos. 

- ¿Somos realmente conscientes de lo que se vivía en los campos de concentración?

No lo suficiente. Cuando hablas con chavales, de entre doce y dieciséis años, no tienen ni idea de lo que era el Holocausto. Entiendo que quizá a esas edades todavía no toca en la asignatura de Historia, pero la gente joven debería conocerlo. Desde mi punto de vista no estamos lo suficientemente informados. Sí, hay mucha literatura y muchos documentales, pero realmente, ¿de qué manera nos acercamos a esas historias? ¿Desde el punto de vista del asesino o de la víctima? Es importante el punto de vista del asesino para entender el porqué, pero también el de la víctima, para entender el para qué. Y en este sentido todavía falta mucho por investigar.

- ¿Algún mensaje para ellos?

Lo que tienen que hacer las nuevas generaciones es recordar a estas mujeres que lucharon por la tolerancia, la libertad y la justicia social para todos. Y creo que su deber es seguir su legado, y seguir luchando contra las injusticias. Sobre todo cuando vemos discursos de odio continuamente por la calle, en los medios de comunicación e, incluso, por parte de partidos políticos.

- ¿Nos queda mucho por hacer en materia de Memoria Histórica?

- En esta materia, y de hecho a la presentación del libro viene el director general de Memoria Democrática, queda todavía mucho por hacer. Lo primero de todo es homenajear a todas las mujeres españolas que fueron deportadas. Todavía no se ha homenajeado a estas mujeres que, independientemente de su ideología política, fueron personas que lucharon por la libertad y la democracia. Y yo creo que aquí la gente se equivoca, porque estamos homenajeando a unas víctimas que sufrieron un calvario, y una barbarie, por lo que, a partir de ahí, el resto sobra. Da igual a qué partido votasen o que filiación política tuviesen. Basta ya de hacer tanto sesgo. Yo creo que no solo nuestro gobierno, sino los anteriores, habrían tenido que hacer una reconciliación mejor para que las personas que lucharon por los derechos humanos realmente fuesen homenajeadas como merecen. 

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