29 de junio de 2022
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FIN DE SEMANA

En el mes de junio los jóvenes españoles se enfrentan a la prueba de acceso a la universidad, que dista mucho de las de los alemanes o los chinos

La presión de estudiar: La 'selectividad' en países donde la tasa de suicidio del alumnado es mayor

Jóvenes enfrentándose a su examen de la EBAU.
Jóvenes enfrentándose a su examen de la EBAU.
Los jóvenes de segundo de bachillerato de España se están enfrentando a principios de este mes a la EBAU. La selectividad se da a lo largo de tres o cuatro días y pone nota a los exámenes de los jóvenes para que puedan acceder a una de las universidades del país. Una práctica también común en países como Alemania, Austria, China y Corea del Sur. Estos dos últimos son conocidos por tener las pruebas más exigentes del mundo, que implican también una alta tasa de suicidios entre el alumnado.

Desde el 1 de junio hasta el 16 del mismo mes los jóvenes que cursan segundo de bachillerato en las diferentes comunidades autónomas de España se enfrentan a la conocida selectividad, ahora renombrada como EBAU. La Rioja fue la primera en examinar a sus jóvenes para acceder a una de las universidades de toda España; otras como Madrid y el groso de comunidades se han enfrentado a ella la semana del 6 de junio y las últimas en hacerlo serán Cataluña, Ceuta y Melilla.

Más de 200.000 alumnos pasan dos años preparándose para conseguir plaza en alguno de los grados que ofertan las diferentes universidades. Una tarea nada sencilla, porque las conocidas como 'notas de corte' no dependen tanto del desempeño de los alumnos en la prueba de acceso como en la relación entre su nota, la del resto y, en especial, la de que aquellos que quieran acceder a la misma carrera universitaria.

Debido a esto, cada junio es costumbre que salga a la luz el mismo debate: la diferencia entre las diecisiete pruebas diferentes de acceso y la dificultad de cada una. Independientemente de la comunidad autónoma de la que proceda el alumno, la nota es universal para todas las universidades de España, aunque no lo sea tanto el temario impartido a lo largo del curso o la dificultad de los exámenes.

Con motivo de la pandemia ocasionada por el Covid 19, la prueba sufrió un cambio con respecto a las de años anteriores. Ahora, el alumno no tendrá que elegir entre una de las dos opciones disponibles de examen sino entre todas las preguntas existentes entre ambas. Esto facilita la prueba pero también provoca que las notas sean más altas y, por tanto, sea mayor la competitividad a la hora de escoger un grado.

Sin embargo, pese a la facilidad, que sigue manteniéndose vigente dos años después —incluso aunque los alumnos acudan regularmente a clase, a diferencia de lo sucedido en 2020­—, son muchas las quejas emitidas a través de redes sociales.

La presión a la que se enfrenta el alumnado por conseguir sus objetivos es elevada pero, pese a todo, España tiene una alta tasa de aprobados en su examen. Una que va desde el 97,6% de la comunidad autónoma con un porcentaje más alto, País Vasco, hasta el 89,9% en las que menos, Canarias y Baleares.

La prueba de acceso a la universidad, una opción solo para algunos países

En España, la prueba de acceso a la universidad se implementó en el año 1974. Y a pesar de las diferentes variaciones a lo largo de los años, la mecánica es la misma: un examen válido a nivel nacional, no uno por cada universidad.

Esta opción es la escogida por países como Reino Unido, con un examen en función de cada universidad. Los alumnos se inscriben, la universidad revisa su expediente académico y posteriormente se les selecciona para pasar este examen. En Francia y Finlandia siguen un sistema parecido, con exámenes ofrecidos por las instituciones con su propio criterio y nivel de exigencia. Sin embargo, en países como Suecia la nota de acceso es la obtenida en bachillerato.

Países como Alemania o Austria siguen, por el contrario, un sistema parecido al español, con un examen general que se hace en los centros de estudios de los alumnos. En Alemania tiene una prueba oral además de las escritas y en Austria se hacen entrevistas un mes después de la prueba.

China y la prueba de acceso que es “como ir a la guerra”

A pesar de las quejas y denuncias sobre la selectividad española, lo cierto es que cuando se piensa en una prueba de acceso complicada sale a colación un continente: Asia. En concreto, la de países como China y Corea del Sur son conocidas por sus duros exámenes que llevan, incluso, al suicidio de algunos de los alumnos que se enfrentan a ellos.

'Gaokao' (algo así como examen de ingreso a la educación superior) es el nombre que recibe la selectividad en China. Dos días en los que los estudiantes vuelcan en los exámenes todo el contenido que llevan años reteniendo. Aunque no son los únicos que están centrados en la prueba: todo el país se vuelca en que los estudiantes obtengan el mejor resultado posible. Suspensión de obras, transporte gratuito para los alumnos e incluso equipo médico preparado para atender a los alumnos son algunas de las medidas que se disponen en estas fechas.

Alumnos realizando su examen de 'Gaokao' en China.

Y no es para menos. Se estima que cada estudiante necesita 12 años de media para prepararse para la prueba. Una, que según declaraciones de Yong Zhao a BBC Mundo, “no es necesariamente difícil, es más bien muy competitiva”. Es precisamente por esto por lo que los alumnos estudian unas 12 horas diarias con el fin de obtener la mejor nota posible. En algunos casos —para los más desfavorecidos—, es su única oportunidad para mejorar su futuro.

Xuequin Jiang, de la Universidad de Harvard, también confesaba a este mismo medio que para los jóvenes chinos el Gaokao “es como ir a la guerra”, y por eso, los días previos se llegan a entonar cantos de batalla. Un asunto tan serio que el hecho de copiar en uno de los exámenes está penado con la cárcel.

Por otra parte, se estima que aproximadamente el 90% de los suicidios entre estudiantes son debidos a la presión que sufren por enfrentarse a esta prueba. Algo que también sucede en Corea del Sur, el país con el mayor índice de suicidios de estudiantes de la OCDE.

Corea del Sur y su educación enfocada en selectividad

En el país asiático se enfrentan cada año al CSAT, también conocido como 'Suneung'. Y, al igual que en China, el país se centra en los jóvenes y el examen paralizando actividades como aperturas de negocios o produciéndose el retraso de vuelos —para que no se emitan sonidos en los exámenes orales—, garantizando que la prueba se desarrolle correctamente.

En Corea del Sur, sin embargo, no es solo el examen de acceso a la universidad lo que se califica de exigente sino un sistema educativo completo que, alabado por muchos, también es criticado por su inflexibilidad. Debido a la división de Corea, la parte del sur intentó mejorar un sistema que favoreciese a una población muy empobrecida culturalmente tras la ocupación japonesa. Y aunque obtienen grandes resultados —son los que obtienen puntuaciones más altas según el Estudio Internacional de Tendencias en Matemáticas y Ciencias (TIMSS)—, también afecta a su felicidad.

El Korean Times afirmaba que todo este sistema está “enfocado primariamente hacia los exámenes de acceso a la universidad” y que ha creado “una extrema infelicidad entre alumnos, padres y profesores”. Una idea que pone de manifiesto que la excelencia no siempre lo es todo.

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