23 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

Bernardo Paz, fotógrafo de Elcierredigital.com, plasmó la instantánea de lo ocurrido el 21 de agosto de 1991 en el hotel Coral Beach de Marbella

Treinta años de la mítica foto del puñetazo de Camilo José Cela a Jesús Mariñas: Así ocurrió todo

Camilo José Cela golpeando a Mariñas y Antonio D. Olano, intentando separar.
Camilo José Cela golpeando a Mariñas y Antonio D. Olano, intentando separar. / Bernardo Paz
En agosto de 1991 Camilo José Cela confirmó que no sólo era una de las grandes plumas del reino sino que también se había convertido en un personaje de la prensa del corazón. Su unión sentimental con una mujer cuatro décadas más joven, Marina Castaño, lo convirtió en carne de portada y ese verano, además, pasó sus vacaciones en el epicentro de la Jet Set, la Marbella de los fastos desmedidos. Allí protagonizó una de las fotos más recordadas: un puñetazo al rey de la crónica rosa, Jesús Mariñas.

Hace treinta años una foto de Camilo José Cela se convirtió en una de las instantáneas más comentadas. Tuvo lugar la noche del 21 de agosto en una fiesta en Marbella. Sin embargo, la instantánea no tenía nada que ver con la vida cultural asociada al autor de Viaje a la Alcarria. 

Agosto de 1991. Camilo José Cela, todo un Premio Nobel y gloria de las letras patrias, sorprendió a propios y extraños al elegir la Marbella hortera de Jesús Gil para pasar su veraneo. A toda la prensa no se le pasó por alto que su inusitado interés por pasar agosto en el lugar con más famosos y paparazzis por metro cuadrado coincidiera con el momento álgido de su romance con Marina Castaño.

La joven gallega, a la que el escritor sacaba 31 años, había convertido al autor de La Colmena en pasto de la prensa del corazón. Su relación se había hecho pública en 1988, unos meses antes de que se le concediera el Premio Nobel de Literatura.  El 10 de marzo de 1991 la pareja se casaba por lo civil, en régimen de separación de bienes. Marina había conseguido el divorcio de su anterior matrimonio el mes anterior y Cela en diciembre de 1990. El enlace tuvo lugar en la más estricta intimidad, en la finca que el escritor poseía en Guadalajara. Una heredad conocida por el nombre de “El Espinar”, que cuenta con un edificio de tipo inglés de unos 450 metros cuadrados repleto de libros y cuadros, y que fue comprada a los herederos de un rico conde. La finca está situada en la orilla derecha del río Henares, entre la capital y el municipio de Fontanar. Fue una boda sin fotógrafos, en un domingo apacible, con sol y nubes. Parecía tratarse de una película americana.

Por eso, ese mes de agosto, la pareja era una de las más codiciadas del papel couché. En una de las muchas fiestas que se celebraran en la ciudad de la Costa del Sol, en este caso en el hotel Coral Beach, Marina y Camilo coinciden con Jesús Mariñas, entonces articulista de referencia del mundo rosa. “Cela se dirigió a mí y me anunció: ‘Preparate que te voy a dar un regalo. Sin mediar palabra se lanzó a por Mariñas” recuerda Bernardo Paz, el autor de la recordada imagen.

La imagen completa/ Bernardo Paz.

El escritor sacudió todo un crochet de izquierda al periodista para luego pasar a zarandearlo con intención de lanzarlo a una piscina cercana. “¡Joder, Camilo! Bien está que me hosties pero no que me mojes”, gritó el periodista mientas otro compañero del gremio, Antonio D. Olano los separaba. Por su lado, Marina Castaño observaba todo con una cierta miraba beatífica. “Yo siempre he tenido una buena relación con Marina. Tiene un carácter muy complicado, pero hay que recordar que en esos años no se lo hicieron pasar bien. La trataban como una advenediza”, recuerda Paz.

¿Pero qué enfadó tanto a Camilo José Cela? El periodista había contado en Época que en su reciente boda la madre de Marina quiso hacer un gran negocio. Que quiso vender la exclusiva del “sí quiero” y que para eso llevó a la ceremonia una cámara fotográfica autofocus que le fue retirada por el propio Camilo José Cela al grito de “yo no vivo de esto”. El escritor se anticipaba a las malas intenciones de su suegra, también mucho más joven que él. La pareja había preparado todo con sigilo y prudencia. Y nada podía romper lo establecido (aunque alguna fotografía luego sí saliera publicada). La boda era desconocida hasta por los propios allegados al escritor, que en un número inferior a los cincuenta fueron convocados al mediodía del 10 de marzo en la finca de Guadalajara, dicen que sin saber bien el por qué, otros dicen que creídos de que era el cumpleaños de Marina.

La bronca con puñetazo incluido en un principio no tuvo más repercusión que la narración que el propio Mariñas hizo del asunto en su crónica de la revista Época bajo un título genial: La mano que escribió ‘La familia de Pascual Duarte’ acarició mi rostro. Poco después de esta publicación la revista ¡Hola! compró las fotos y se convirtieron en foto de ventanilla de portada.

“En un principio las fotos pasaron desapercibidas, pero después de salir en ¡Hola! se hicieron más populares y llegaron a entregarme el accésit el premio de periodismo gráfico. Fue el año que ganó el primer premio las imágenes del atentado en el que perdió las piernas Irene Villa”, rememora Bernardo Paz.

La instantánea auguró la que sería la relación del Premio Nobel con la prensa en su última década de vida. Su unión con Castaño, sus desplantes y bravuconadas lo convirtieron en carne de canutazo y todavía se le recuerda huyendo de las cámaras de Caiga quién caiga del brazo de su segunda esposa.

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