28 de mayo de 2022
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FIN DE SEMANA

La nieta de Franco y el nieto de Alfonso XIII se unieron en el palacio de El Pardo el 8 de marzo de 1972 ante invitados como Lola Flores o Grace Kelly

Medio siglo de la boda que pudo cambiar la Historia de España: Carmen Martínez-Bordiú y Alfonso de Borbón

Carmen Martínez-Bordiú y Alfonso de Borbón
Carmen Martínez-Bordiú y Alfonso de Borbón / El día de su boda, 1972.
Hace medio siglo se casaban Carmen Martínez-Bordiú y Alfonso de Borbón-Dampierre en El Pardo. Una boda entre la nieta de Franco y el nieto de Alfonso XIII que pudo cambiar la Historia reciente de España ya que que el novio buscaba ser elegido sucesor a título de Rey del dictador Francisco Franco en virtud de la Ley de Sucesión que había aprobado en 1947. Un enlace que se convirtió en uno de los últimos momentos de gloria social del 'franquismo' con invitados como Grace Kelly.

El 8 de marzo de 1972 fue un día de mucho frío en Madrid y también una jornada histórica. El palacio del El Pardo, residencia del dictador Francisco Franco, acogió entre sus muros una boda real que conseguía emparentar a los Franco con los Borbón, las dos sagas que marcaron el siglo XX español. 

La unión entre Carmen Martínez-Bordiú, nieta mayor del dictador, y Alfonso de Borbón-Dampierre, nieto mayor de Alfonso XIII, fue un acontecimiento que, para muchos, tenía connotaciones políticas. Franco se había arrogado la potestad de elegir sucesor a título de Rey y, aunque ya había ungido con su dedo a Juan Carlos de Borbón, muchos pensaban que el dictador podría tener la tentación de hacer reina a su nieta. 

La boda de la conspiración

Así nombró el historiador Juan Balansó a este enlace. Lo cierto es que Alfonso de Borbón siempre ambicionó el trono español. Su padre, el Infante Jaime de Borbón, había renunciado a sus derechos sucesorios en 1933 lo que favoreció que don Juan de Borbón, el Conde de Barcelona, se convirtiera en el heredero. Alfonso nunca entendió esto y consideró que la renuncia de su padre no era válida. 

En 1954, Alfonso se trasladaría a estudiar a España. Seis años antes lo hizo su primo Juan Carlos. Ambos entraron en el país con el permiso de Franco. Siete años antes éste ha dictado una Ley de Sucesión que indicaba que España era un Reino. Sin Rey, pero Reino. También especificaba que su sucesor lo sería a título de Rey y que este podía ser cualquier príncipe “de sangre azul, católico y mayor de treinta años”. Es decir, quien él decidiera. Y así lo hizo. Por eso, muchos historiadores mantienen que nuestra monarquía actual es instaurada y no restaurada.

Los primos Alfonso y Juan Carlos de Borbón a principios de los sesenta. 

Durante décadas los dos primos intentaron contentar a Franco. Pilar Eyre documenta su rivalidad en el libro Dos borbones en la corte de Franco (2005). El dictador jugó con las posibilidades de los dos. La prensa se sumó al tema. Incluso en 1966, bajo el epígrafe Dos Príncipes, el diario Pueblo publicó dos entrevistas cruzadas de los primos en modo enfrentamiento. Alfonso consiguió el apoyo de ciertos sectores de la Falange y de empresarios y políticos, como Juan Antonio Samaranch o Landelino Lavilla. Todos le darían de lado cuando en 1975 accedió al trono Juan Carlos I.

Su último cartucho fue su boda con Carmen Martínez-Bordiú en 1972. Muchos pensaron que posiblemente el dictador se decantaría por Alfonso con tal de ver a su nieta mayor convertida en Reina. Carmen Polo y el Marqués de Villaverde se mostraron entusiastas con la idea. Ellos veían en la boda una posibilidad de que Franco se echara atrás en su decisión y nombrara sucesor al marido de su nieta y así alargar la influencia de la familia en la política española. 

La novia 

Antes, Carmen vivió una historia de amor con Jaime Rivera, con el que incluso llegó a anunciar boda que nunca llegó a término. En las navidades de 1970 vivió un affaire que no recogió la prensa española con el Príncipe Fernando de Baviera, mayor que ella y casado. Ambos se marcharon a Francia y fue el entonces Príncipe Juan Carlos quien convino a su primo Fernando a que rompiera el asunto.

Tal vez por estos amores de juventud, algunos rumores apuntaban a que la relación entre la pareja podría haber sido convenida por la familia Franco con los Borbones para encauzar el rumbo de la "nietísima".

Alfonso de Borbón y Carmen Martínez-Bordiú. 

De hecho, según sus amigas, Carmen ha admitido en privado ciertas dudas sobre la pureza de su amor hacia el que fue su marido. En lo que sí ha sido clara es en defender que ella, ajena a cualquier asunto relacionado con ambiciones políticas, nunca pensó en él como un príncipe, sino como un hombre normal. Años después declararía que se casó para poder salir del yugo paterno.

De Grace Kelly a Jaime de Mora y Aragón 

La boda se celebró el 8 de marzo de 1972 ante la atenta mirada de mil invitados selectos. Vestida de Balenciaga, Carmen fue llevaba al altar por su abuelo y padrino, Francisco Franco.

La boda se convirtió en uno de los acontecimientos del año y fue retransmitida por Televisión Española, aunque no en directo. Esto fue una decisión del entonces Director General de RTVE, Adolfo Suárez. El futuro presidente del Gobierno tenía clara su apuesta por Juan Carlos, que en esos años usaba el título de Príncipe de España, invento de la 'nueva monarquía franquista', y lo promocionaba en los informativos de la única cadena existente. 

Las casas reales no acudieron al enlace. Primero, porque consideraban que se trataba de una especie de ópera bufa de una dinastía creada exnovo y, segundo, porque en los países democráticos occidentales se hacía el vacío a la España de Franco. 

Las excepciones fueron Mónaco, con Grace Kelly y Rainiero, y Suecia, con la princesa Cristina, aunque el país nórdico indicó que acudía por deferencia al novio que era embajador ante ese país. 

Entre el resto de invitados todos los prebostes de la vida social, económica y política. Muchos no perdonarían que se recordase la lista de invitados. Entre el famoseo patrio destacaron Manolo Santana, Ángel Nieto, Lola Flores (sola, porque 'El Pescadilla' estaba de luto), Luis Miguel Dominguín, Cayetana de Alba o Julio Iglesias junto a Isabel Preysler, ya entonces íntima de la novia. 

No ser invitado era no contar en esa España. Por eso, Jaime de Mora y Aragón inventó uno de sus ardides. Se vistió de frac y recorrió todos los bares de la zona con la camisa manchada de grasa. "Estaba invitado a la boda de El Pardo pero se me ha estropeado el coche, lo he intentado arreglar y con éstas pintas no me puedo presentar"; aseguraba. El enredo funcionó y fue incluido en todas las listas de invitados. El asunto llegó a oídos de Franco que acabó enviando una foto firmada al aristócrata con la siguiente dedicatoria: "A Jaime de Mora, el producto español más exportable". Claro que, cualquiera se fía de la veracidad de la firma.

Sin trono ni reina

A pesar del nacimiento de dos hijos, Francisco en 1972 y Luis Alfonso en 1974, Carmen pronto se aburrió de su papel de Alteza Real en la ficticia corte de El Pardo. En el verano de 1975 conoció al anticuario francés Jean Marie-Rossi, con el que cuatro años más tarde se marcharía a vivir a París, dejando a Alfonso con sus dos hijos. Era 1979 y la España de su abuelo comenzaba a estar ya lejana.

Jaime de Mora y Aragón. 

Desde entonces, Alfonso se centró en revalidar su papel como candidato legitimista al inexistente trono francés haciendo valer su título de Duque de Anjou y de descendiente de mayor edad de Hugo Capeto. En esos años se vinculó a la ultraderecha francesa, mientras en España se intercambiaba duras declaraciones con su exmujer, de la que se anuló eclesiásticamente su matrimonio en 1987.

En 1989 falleció en un accidente de esquí en Colorado (Estados Unidos). Una muerte sobre la que todavía planean algunas dudas. Alfonso de Borbón no consiguió reinar en España pero sí morir como los últimos borbones que lo hicieron en Francia: decapitado. 

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