25 de septiembre de 2022
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FIN DE SEMANA

Nacida el 3 de abril de 1922 ha pasado a la historia por la canción 'Que será será', sus comedias con Rock Hudson y su trabajo con Alfred Hitchcock

Se cumplen 100 años de Doris Day: La historia de la 'virgen oficial' del cine americano

Doris Day.
Doris Day. / La mítica actriz y cantante nació el 3 de abril de 1922.
Hace cien años nació Doris Day, uno de los rostros más populares del cine clásico americano. Aunque en España se la conoce por sus comedias románticas con Rock Hudson y su papel en 'El hombre que sabía demasiado' a las órdenes de Alfred Hitchcock, en Estados Unidos se hizo célebre por sus comedias de corte ingenuo que la convirtieron en algo así cono la 'virgen favorita' de América. En sus últimos años se convirtió en una referencia kitch.

Este 3 de abril La Otra Sala Clásicos de Telemadrid homenajeará a la actriz y cantante, Doris Day una de las más queridas del Hollywood dorado. Celebrarán el centenario de su nacimiento, que tuvo lugar el 3 de abril de 1922, con la emisión un programa doble: Por un lado, La indómita y el millonario, de 1958, que la emparejó con otro de los grandes cómicos de la época, Jack Lemmon, y después, El hombre que sabía demasiado, drama de suspense que filmó a las órdenes de Hitchcock con James Stewart como compañero de reparto. Ambas proyecciones irán precedidas por sendas presentaciones de Juan Luis Álvarez que, como acostumbra a hacer, nos contará detalles desconocidos y curiosas anécdotas.

Doris Day es conocida por el público español por sus comedias de los primeros 60 con Rock Hudson y por ser la heroína de El hombre que sabía demasiado (1956) de Hitchcock. En este filme interpretaba su canción más popular, aquel Qué será, será que fue clave en la trama de la película.

Para los americanos, sin embargo, Doris Day es mucho más. Un símbolo de una América idealizada, la de los años cincuenta, durante los que ella protagonizó comedias que la erigieron como la 'virgen de América'. Una contradicción inexplicable, si tenemos en cuenta que interpretaba personajes de cándidas muchachas cuando ella ya había cumplido los 30 y contaba con dos divorcios. Day era producto de la América de las verdades alteradas y su virgo no era más artificial que los guiones que interpretaba o el tinte rubio champan que lució hasta el final de sus días.

Se curtió en las orquestas de los años 40 y llegó al cine en 1948 después de haber triunfado en el mundo de la radio. Fue enlazando éxitos en la pantalla y la música. A nuestro país sólo llegaron dos títulos de sus primeros años: El trompetista (1950), un drama de cine negro donde compartía ambigüedades con Lauren Bacall, y Doris Day en el Oeste (1952).

Esta última sólo se estrenó en España después de sus exitosas comedias con Rock Hudson. Se trataba de una parodia del personaje mítico del Oeste, Calamity Jane y tan exagerada fue que hasta, de manera involuntaria, llegó a protagonizar una trama lésbica. Desde luego, una de las cosas más increíbles de su carrera es que acabara siendo ídolo de un determinado tipo de gay conservador en Estados Unidos. 

Más allá de su colaboración con Hitchcock que, muy justamente, la consideró una cursi, alcanzó el cénit de su carrera con Confidencias a medianoche (1959), por la que fue nominada al Óscar. Esta comedia marcaría la pauta de las que rodaría junto a Rock Hudson. Ambientes sofisticados, el manido recurso de la pantalla partida y un mismo esquema (chico y chica se conocen, chico y chica se odian, chico y chica se enamoran) garantizaron el éxito de unos productos muy descriptivos de su época, a caballo entre los Estados Unidos orgullosos de su american way of life de los 50 y los abruptos cambios sociales que trajeron consigo los 60.

A finales de esa década, Doris acabó protagonizando filmes cada vez menos exitosos e incluso rechazó protagonizar El graduado en favor de Anne Bancroft. En 1968 anunció su retirada coincidiendo con la muerte de su tercer esposo. Sin embargo, éste le había dejado una desagradable sorpresa. Había firmado como su representante un contrato para rodar una serie televisiva que ella hizo contra su voluntad. Inesperadamente Doris Day show fue un éxito durante cinco temporadas.

De Charles Manson a Jesucristo

Los años siguientes Day fue alejándose paulatinamente de su carrera salvo puntuales actuaciones personales. Su vida se centró en la defensa de los animales (por su lucha llegó a ser galardonada por su admirado George Bush Jr.), la propaganda del Partido Republicano y programas sobre mascotas en la televisión por cable. Un cuarto matrimonio tampoco le dio la felicidad y durante los ochenta fueron habituales sus reportajes en las revistas del corazón viviendo rodeada de gatos. También fue una fuerte defensora de la Ciencia Cristiana, religión nacida en el siglo XIX y a la que se convirtió convencida de la capacidad curativa de Jesucristo.

Quien siempre estuvo a su lado fue su hijo Terry Melcher, fruto de su primer matrimonio, uno de los grandes productores musicales de los 60 y los 70. Su éxito le hizo ser objetivo del odio de uno de los muchos aspirantes a estrellas del pop, Charles Manson, cuando este y su secta cometieron los asesinatos de Cielo Drive en 1969. Así, la virgen oficial de América ha acabado, de manera indirecta, vinculada a la matanza más mediática de la contracultura.

Influenciando por Melcher, Day nunca dejó de grabar discos. El último fue en 2004, el mismo año en el fallecía su hijo, al que ha sobrevivido 15 años. El mundo había cambiado pero ella seguía inmutable, como símbolo de una América ya existente sólo en el recuerdo. Eso sí, no dejó nunca su característico tinte que copiaron miles de abuelitas americanas al igual que en su día copiaron sus castos vestidos. Pasó de su imagen virginal a la de una anciana al estilo de Las chicas de oro que América exportó al mundo.

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