21 de octubre de 2021
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FIN DE SEMANA

El 27 de agosto de 1896 los británicos ganaron esta breve batalla ante las fuerzas del sultán de Zanzíbar

Se cumplen 125 años de la 'Guerra de los treinta y ocho minutos', la contienda militar más corta de la Historia

El bombardeo de Zanzíbar en un diario británico
El bombardeo de Zanzíbar en un diario británico
Hoy hace 125 años que tenía lugar lo que muchos consideran la guerra más corta de la historia. La muerte en extrañas circunstancias del sultán de Zanzíbar, favorable a las nuevas políticas económicas de Gran Bretaña, y la ocupación de su primo del palacio real sin el permiso británico, desembocaron en un conflicto armado con el gobierno británico. Sin embargo, 38 minutos fue el tiempo que tardó en rendirse el sultán zanzibarí.

El 27 de agosto de 1896 el archipiélago de Zanzíbar fue protagonista de la 'guerra de los treinta y ocho minutos'. Esta batalla entre los británicos y los habitantes de las islas es considerada como la victoria más rápida de toda la historia. Los antecedentes al conflicto tienen que ver con el poder que tenía Gran Bretaña sobre este territorio. La administración colonial británica, en su expansión por el África Oriental, tenía como principal objetivo construir enclaves comerciales fuertes. El caso de Zanzíbar es un ejemplo de ello. Durante el reinado de Said ibn Sultan este archipiélago era una potencia mercantil en el océano Índico.

El sucesor del rey, tras su muerte, también era partidario de mantener buenas relaciones con los británicos. Incluso, Hamad ibn Thuwaini no se mostraba en contra de los dos objetivos presentados por Gran Bretaña en el protectorado. Por un lado, abolir la esclavitud en el territorio y por otro, consolidar el mercantilismo. Estas nuevas políticas económicas propuestas por el cónsul general para el África Oriental no gustaron a los comerciantes del archipiélago, a quienes no les interesaba la abolición de la esclavitud porque el negocio del tráfico de seres humanos estaba proporcionando mano de obra barata en sus campos.

En la Ciudad de Piedra de Zanzíbar se subastaron 600.000 personas en el mercado de esclavos

El reinado de Hamad ibn Thuwaini duró apenas tres años y su fallecimiento fue bastante sospechoso. La posición favorable de este hacia las condiciones británicas habría despertado el recelo de su primo, el príncipe Khalid ibn Barghash, quien habría decidido envenenarle. Si bien es cierto que la verdad nunca se ha conocido, parece la teoría más creíble teniendo en cuenta los hechos posteriores. Días después del fallecimiento de su primo, Khalid ibn Barghash, desafiaba a los británicos y se autonombraba cónsul con la correspondiente ocupación del palacio real.

El cuerpo diplomático británico solicitó la retirada inmediata de Khalid. Este se negó y comenzó a preparar un ejército para hacer frente a la presión de Gran Bretaña. Reunió numerosas fuerzas armadas con fusiles y cañones regalados por el cuerpo diplomático a su predecesor fallecido. En total, había conseguido el apoyo de 3.000 hombres, había logrado conseguir piezas de artillería y también el yate real armado Glasgow que estaba en el puerto. El cónsul residente, Basil Cave, también formó un grupo con marines y hombres leales al gobierno legítimo de Zanzíbar. Antes de iniciar la contienda sabía de la necesidad del permiso del Gobierno Británico.

Mientras Cave daba ultimátums a ibn Barghash, enviaba un telegrama urgente al Ministerio de Relaciones Exteriores comentando la situación y esperando el apoyo. El Gobierno británico dio luz verde a Cave para llevar a cabo las medidas necesarias siempre que tuviese la seguridad del éxito en la operación. Cave lanzó entonces la última orden al sultán zanzibarí después de su negativa, a las 8 de la mañana del 27 de agosto de 1896. En ella recordaba a Khalid que su intención no era provocar un conflicto abierto con él siempre que se cumpliera lo que pedían. Si el sultán volvía a negarse a abandonar el palacio comenzarían las hostilidades.

El palacio real de Zanzíbar después del bombardeo británico

A las nueve de la mañana del 27 de agosto de 1896 se ordenó a los barcos británicos abrir fuego contra el palacio donde se encontraba el sultán. El yate Glasgow fue hundido por el HMS Saint George británico. El castillo real pronto se vería rodeado por las llamas. 40 minutos después del inicio de la contienda, las bajas en el bando de Khalid eran considerables mientras que en el lado británico solo había un herido. El sultán de Zanzíbar tomó la decisión de rendirse y entregarse. No obstante, la confusión le permitiría escapar al consulado alemán. Con la rendición de Khalid se ponía fin a la guerra más corta de la historia.

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