20 de septiembre de 2020
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FIN DE SEMANA

Eduardo VII renunció al trono por su amor a Wallis Simpson y a partir de ahí algunos reyes se han visto obligados a abandonar o han sido depuestos

Las principales abdicaciones en las monarquías: Del Duque de Windsor a Constantino de Grecia

Ana María y Constantino de Grecia.
Ana María y Constantino de Grecia.
La historia reciente de las casas reales está marcada por abdicaciones y exilios. Especialmente en la segunda mitad del siglo XX. Países con monarquía como Grecia, Italia, Bulgaria o Rumanía hoy son repúblicas. En países como Holanda y Bélgica se han producido renuncias de algunos monarcas para salvar la institución de algunos escándalos.

La situación de Juan Carlos I no es nueva en la historia de la dinastía Borbón. Desde Carlos IV todos los monarcas han acabado abdicando y/o exiliándose con la excepción de Alfonso XII, uno de los pocos reyes que ha muerto en la cama, a los 28 años, y con su carisma intacto. Tampoco la situación del Emérito es una anomalía en las monarquías europeas. Desde hace un siglo la monarquía en el viejo continente ha tenido que adaptarse a las democracias representativas como forma de gobierno, a la desacralización de sus figuras y la irrupción de elementos nuevos en sus familias.

En los años 30 quien marcó un antes y un después fue el Rey de Inglaterra, Eduardo VIII. A penas un año duró en el trono más importante del mundo. Su historia de amor con una estadounidense doblemente divorciada, Wallis Simpson, generó todo un debate público. La prensa conservadora y progresista se dividieron a favor y en contra de un enlace matrimonial. Años después se supo que no fue sólo un amor considerado entre clases desiguales lo que le costó el trono fueron las conexiones más allá de lo recomendable de Wallis con la Alemania nazi.

Duques de Windsor.

Tras la abdicación en 1936, se casaron y se convirtieron en Duques de Windsor. Durante los años de la II Guerra Mundial su actitud fue poco clara para con el nuevo rey, Jorge VI y se habló incluso de que Hitler quería colocarlos como Reyes títeres del Reino Unido. Tal vez por esto fueron expulsado hacia las Bahamas. Desde finales de los años 40 vivieron exiliados en Francia e innovaron en el mundo de la fama. Fueron de las primeras celebrities en cobrar por ir a fiestas y eventos. El Duque murió en 1972 y ella en 1986. Nunca se les permitió volver a formar parte de la corona inglesa.

La renuncia del padre de Balduino

En Bélgica la monarquía es una de las pocas instituciones que hacen de pegamento de un país un tanto artificial y marcado por las diferencias entre los francófonos y los flamencos. Balduino nunca quiso ser rey del país. Su sueño era ser monje, pero accedió al trono mucho antes de lo que esperaba.

Su padre Leopolo III fue obligado a abdicar en 1950. El pueblo nunca le perdonó que se volviera a casar. Su primera mujer, Astrid de Suecia había muerto en los años 30 en un accidente de tráfico y para muchos la conmoción que generó su muerte puede ser considerada como el nacimiento de la prensa del corazón tal y como la conocemos.

Leopoldo III de Belga. 

Tras la II Guerra Mundial, los Aliados no permitieron la vuelta de la monarquía en Bélgica porque consideraban poco claro el papel de Leopoldo con respecto a los nazis. El referéndum de junio de 1950 dio el sí a la monarquía por poco más del 50 por ciento de los votos. La vuelta de Leopoldo generó mucho rechazo en la población. Ante el temor de que la institución no aguantase la contestación popular, en julio de 1951 abdicó en su hijo Balduino. Éste reinó durante 43 años, aunque abdicó puntualmente en 1991 para no firmar la ley del aborto dadas sus convicciones católicas.

En los Países Bajo las abdicaciones son casi una tradición. En 1980 lo hizo la Reina Juliana por un escándalo provocado por su marido el Príncipe Bernardo. Se le acusó de cobrar comisiones de una empresa de venta de armas. El affaire Lookhed como se le conoció hizo que el parlamento debatiera la conveniencia de la continuidad de Juliana en el trono. Finalmente, se vio obligada a abdicar en su hija Beatriz que, a su vez, abdicó en su hijo Guillermo en 2013.

El hermano de doña Sofía, experto en exilios

A lo largo del siglo XX varias monarquías cayeron por movimientos revolucionarios instigados por la Unión Soviética como, por ejemplo, Bulgaria, Albania, Yuguslavia o Rumanía. Leka de Albania y Simeón de Bulgaria se exiliaron en España.

Juliana de Holanda. 

En otros casos, han sido referéndum los que han puesto fin a reinados. Fue el caso de Italia tras la II Guerra Mundial. Una consulta en 1946 acabó con Humberto II en el exilio portugués. Otro caso es el griego.

Cuando en 1962, Sofía se casó con Juan Carlos ella pertenecía a una casa reinante y él no. Una década después el asunto se daría la vuelta y Juan Carlos sucedía al dictador Francisco Franco en el trono de España y Constantino II de Grecia, su cuñado, estaba en el exilio.

Un Golpe de Estado militar en 1967 hizo que el monarca se ganase las antipatías del mundo entero. Seis meses después intentó un contragolpe, pero salió mal y los militares le enviaron a la embajada helena en Roma. Seguía siendo el Rey, pero de facto no tenía ningún poder. El 1973 fue depuesto.

Federica de Grecia.

Un año después, tras la caída del régimen militar, se organizó un referéndum democrático para decidir la forma de Estado. La campaña republicana fue un éxito. No usaron para pedir la república la imagen del Rey sino la de su madre, la Reina Federica. “Si votáis que sí, vuelve”, rezaban los carteles republicanos sabedores del mal recuerdo que había dejado la Reina en su país. Éste junto a su hija Irene se fueron al exilio en la India. Constantino tras rechazado por el país de origen de su mujer, Ana María de Dinamarca. Hoy viven en Londres. Irene, tras la muerte de su madre en 1981, vive en España y estos días acompaña a su hermana en Mallorca.

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