25 de julio de 2021
|
Buscar
EDICIÓN VERANO

La conducta del 'streamer' evidencia la falta de control de las empresas de envío a domicilio sobre su negocio

'TitusClan': El repartidor de Uber Eats que se come los pedidos de sus clientes y lo retransmite en directo

TitusClan, en uno de sus directos.
TitusClan, en uno de sus directos.
TitusClan triunfa retransmitiendo en directo su jornada laboral como repartidor de UberEats. Sin embargo, su meteórico ascenso se debe a vídeos en los que roba, para después comer ante la atenta mirada de sus más de 50.000 suscriptores, parte de la comida que sus clientes piden a través de la aplicación. La empresa, que todavía no se ha pronunciado al respecto, estaría permitiendo estas conductas en un momento en el que la pandemia obliga a seguir estrictos protocolos higiénico-sanitarios.

La precarización de las condiciones laborales de los repartidores de plataformas digitales está en el centro del debate. Siguiendo la doctrina establecida en la sentencia del Tribunal Supremo que consideraba a los trabajadores de Glovo como falsos autónomos, el Consejo de Ministros aprobó el martes el Real Decreto-Ley por el que se pretende obligar a las empresas de este tipo a contratar a sus repartidores. Hasta ahora, las compañías se amparaban en el vacío legal existente para reducir sus costes a expensas de normalizar la explotación laboral y, como consecuencia, no pagaban las correspondientes cotizaciones.

En este contexto, no extraña, por lo tanto, que muchos de los ‘riders’ que operan bajo el amparo de negocios como Deliveroo o Glovo, compaginen su actividad dentro de estas plataformas con otras ocupaciones que complementan su salario a final de mes. En este sentido, José, más conocido como TitusClan, comparte su jornada laboral como repartidor de UberEats en directo y a diario a través de su canal de Twitch.

Equipado con una cámara deportiva situada sobre su pecho o su hombro, un teléfono móvil en uno de sus brazos que le permite seguir lo que comentan los que lo ven en vivo, un codificador, tres módems con tres líneas de datos ilimitados, dos baterías externas y un sistema que transforma ciertos mensajes de sus seguidores en audio para que pueda escucharlos sin perder de vista la calzada, José muestra su trabajo como si de un videojuego se tratara. En unas ocasiones, con la imagen limpia y, en otras, con una capa de GTA San Andreas, un videojuego de acción-aventura de mundo abierto.

Precisamente los videojuegos son la temática central en Twitch, una red social donde los creadores de contenido pueden compartir sus partidas en directo para que el resto de usuarios puedan verlas y disfrutar de ellas. Los vídeos pueden ser vistos por todo el que acceda al canal y se pueden guardar durante por lo menos 15 días, antes de que desaparezcan. 

De este modo, y desde que comenzó la cuarentena, los directos de este joven repartidor se han convertido en uno de los entretenimientos favoritos para gran parte de sus usuarios. Sus viajes en motocicleta y la manera en la que interactúa con sus seguidores han provocado que se haya convertido en uno de los canales más visitados.

No obstante, el meteórico ascenso de TitusClan está condicionado por prácticas más que cuestionables. Tal y como denunció en redes sociales Ignacio Castillo, presidente de la Asociación Plataforma Caracol y firme defensor de los derechos de los trabajadores del sector del taxi, el ‘streamer’ triunfa, entre otras cosas, gracias a vídeos en los que se puede ver como se come, ante la atenta mirada de sus más de 50.000 subscriptores, parte de la comida que sus clientes piden a través de la aplicación antes de ser entregada. Lo hace en pequeñas porciones al tiempo que se jacta de no ser descubierto.

UberEats, que todavía no se ha pronunciado al respecto, estaría así permitiendo conductas de nula profesionalidad y, además, en un momento en el que la situación de pandemia obliga precisamente a seguir estrictos protocolos higiénico-sanitarios en aras de la seguridad ciudadana.

Un escenario de permisibilidad para nada insólito si tenemos en cuenta que la plataforma de reparto a domicilio UberEats, antes de comenzar a operar para la compañía, únicamente exige a sus ‘riders’ estar en posesión de un DNI Español, un Pasaporte o una Tarjeta de Residencia, el alta de autónomo, el Impuesto sobre Actividades Económicas, y un certificado de antecedentes penales, requisito este último que ni si quiera es necesario en todas las ciudades. 

Protestas de los repartidores 

Alrededor de 4.000 repartidores tomaron este martes las calles de una decena de ciudades españolas para solicitar a los partidos políticos que no convaliden en el Congreso de los Diputados la conocida como 'Ley Rider', la norma aprobada por el Gobierno que obliga a las plataformas digitales a contratar a sus repartidores como asalariados en un plazo máximo de tres meses.

A su juicio, la norma supone un "paso más" para "dejar a más de 15.000 repartidores sin empleo", en alusión al riesgo de que las plataformas digitales de reparto que optaban por utilizar autónomos reduzcan sus plantillas.

COMPARTIR: