13 de diciembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Nació en 1903 con el nombre de Sidney Frumkin, y creció en Park Slope, Brooklyn, como uno de los diez hijos de una pareja de judíos ortodoxos

La historia del neoyorkino Sidney Franklin: judío, homosexual y famoso torero en los años veinte del siglo pasado

Sidney Franklin en el ruedo.
Sidney Franklin en el ruedo.
Judío, homosexual y torero pueden parecer condiciones difíciles de combinar. Si es durante los años 20 del pasado siglo la cosa se complica más. Con todo esto podríamos estar hablando de un pionero LGTBI en España, pero si contamos que era estadounidense la cosa parecer más extraña aún.

El histórico periódico The New York Times ha rescatado la historia de Sidney Franklin, todo un pionero cuya vida se puede rastrear a través de algunos libros publicados y de los objetos y documentos atesorados en el Centro de Historia Judía en Manhattan.

Franklin nació en 1903 con el nombre de Sidney Frumkin, y creció en Park Slope, Brooklyn, como uno de los diez hijos de una pareja de judíos ortodoxos nacidos en Rusia. Desde pequeño sintió atracción por las artes, tanto plásticas como escénicas. Esto no gustaba nada a su padre que incluso le llamaba ‘Nancy’. Sobrenombre que le dedicaban a principios del siglo XX a hombres muy amanerados. A principios de los años 20 se trasladó a vivir a México y allí, en 1923, bajo el nombre de Sidney Franklin debutó en las plazas.

Sidney Frankin con vestido de torear. 

Siempre destacó el diestro por lo cuidado y exagerado de sus vestidos para torear. Una extravagancia que consiguió colarse bien en el mundo de la tauromaquia, donde los movimientos femeninos que los toreros realizan dentro de la plástica del toreo son aceptados sin problemas con la supuesta virilidad que se les supone a los toreros.

Sidney Franklin. 

“La tauromaquia le dio un escenario donde podía desempeñarse con mucha elegancia y estilo, sin salir del armario” recuerda la archivista Rachel Miller. “Fue un lugar donde su estilo queer era permisible pero invisible. Se escondía a plena luz, como un hombre gay en un deporte muy macho” añade.

Sidney nunca confirmó de manera verbal su condición sexual pero tampoco entró al juego de fingir relaciones con mujeres o caer en la trampa del matrimonio de conveniencia. “Nació mucho antes de todo el movimiento gay, pero si hoy estuviera vivo, estaría en la marcha y nos mostraría el camino” recordaba su sobrina Doris Ann Markowitz, de 78 años en The New York Times.” Tenía una gracia extraordinaria y era muy fuerte, como un bailarín de ballet que controla bien el centro de su cuerpo”, recuerda sobre su tío en los ruedos.

'El torero de la Torah' en España

La popularidad de Sidney fue más que considerable tanto en los ámbitos latinos como en los judíos de Estados Unidos. Éste le llevó, incluso, a rodar algunos films en Hollywood como The Kid from Spain (1932). También Ernst Heminway en su libro Muerte en la tarde, también habló del torero de Brooklyn asegurando que era “uno de los manipuladores del capote con más gracia, habilidad y suavidad hoy en día” y también “valiente con un valor frío, sereno e inteligente”.

También en España llegaron los ecos de Franklin. Pisó suelo español en 1929 y en varias ocasiones demostró su talento en los cosos nacionales. Su condición de judío hizo que la crítica y el público lo denominaran como ‘El torero de la Torah’, en referencia al libro sagrado de los que profesan la fe judía.

Su sobrina ha recordado como en España llamaba la atención su figura y el hecho de que las monjas rezaran por él antes de salir al ruedo siendo judío. "Sí, pero los toros son católicos'” solía responder el torero ante estas observaciones.

Franklin en 1930 en un centro cultural español en Manhattan.

En 1959 se retiró de los ruedos y volvió a su Nueva York natal, instalándose en el Greenwich Village justo cuando estaba empezado a convertirse en el barrio gay por excelencia de la ciudad. El movimiento LGTBI empezaba a tomar cuerpo ante los ojos del insólito vecino del barrio que en 1969 fue escenario de las revueltas de Stonewall y dio lugar al actual movimiento gay y las marchas del Orgullo. En 1976, con 72 años fallecía Sidney, justo cuando se estaba escribiendo el prólogo de la actual situación de los homosexuales. Un personaje arrinconado en la Historia que, sin saberlo, fue pionero de varias cosas.

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