16 de octubre de 2021
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FIN DE SEMANA

Se puede disfrutar hasta el 27 de febrero de 2022 en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid

'Tesoros de Rumanía': Una exposición única en la que contemplar las mejores joyas arqueológicas de este país europeo

Casco de Cotonofesti, una de las piezas principales de la exposición Tesoros de Rumanía
Casco de Cotonofesti, una de las piezas principales de la exposición Tesoros de Rumanía
Si algo define la historia de Rumanía desde el desarrollo de la edad de los metales hasta el arranque de la Edad Media es el gran número de pueblos y culturas que confluyeron alrededor del tramo final del Danubio: tracios, griegos, celtas, getas, dacios, romanos, bizantinos, escitas… Todos generaron una enorme riqueza que ahora se puede disfrutar con las 800 piezas reunidas en esta magnifica exposición.

El Museo Arqueológico Nacional sigue apostando fuerte en sus exposiciones temporales y ahora lo hace con una que deleitará tanto a los amantes de la historia, por su perfecta narración de la huella que dejaron diferentes pueblos en las tierras que hoy conforman Rumanía desde el siglo VII a.C. al siglo VII d.C., como para los amantes del arte, por la enorme belleza de los más de 800 objetos arqueológicos que se exponen.

Como nos señaló el propio director del Museo Arqueológico Nacional, Andrés Carretero, todo ello es fruto de la colaboración de un considerable número de instituciones y museos de Rumanía (40, encabezados por el Museo Nacional de Historia de Rumanía) que según se iba conformando la exposición fueron añadiendo nuevas piezas, como una estatua del dios Glycon que ha salido por primera vez del Museo de Constanza.

Escultura del dios Glycon

Al considerable número de piezas se añade el reto de abarcar un periodo tan extenso y hacer accesible una información muy amplia y variada que además ha pasado por distintas traducciones. Pero el reto se ha superado ampliamente, usando imágenes y cartelería didáctica, vídeos que más allá del que puede verse en el arranque de la exposición explican las piezas más emblemáticas, y un montaje esmerado, en el que destaca la sala dedicada a la presencia romana tras la conquista de Trajano.

Sala dedicada a la presencia romana en Rumanía.

Tracios, dacios y getas 

Si los dacios son sin duda el pueblo más conocido por ser al que se enfrentó el primer emperador hispano en su conquista a principios del siglo II a.C., previamente se desarrollaron otros pueblos con gran riqueza cultural que dejaron su influencia. Los ilirios, escitas e incluso griegos, se asentaron comercialmente en sus costas y, entre otras cosas, aportaron el uso del caballo como elemento de lucha.

Casco de Cotofenisti

Una de las piezas más emblemáticas de toda la exposición se encuentra en la primera parte de la visita, el casco de oro de Cotofenesti, creado en un periodo de transición entre la primera y segunda edad de hierro (mediados del siglo V a.C.) y que muestra la enorme riqueza de las élites tracias.

Uno de los espectaculares brazaletes de la época geto-dacia

A continuación, la exposición nos sumerge en la herencia de los "geto-dacios" y sus vecinos, que dominaron las tierras del bajo Danubio entre el siglo V a.C. y el I d.C. Aunque de nuevo destacan las piezas en metales nobles, especialmente brazaletes, la exhibición nos muestra cómo era su vida cotidiana, su religiosidad y las relaciones sociales con todo tipo de piezas metalúrgicas y cerámicas que nos hablan de un mundo interconectado por importantes vínculos comerciales.

Ajuar de una tumba principesca geta.

 Dos siglos como provincia romana

Sin duda, uno de los episodios más conocidos de la historia antigua rumana es la conquista de estas tierras por Trajano, en una campaña que ha quedado grabada en la columna Trajana.

Fueron dos siglos que dejaron una huella aún importante, como lo demuestra su lengua actual, fruto de la herencia de su colonización masiva y la fuerte presencia militar hasta que se decretara en el siglo III d.C. su repliegue hasta el sur del Danubio. Por ello, se dejan atrás los tesoros espectaculares de las salas anteriores para centrar al visitante en este proceso de construcción de una provincia desde cero, la creación de un sistema comercial y social que incluso perduró cuando Roma dejó de gestionar estas tierras.

Más allá de Roma 

Roma se fue y entraron otros pueblos, como los sármatas o godos, pero se quedó parte de las estructuras de los siglos anteriores y de la cultura, especialmente el cristianismo. Ya como pueblo de frontera del Impero Bizantino se desarrollaron culturas como la de Santana de Mures-Cerneahov hasta finales del siglo IV d.C. y principios del V d.C.

Ávaros o eslavos fueron modificando el modo de vida romano, y dejaron reflejo de su paso en ricos ajuares, vidrios, joyas o armas que cierran la exposición con el magnífico Tesoro de Pietrosale.

Tesoro de Pietrosale.

Todo un final de lujo en una exposición que se puede disfrutar hasta el próximo 27 de febrero, con visitas guiadas gratuitas y una serie de talleres familiares para que todos puedan aprovechar esta oportunidad única.

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