16 de noviembre de 2019
|
Buscar
FIN DE SEMANA

Según los rumores de la época, Beltrán fue el verdadero padre de la heredera al trono, Juana la Beltraneja, aunque él nunca la reconoció

Beltrán de la Cueva, el amante del Rey Enrique IV de Castilla que pudo haber cambiado la historia de España

Beltrán de la Cueva
Beltrán de la Cueva
Los grandes protagonistas de la Historia han llenado páginas de libros, ocupan estatuas en lugares públicos o se utilizan sus nombres para bautizar calles, edificios y hasta hoteles. Paralelas a sus vidas están las de sus amantes. Hombres y mujeres que asistieron desde la retaguardia doméstica a los grandes acontecimientos. Los hubo desinteresados, arribistas, enloquecidos, conspiradores y hasta espías. Observaron el devenir de la política desde la atalaya de lo íntimo.

Una posible infidelidad pudo ser la responsable de que la historia de España cambiara. La comentada impotencia de Enrique IV, tras la que se ocultaba su homosexualidad, hacía increíble que fuera padre de la heredera al trono de Castilla. Entre conspiraciones de corte se movió un hombre, Beltrán de la Cueva, que pudo provocar un cambio el futuro de la corona castellana.

Beltrán de la Cueva vino al mundo en Úbeda (Jaén) en 1435 en el seno de una familia noble venida a menos. Era el tercer hijo del matrimonio formado por Diego Fernández de la Cueva, Vizconde de Huelma, y Mayor Alfonso de Mercado. La fortuna de la familia comenzó a cambiar cuando en la vida del joven Beltrán entró el Rey Enrique IV de Castilla. En 1456, el monarca se encontraba en Andalucía en sus continuos enfrentamientos con los árabes para acabar la Reconquista iniciaba por sus antepasados.

Los Vizcondes de Huelma alojaron en su casa y el Rey castellano decidió ofrecer un puesto en la corte al joven. Según algunos autores, el monarca quedó prendado de la belleza de Beltrán que acababa de cumplir 21 años.

En 1458 Beltrán de la Cueva fue nombrado mayordomo y maestresala de Enrique IV, y un año después pasó a formar parte de la selecta Orden de Santiago como Comendador de Uclés.

Enrique IV de Castilla. 

La influencia del jienense en el monarca iba en ascenso y vista con recelo por los grandes nobles. Sin embargo, no era el único. También formaban parte del círculo de confianza de Enrique IV, Miguel Lucas de Iranzo, nombrado Condestable de Castilla y Juan de Valenzuela. Por su parte, Juan Pacheco, Marqués de Villena, era el mayor enemigo del favorito del Rey.

Beltrán era un hombre atractivo, alto para los cánones de la época y muy ambicioso. Su cercanía al Rey hizo que no pararan de aumentar los favores para él. En 1460 le fue concedida la tenencia de la fortaleza de Carmona y el castillo de Ágreda. En 1461 entra en el Consejo Real, desplazando a Juan Pacheco, que no se lo perdonará nunca. En 1462 es nombrado Conde de Ledesma y Señor de Mombeltrán y de Cabra. En el mismo año nace la hija del Rey, Juana.

Los rumores sobre la naturaleza de la relación entre el Rey y su hombre de confianza crecían cada día y fue Juan Pacheco quien hace corren el libelo de que Juan es hija de Beltrán y no del Rey debido a la impotencia que supuestamente le aquejaba. La niña pasaría a la historia como La Beltraneja. Hoy sabemos que esa supuesta impotencia del monarca no era más que su rechazo a tener sexo con una mujer debido a su homosexualidad. ¿Pidió a Enrique IV a su amante que se acostara con su mujer para poder perpetuar la dinastía? Los historiadores no se ponen de acuerdo sobre el asunto, pero todo apunta a que, de no intervenir Beltrán u otro hombre, la historia de España podría haber sido distinta.

Dos guerras civiles en Castilla

Ante los rumores, de la Cueva contrajo matrimonio ese mismo año con Mencía de Mendoza, hija del marqués de Santillana, Diego Hurtado de Mendoza. Los Mendoza era una familia que, por si fuera poco, estaba enfrentada con el Marqués de Villena. Éste, harto de la influencia de Beltrán se reveló junto a algunos nobles en la conocida como Farsa de Ávila, nombrando heredero al Infante Alfonso haciendo pública que la heredera Juana era hija bastarda. Se desató una guerra civil en el Reino de Castilla. Entre 1465 y 1468, el tiempo que duró la guerra, Beltrán encabezó el ejército favorable a Enrique IV: En 1567 su éxito en la Batalla de Olmedo dio un vuelco a la contienda que hasta entonces favorecía a los rivales.

Un año después se firma el Pacto de los Toros de Guisando de 1468. Enrique se mantuvo en el trono pero que tuvo que nombrar heredera a su hermanastra Isabel que se convirtió en Princesa de Asturias. Beltrán de la Cueva decidió alejarse de la Corte e instalarse con su familia en Cuéllar.

William Miller interpretó a Beltrán de la Cueva en la serie de TVE 'Isabel'. 

A la muerte de Enrique IV en 1472 se desató una nueva guerra entre los partidarios de Isabel y los de su sobrina Juana. En la guerra apoyó a Isabel y no a su supuesta hija lo que, para muchos, demuestra que no estaba detrás de la paternidad de Juana. Hasta su muerte, en 1492, se mantuvo fiel a los Reyes Católicos.

Beltrán tuvo seis hijos con Mencía de Mendoza. Al quedar viudo contrae el segundo matrimonio, en 1476, con Mencía Enríquez de Toledo, hija de García Álvarez de Toledo, primer Duque de Alba. Con ella tuvo un hijo. Se casó en terceras nupcias con María de Velasco y Mendoza, viuda de Pacheco, con la que tendrá dos vástagos. Además, se le adjudican dos hijos fuera del matrimonio que él trató en cartas personales como descendientes suyos. Nunca reconoció que Juana la Beltraneja fuese fruto de una relación con la mujer de amante y valedor, Enrique IV.

COMPARTIR: