27 de mayo de 2024
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FIN DE SEMANA

Jaume Ripoll, autor del libro 'Videoclub: Las películas que cambian la vida' ha confesado que el cine le ayudó a descubrir su homosexualidad

El creador de Filmin homenajea a los videoclubs: Reyes del ocio en los años ochenta y noventa

Jaume Ripoll, creador de 'Filmin'.
Jaume Ripoll, creador de 'Filmin'.
El empresario catalán Jaume Ripoll ha lanzado el libro 'Videoclub: Las películas que cambian la vida' que homenajea al mundo de los videoclubs. El creador de Filmin rememora su juventud trabajando en uno de los desaparecidos locales y ha admitido que el cine le ayudó a descubrir su homosexualidad. Tal y como ha declarado Ripoll "los videoclubs eran un lugar de encuentro de gente muy diversa" y además, fueron los reyes del ocio durante la década de los ochenta y los noventa.

El videoclub reinó en el ocio de los ochenta y noventa, pero el cambio de siglo lo mató a cuenta de la llegada de internet. La piratería, en primer lugar, y el streaming, en la actualidad, dieron jaque mate a estos negocios que proveían cine a nivel doméstico. En España había 7.000 videoclubs en 2005 y hace apenas 2 años quedaban apenas 300. Todos ellos son homenajeados por el empresario y creador de la plataforma Filmin Jaume Ripoll en el libro 'Videoclub: Las películas que cambian la vida', de Ediciones B. 

El empresario catalán, y trabajador de un videoclub en su juventud, mima al recuerdo de este tipo de negocios que nacieron en 1975 en Alemania y se expandieron al calor de los formatos Betamax, el pionero, y el VHS, que triunfó. En España fue famoso el videoclub de Enrique Cerezo en la calle Jorge Juan del barrio de Salamanca. El hoy presidente del club Atlético de Madrid conoció a jugadores colchoneros como dueño del primer videoclub madrileño 'a pie de calle'

En Barcelona todavía sobrevive Video Instan, que abrió en 1980 y se salvó hace dos años gracias a un crowfunding. Este negocio cuenta con 47.000 títulos, que son alrededor de 7.000 más del negocio 'Ficciones de cine' que mantiene vida en la madrileña calle Juanelo. Su dueña, Marcia Saburo, mostraba hace dos años su angustia por la dinámica de este negocio: "Estoy ajustando al milímetro con miras de superar este bache" y añade que "he invertido los pocos ahorros que tenía, voy con lo justo, hay noches que no duermo".

Las películas que cambian la vida

Ripoll detalla sus films favoritos en 'Videoclub: Las películas que cambian la vida' y explica cuál era su método a la hora de alquilar VHS cara a cara. "Cuando venían los clientes a mi videoclub lo primero que les preguntaba era : "¿Cuál es la última película que te ha gustado?"

El creador de Filmin ha explicado en la Cadena SER que "un buen trabajador de videoclub, tenía que intuir cuál era el estado anímico del cliente. Había días que un cliente quería evasión y otros días que podía aceptar derrotas ajenas". 

"Yo siempre digo, que el placer venía, no cuando se iba la película, sino cuando te la devolvían y te decían que habías acertado porque les había entusiasmado esa peli e iba a recomendarla a sus amigos", asegura. 

Ripoll explica que "celebraba las mentiras piadosas y en ese momento tenía que dejarle escoger por él o por ella y no ponerme en pesado diciéndole 'llévate esta, que es muy buena' o 'acaba de llegar esta'. Me callaba y le dejaba pasear entre estanterías". 

Jaume Ripoll. 

Los videoclubs, señala, eran "un lugar de encuentro de gente muy diversa, y dispar que de alguna manera se juntaban en pasillos de estanterías llenos de cine, no solo los viernes y los sábados". Ripoll, que ha dedicado su vida a ese mundo de estanterías llenas de largometrajes y ahora a Filmin asegura: "Gracias al cine he tenido una vida plena porque el cine participa de muchos cambios vitales, de los míos y de mucha gente". Y explica que el cine le ayudó a conocerse: "Caí antes en el cine gay que en mi propia homosexualidad".

Reseña

Esta es la historia de un niño con sobrepeso y acné que se despertaba de madrugada para ver películas. Esta también es la historia del padre de ese niño, propietario de videoclubs, coleccionista de VHS y el hombre que pensaba que la mejor educación para su hijo era el cine. 

Esta es la historia de cómo el cine puede cambiar nuestras vidas y hacerlas mejores. Jaume Ripoll, cofundador de Filmin relata en este libro su historia de amor incondicional con el séptimo arte. De su mano, se vuelve a los videoclubs de barrio en un recorrido nostálgico y fascinante lleno de anécdotas y recomendaciones que harán (re)descubrir y recuperar las obras imprescindibles que marcaron varias generaciones.

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