25 de septiembre de 2022
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FIN DE SEMANA

El enfrentamiento de España e Islandia costó 422.100 euros a la ciudad gallega liderada por la socialista Inés Rey, desatando una lluvia de críticas

A Coruña se gasta la mitad de sus fondos deportivos en un partido de la selección española

Inés Rey recibiendo la camiseta de la selección española de manos de Rubiales.
Inés Rey recibiendo la camiseta de la selección española de manos de Rubiales.
La vuelta de la selección española a A Coruña después de 13 años ha llevado las críticas al gobierno local de la socialista Inés Rey. Este partido amistoso y sin relevancia, en el que la roja se enfrentaba a Islandia, costó a esta ciudad 422.100 euros, el 41% del total de los fondos dedicados para eventos deportivos en 2022. Por si eran pocas las críticas, durante el encuentro se produjo un colapso en la entrada y cientos de personas no pudieron acceder al estadio en los 30 primeros minutos.

El gobierno local de A Coruña liderado por la socialista Inés Rey ha gastado el 41% del total de los fondos dedicados para eventos deportivos en 2022 en el partido que disputó el pasado martes la selección española ante Islandia en el estadio de Riazor.

O lo que es lo mismo, la Concellería de Deportes ha destinado 393.000 euros a este evento, cantidad a la que hay que sumar 29.100 euros invertidos por el Consorcio de Turismo destinados a los gastos de manutención y alojamiento del combinado islandés.

En total, este partido amistoso, sin ninguna relevancia, en el que España goleó por cinco a cero a Islandia, una selección a priori muy inferior a 'la roja', costó a Coruña 422.100 euros. Este gasto ha molestado mucho a los defensores del deporte local.

María García, la portavoz del partido político gallego Marea Atlántica también se ha manifestado en contra del gasto: “Consideramos que gastar más de 400.000 euros diarios en un solo partido amistoso es difícil de justificar con la crisis que tenemos encima. Son fondos que serían mucho más útiles en actividades que apoyen y fomenten el deporte de base, y que benefician a los clubes locales en un momento complicado", ha explicado.

Estadio de Riazor.

Además, Marea Atlántica ha denunciado que el Gobierno local ha tomado esta medida siendo consciente de que la recaudación íntegra de la venta de entradas iba a ser para la Federación Española de Fútbol, lo que les hace dudar de que la inversión municipal se recupere. Para mostrar su desacuerdo con lo firmado, sus miembros no acudieron al partido.

Elcierredigital.com ha hablado sobre este tema con Emilio Abejón, secretario general de la Federación de Accionistas y Socios del Fútbol Español (FASFE), que ha expresado que “concentrar tantos recursos en un solo evento deportivo es una exageración”. Y ha criticado que "este mal no solo se da en A Coruña, sino que la mayoría de los ayuntamientos, comunidades autónomas e incluso los estados se preocupan mucho más en invertir en grandísimos eventos como candidaturas olímpicas y candidaturas para grandes campeonatos mientras no piensan en favorecer el deporte a nivel local”.

Por si fuera poca la polémica de por sí, un problema con la lectura de los códigos de las entradas produjo un colapso en la entrada de Riazor provocando que hubiese gente que se quedó sin entrar hasta que pasó el minuto 30 de la primera mitad.

Cientos de personas, entre las que abundaban los niños, tuvieron que esperar para entrar en las gradas de pabellón inferior y superior del estadio, perdiendo así más de un tercio de lo acontecido en el terreno de juego. Este fallo en la organización, junto al elevado coste del partido al ayuntamiento de la alcaldesa socialista Inés Rey, provocó las críticas de muchos internautas en redes sociales.

La imagen que dejó la selección española fue lo único bueno de este polémico oneroso partido para A Coruña. En el plano deportivo, la roja se impuso con facilidad al conjunto islandés, que no creó ningún peligro. El resultado final fue de cinco goles a cero gracias a los dobletes de Álvaro Morata y Pablo Sarabia y el tanto del joven extremo del Villareal, Yeremy Pino.

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