19 de marzo de 2019
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FIN DE SEMANA

Interpretó el papel de Poncia en "La casa de Bernarda Alba" en el Teatro de la Zarzuela

Luis Cansino, uno de los grandes barítonos: "Hay que llevar la zarzuela y la ópera a las escuelas"

Luis Cansino es uno de nuestros grandes exponentes líricos
Luis Cansino es uno de nuestros grandes exponentes líricos
Luis Cansino es un corredor de fondo. Así se autodenomina este barítono forjado a fuego lento con una carrera de más de treinta años a sus espaldas. Un corredor de fondo que no se detiene y que avanza sin agobios, “cubriendo etapas con calma que te van enriqueciendo”. Un artista satisfecho de los caminos que ha elegido y las elecciones que ha ido haciendo en su vida. Y convencido también, de “haber acertado al al decir no a ciertas cosas”.

Luis Cansino, de orígenes gallegos y nacido en Madrid, en 1967, es uno de los grandes barítonos  que podemos escuchar hoy día. Debutó en  la zarzuela en 1987, con 20 años, en el Centro Cultural de la Villa de Madrid. Cuatro años después, lo haría como cantante de ópera. Desde entonces, no ha parado. Cansino llegó a decir a Montserrat Caballé que él se dedicó a la música inspirado por ella.  Y logró compartir escenario con la mítica soprano. Cansino ha adquirido su experiencia trabajando tanto en zarzuela como en ópera.

A finales de 2018, el nombre de este artista destacaba porque encarnaba un papel de mujer en una ópera de cámara. Luis Cansino sería Poncia en “La casa de Bernarda Alba”, una producción del Teatro de la Zarzuela donde el cantante volvió a triunfar junto a un gran elenco.

¿Qué le pareció que le ofrecieran el papel de Poncia?

Es algo más habitual de lo que parece. Yo me sorprendí mucho cuando me lo dijo Daniel Bianco (director del Teatro de la Zarzuela). Me reí al escucharlo porque, al principio, no entendía la motivación. Después, con el compositor Miquel Ortega, lo comprendí. Era necesario una voz con unas ciertas características que pudiera hacer frente a la de Bernarda Alba. Poncia se enfrenta a ella y su voz tenía que ser contundente, para hacerle frente. Me interesó. En el arte, como en la vida, hay que salir de la zona de confort, hacer cosas diferentes. Me preparé mucho para el papel, leyendo la obra de Lorca, viendo interpretaciones... sintiendo la relación de Poncia con las hijas de Bernarda Alba... lo disfruté mucho. Marcó un punto de inflexión en mi carrera. Mi trayectoria demuestra que soy un artista versátil, fuera de España me encargan papeles de barítono más dramático mientras que aquí, casi siempre me relacionan con un rol más bufo. Poco antes del papel de Poncia, me habían aconsejado interpretar personajes denominados “característicos”, diferentes a los que hasta ahora había encarnado, donde es necesaria la voz y también una buena interpretación. Semanas después, llegó el ofrecimiento de Poncia.

Luis Cansino en el papel de Poncia en una escena de "La casa de Bernarda Alba"

¿En qué genero siente que da el máximo?

No establezco diferencias entre zarzuela y ópera. Tenemos la suerte de haber nacido en un país que tiene este género, que permite empezar su carrera a muchos cantantes. Yo la defiendo siempre que puedo. A mí me ha ayudado a ser un mejor actor e intérprete. De hecho debuté en zarzuela en 1987. Te enseña a hablar durante la interpretación, algo muy complicado a la hora de impostar la voz. Gracias a que he trabajado con tan buenos profesionales he podido adquirir toda mi experiencia interpretativa.

¿Cuál es su opinión respecto al panorama de la zarzuela y la ópera en España?

Es complicado responder. Me entristece, por ejemplo, las pocas oportunidades que tienen hoy día los jóvenes que empiezan con respecto a cuando yo comencé. En mi época, había muchas compañías privadas que hacían zarzuela y ópera. La mayor escuela es subirte a un escenario. Además de la formación, es necesario el escenario y por ello es necesario que los jóvenes tengan lugares donde poder desarrollarse, donde poner en práctica lo aprendido. Es cierto que la crisis se llevó por delante muchas compañías, desaparecieron, pero también es verdad que la cultura sigue siendo la pariente pobre  cuando hay crisis, lo primero que se corta es la cultura. Desaparecieron subvenciones públicas, ayudas... hubo problemas de pagos... y eso acabó con tantos profesionales el sector, no solo cantantes. Es lo que más me preocupa, la falta de oportunidad para los jóvenes cantantes.  

Luis Cansino, en el papel de Rigoletto 

Por otra parte, me parece positivo el aspecto tan importante de renovación de los géneros, por ejemplo, en el Teatro de la Zarzuela, donde se está rescatando nuestro repertorio lírico, con algunas obras que estaban en el olvido. La busqueda de nuevos públicos, algo muy importante, porque el público de una cierta edad acude a las salas, pero no siempre van a estar ahí, hay que atraer a nuevos públicos con propuestas atractivas y espectáculos interesantes. En este plano sí se están haciendo cosas interesantes en zarzuela y ópera en España. Y además, continuamos aportando nombres de cantantes al panorama internacional, algo muy importante.

¿Cómo se puede acercar más la ópera y la zarzuela a la gente?

La ópera ha estado siempre dotada de ese boato y la espectacularidad. Pero hay que darle un punto de normalidad y humanidad. Por fortuna, los divismos en la ópera han ido desapareciendo. Hoy, los cantantes buscamos ser  buenos profesionales. Ahora, si quieres atraer a esos nuevos públicos, tienes que hacer creíble lo que se está escuchando. Además, la faceta de la educación es necesaria. Me gustaría que la zarzuela se introdujera de algún modo en la escuela para que los niños lo conozcan desde pequeños. En la República Checa, país donde yo canto mucho, por ejemplo, un obrero se quita el mono de trabajo y se va a ver un concierto de rock o un partido de fútbol igual que se va a la ópera.  Lo hace con naturalidad. Hay otro ejemplo en Gales,  la Welsh National Opera, donde también canto, ha hecho de su centro de las artes escénicas, Wales Millennium Centre,  un lugar abierto a la sociedad, a los colegios... con el objetivo de fomentar todo tipo de arte, música, pintura, danza... Consiguen que, desde pequeños, los ciudadanos asuman la cultura como algo propio. Es la maravilla de normalizar la cultura ya en las escuelas, hacerla propia y  para acercar a la gente al arte.

Luis Cansino trabaja tanto fuera como dentro de España ​

¿Nos queda mucho por hacer, entonces, en España, en este aspecto?

La cultura no se puede medir en cuestiones presupuestarias, no se autofinancia, debe ser un bien inmaterial, un bien para la sociedad.

¿Y cómo se puede hacer más accesible a la sociedad?

Es un cúmulo de elementos. A veces el precio sí es bastante alto. En otros países de Europa no lo es tanto. Pero es otro concepto, la cultura está dentro de los presupuestos del Estado de manera importante. Pero aquí es diferente. Con las crisis, se corta siempre la cultura. Nunca se ha entendido que la cultura es algo tan importante como la educación. No está integrado en la sociedad.

También es necesario tener una política de mecenazgo. Hace años que se hablar de aprobar la Ley de mecenazgo que facilitará que las empresas involucrarse en la cultura, lo mismo que está ya en el deporte. Si una empresa puede tener beneficios fiscales por participar en la cultura más activamente, contribuirá a que se abaraten las entradas y acercar al grupo.  

¿Trabaja más en España o fuera?

Es una cuestión de bucles, según van llegando los contratos y propuestas, vamos completando la agenda sin pensar de dónde viene. Muchas veces la escasa anticipación en la programación de algunos lugares impide cantar allí, todo influye.

Luis Cansino actúa estos días en Málaga, en el teatro Cervantes y después va al Liceu con La Gioconda

¿Cuál es el escenario que tiene ahora como objetivo principal?

Hace años pensaba en eso, ya no. Ahora, el escenario al que me subo es el más importante para mí. Estos días estoy en el Teatro Cervantes de Málaga, con Aída. Después me voy al Liceu de Barcelona con la Gioconda.

Ahora, las carreras son más de zonas geográficas, algunos cantantes están más requeridos en un lugar y luego en otro. Para mí, lo importante es ir mejorando mi voz, descubrir nuevos roles, dejar descansar otros y, sobre todo, afrontar el tiempo que me queda de carrera con la mayor dignidad posible.

¿Y el papel que más le ha marcado hasta ahora?

Difícil... en zarzuela, diría que Vidal Hernando, de “Luisa Fernanda. En ópera, hay tantos tan maravillosos.... muchas veces me quedo con gran pena al acabar de cantarlos, eso es porque me he enamorado del papel. Por tanto, si tengo que escoger uno, diría Rigoletto.

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